Londres. Hace 9 meses
Rachel
Al igual que todos los días, me despierto a las 4,00 de la mañana cuando suena el despertador y, automáticamente, me meto en la ducha.
Para cualquier persona normal, es una hora demasiado temprana para levantarse, sobre todo siendo fin de semana, pero yo no soy una persona normal.
Yo soy deportista de élite y, para mí, levantarse de madrugada es el pan de cada día desde que tenía 7 años. A esa edad fue cuando empecé a practicar patinaje artístico de manera profesional y, a día de hoy, teniendo 23 años, aún no me he arrepentido de esa decisión.
Ser patinadora artística fue mi sueño desde que me probé mis primeros patines sobre hielo con 4 años y, gracias a mi trabajo duro, lo estoy cumpliendo, especialmente ahora que soy una de las patinadoras favoritas para ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de este año.
Hace 4 años no lo gané porque me caí después de hacer un triple Axel en mi coreografía, lo que hizo que mi puntuación bajara y ganara la medalla de plata, pero este año pienso conseguir el oro.
Tengo preparada una coreografía totalmente innovadora que incluye el salto más difícil que existe en el patinaje artístico, ya que lo llaman “el salto imposible”, y no es otro que el cuádruple Axel.
Cualquiera pensaría que, después de haber fallado la última vez con el triple Axel, es muy arriesgado intentar el cuádruple, pero he ejecutado este salto en múltiples ocasiones, así que estoy segura de que saldrá bien.
Mi entrenadora cree que no debería arriesgarme, pero mi lema es “Quien no arriesga, no gana”, así que voy a ir a por todas.
Llego a la pista de hielo a las 5,00 de la mañana y veo que, como siempre que vengo a esta hora, estoy totalmente sola.
Después de cambiarme de ropa en el vestuario, me pongo a hacer mi rutina de calentamiento.
Nunca empiezo a entrenar mis coreografías sin calentar antes. Sería una locura que podría causarme una lesión de por vida.
Cuando termino de calentar, es hora de empezar a patinar, así que me dirijo a la pista y, después de conectar la música, empiezo la coreografía.
Es la coreografía más difícil de toda mi carrera, así que tengo que ensayarla todas las veces que pueda para que salga perfecta.
He perdido la cuenta de las veces que he ejecutado la coreografía, así que mi cuerpo ya se la sabe de memoria.
Estoy haciéndola una vez más cuando, de repente, al caer después de hacer el cuádruple Axel, pierdo el control y, sin saber cómo, tengo una caída que hace que acabe perdiendo el conocimiento.
Al despertar, estoy en el hospital y me duele todo el cuerpo, sobre todo mi pierna derecha y, al mirarla, veo que tengo puesta una férula.
Esto tiene que ser una pesadilla, porque no puede ser que me haya lastimado la pierna cuando estoy tan cerca de conseguir la meta para la que me he estado preparando los últimos 4 años.
Estoy intentando sentarme en la cama para llamar a alguien que me explique qué es lo que ha pasado, cuando entra un médico junto con mi entrenadora. Supongo que la han llamado porque es mi contacto de emergencia.
Nada más verlos, no pierdo tiempo y les pregunto qué es lo que me ha pasado y, es entonces, cuando todo mi mundo se viene abajo.
El médico me cuenta que he tenido una caída bastante grave, donde me he dado un golpe en la cabeza, que me ha ocasionado una conmoción cerebral leve, y me he roto el Ligamento Cruzado Anterior de mi rodilla derecha, por lo que han tenido que operarme.
Me explica que la rehabilitación para poder volver a patinar va a ser un proceso largo y meticuloso y que puede durar entre 9 y 12 meses.
Yo soy incapaz de decir nada porque me he quedado en shock, así que es mi entrenadora la que le hace todo tipo de preguntas.
-¿Qué es lo que ha pasado Marie? Todo iba bien mientras hacía la coreografía. No entiendo que ha podido pasar.- le pregunto cuando el médico se va y soy capaz de calmarme.
-Parece que el hielo de la pista tenía una pequeña grieta que era casi invisible pero que, al tu aterrizar después del salto, hizo que te lastimaras la pierna. Henry vio tu caída y fue quién llamó a emergencias y después me avisó a mí- me explica ella.
-¿Me estás diciendo que voy a perderme los Juegos Olímpicos de Invierno de este año porque el de mantenimiento no hizo bien su trabajo?- le pregunto enfadándome cada vez más.
-No sabemos lo que ha pasado, pero Henry va a investigarlo. Tú ahora tienes que concentrarte en tu recuperación. No vas a poder ir a los juegos de este año, pero todavía te quedan los de dentro de 4 años. Ya verás como todo va a ir bien. Además, Henry ha dicho que puedes hacer toda tu rehabilitación con ellos y que, cuando empieces a encontrarte mejor, quizás quieras entrenar a un grupo de patinadoras infantiles y juveniles. Están teniendo muchos problemas con la entrenadora que tienen.- me dice intentando tranquilizarme.
Pero yo no puedo calmarme. Me han operado y voy a tener que hacer rehabilitación durante muchos meses por la incompetencia de otra persona.
Si se demuestra que ha sido por eso, no voy a dejarlo pasar y voy a hacer que el culpable se arrepienta por el resto de sus días. Un error como ese podía haberme causado la muerte.