Calor en el Hielo

Capítulo 2 - Primer encontronazo

En la actualidad.

Rachel

Hoy hace 9 meses desde que ocurrió el accidente que tuvo como resultado que no pudiera participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de este año, lo que hizo que toda mi vida se derrumbara.

Han sido unos meses bastante duros, sobre todo porque se descubrió que el encargado de mantenimiento del pabellón no sólo permitía que por las noches entrarán a la pista de hielo gente que no hacía buen uso de ella porque más bien la vandalizaban, sino que además no hacía su trabajo adecuadamente.

Eso hizo que la pista de hielo, aunque parecía que estaba bien en la superficie, bajo ella el hielo no estuviera en buenas condiciones para un uso tan continuado como el que tenía y, menos aún, para un entrenamiento tan exigente como el mío.

Afortunadamente, lo despidieron y, aunque nos ha estado amenazando tanto a Henry como a mí en incontables ocasiones, dentro de poco será el juicio contra él.

La rehabilitación ha sido la parte más frustrante, ya que es un proceso largo y meticuloso, pero afortunadamente mi fisioterapeuta, Liza, fue patinadora hasta que tuvo 14 años. Ella lo tuvo que dejar por una lesión aún más grave que la mía, por lo que ha entendido mejor que nadie como ha sido para mí el haberme lesionado en el momento en el que lo he hecho.

Además, Liza y yo ya nos conocíamos porque entrenamos juntas durante años, así que eso ha hecho que todo haya sido aún más fácil. De hecho, se ha convertido en mi mayor apoyo y confidente en estos meses y, a día de hoy, puedo decir que es una muy buena amiga.

Ella ha sido la que me aconsejó que aceptara el trabajo que Henry me ofrecía para entrenar a los equipos de patinadoras infantiles y juveniles que fundaron los dueños del pabellón y que acababan de quedarse sin entrenadora por un despido disciplinario.

Y ha hecho lo que debería haber hecho Marie, mi entrenadora, pero ella desapareció poco después de que el médico dijera que mi recuperación iba a llevar entre 9 y 12 meses.

Ella consideraba que yo ya era un juguete roto y que, aunque me recuperara, no iba a ser la misma de antes ni iba a tener el mismo número de seguidores. Como si eso me importara. Para mí, lo importante es poder hacer el deporte que más amo y, si tengo seguidores, está guay, a todos nos gusta que nos admiren, pero si no los tengo también esta bien.

Mi rehabilitación está casi completada y ya puedo volver al hielo, aunque siempre y cuando tenga cuidado con determinados saltos, así que he decidido aceptar el trabajo. Todavía no estoy lo suficientemente bien como para competir y me vendrá bien estar ocupada.

Aunque siga teniendo mi trabajo como artista freelance en la galería de arte “Kudrow”, un trabajo que me encanta y que he podido compatibilizar con mi carrera deportiva gracias a que trabajo bajo pseudónimo, no puedo vivir sin estar en el hielo.

Llego al pabellón 1 hora antes de que tenga que empezar mi primer entrenamiento del equipo infantil porque tengo que hablar con Henry para que me dé el listado de las patinadoras que siguen en los equipos, ya que algunas se marcharon después de que la anterior entrenadora fuera despedida.

Al entrar, no puedo evitar dirigir mi mirada hacia la pista, donde hay un equipo de hockey entrenando. Sin darme cuenta, me acerco y miro la pista sin verla realmente, porque lo único que veo es a mi practicando y cayéndome tal y como lo hice aquel día.

No es la primera vez que vengo al pabellón desde que ocurrió el accidente, ya que me he pasado varias veces a hablar con Henry, pero aún así no puedo evitar quedarme mirándola.

-Perdone, pero está prohibido que gente extraña esté presente durante los entrenamientos, así que tendrá que irse.- me dice el que parece ser el entrenador del equipo.

-Lo siento, no quería molestar, pero yo soy…-

-Me da igual quién sea, tiene que irse.- me dice de forma grosera señalando la parte de fuera de las gradas.

Yo no tengo ganas de tener una pelea justo antes de mi primer entrenamiento siendo yo la entrenadora, así que decido hacer lo que me pide y ya se lo comentaré a Henry en cuanto pueda.

-Hola Rach, no sabía que ya estabas aquí.- me dice Henry llegando hasta mí minutos después.

-He venido antes para ver la lista definitiva de patinadoras. ¿Se han marchado muchas?- le pregunto intrigada. Es la primera vez que voy a ser entrenadora y me da miedo que ninguna de esas chicas quiera que yo la entrene.

-Del equipo infantil se han ido 2, así que el equipo ahora cuenta con 6 patinadoras, aunque hay algunas solicitudes para entrar en el equipo que la anterior entrenadora ni siquiera quiso mirar.- me contesta ojeando una de las carpetas que tiene en sus manos y entregándomela.

-Y, ¿En el juvenil? Estoy segura de que de ese equipo se han ido más patinadoras.-

-Pues sí, lo siento. Del juvenil se han ido 6 patinadoras. Únicamente se han quedado 4, pero también hay algunas solicitudes.- me contesta entregándome otra carpeta.

-Bien. Al final tengo más patinadoras de las que creía. ¿Has encontrado a alguien para que sea mi ayudante?-

-Sí, he encontrado a la persona perfecta y, te va a encantar. Por ahí viene.- dice señalando a mi espalda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.