Joseph
Entro en mi despacho y me siento en mi silla cansado después de un largo entrenamiento con los chicos. La semana que viene tenemos un partido muy importante, por lo que los entrenamientos de esta semana están siendo más intensos de lo normal. Pero es lo que toca si queremos ganar.
Pero eso no es lo que me tiene tan cansado, sino toda la situación con Rachel, que me ha tenido en vela desde hace días.
Ya hace 2 semanas desde que me reencontré con ella y, desde entonces, no puedo parar de pensar en ella y en cómo la cagué cuando nos quedamos solos en mi coche.
Cuando le pregunté a Rachel si ella y Henry eran amigos no tenía la intención de insinuarle que estuvieran liados o que ella quisiera aprovecharse de ello en el trabajo y, aun así, acabé haciéndolo.
Me pasó exactamente igual que lo que me pasaba cuando íbamos juntos al instituto. Empecé una conversación con ella y, cuando me quise dar cuenta, estaba ofendiéndola de la peor manera posible.
Al día siguiente, me levanté temprano y fui al apartamento de mi hermana con la intención de traer a Rachel al pabellón para que recogiera su coche, tal y como habíamos quedado en un principio, pero ella ya se había ido, o por lo menos eso es lo que me dijo Liza.
Mi hermana me estuvo riñendo por cómo me había comportado y me pidió, o más bien me ordenó, que arreglara las cosas con Rachel, pero no sé si quizás me dijo que ella ya se había ido porque Rachel no quería verme y le pidió que me mintiera.
En cualquier caso, desde entonces, he intentado hablar con ella cada vez que la he visto por el pabellón, pero siempre me dice que está ocupada y que no tiene tiempo para hablar conmigo.
Ya no sé que hacer para que me escuche y me deje disculparme.
-¿Descansando después de un duro entrenamiento?- escucho que me pregunta una voz desde la puerta y, al levantar la vista, veo que se trata de Chris.
-Algo así. ¿Qué haces tú por aquí?- le pregunto levantándome de mi silla para saludarle.
-He quedado con Rachel y Henry para cenar y ver juntos el partido de hockey de los Montreal Canadiens. Pero, cómo ella está ocupada hablando unos temas de los entrenamientos con tu hermana, he pensado en venir a hablar contigo a ver si tu me cuentas qué es lo que está pasando.- me responde tomando asiento en el sofá que tengo en el despacho.
-¿Vais a ver el hockey? Creía que a Rachel le aburría. Es lo que dijo el día de la cena.- le digo sentándome yo también.
-Eso dijo, pero no entiendo por qué lo hizo cuando es su deporte favorito. Es una seguidora empedernida de los Montreal Canadiens. Era el equipo favorito de su padre y veían juntos todos los partidos. Era algo que hacían ellos 2 solos. Cuando sus padres murieron dejó de ver los partidos, al igual que dejó el patinaje, pero después de un tiempo pidió volver a ver los partidos, así que Henry y yo decidimos que siempre veríamos los partidos los 3 juntos.- me explica él.
-Espera, ¿Es fan del equipo en donde juego?- le pregunto sorprendido.
-Sí. No se pierde ninguno de sus partidos. De hecho, duerme con una vieja camiseta de Sam Stevens, el jugador favorito de su padre. Pero no le digas que te lo he dicho o me matará.-
-Guardaré el secreto.- le digo riéndome por la forma en que dice eso último. -No sabía que conocíais a Henry desde hace tanto tiempo.-
-Si. Él, Robert y yo fuimos juntos al instituto y, cuando Robert y mi hermana murieron, me ayudó a criar a Rachel.- me cuenta con una mirada triste en sus ojos.- Pero no he venido a hablar de eso. ¿Vas a contarme que ha pasado entre mi sobrina y tú? Porque su expresión cambia cada vez que escucha tu nombre. Pensaría que es por haberos vuelto a ver después de estos años, pero algo me dice que no es eso y Rachel no va a querer contarme nada.-
-¿Qué? ¿Tú sabías que nos conocíamos de antes?- le pregunto extrañado.
-Sí. Lo descubrí un día que fui a recoger a Rachel al instituto. Os vi hablando y, cuando le pregunté quién eras, me dijo que simplemente eras un compañero de clase. Yo no le dije que eras uno de mis jugadores de hockey porque, en esos momentos, ella no quería ni oír hablar de ese deporte, así que no dije nada.-
-Me hubiera gustado saber que ella era tu sobrina. Quizás así las cosas habrían sido diferentes en aquel entonces.- le digo pensando en cómo podría haber sido todo si hubiera sabido que Chris era el tío de Rachel.
-No lo creo. Ella estaba pasando por un muy mal momento en aquél entonces y necesitaba sanar. No estaba preparada para gustarle al chico popular del instituto.- me responde, lo que hace que yo lo mire sorprendido. -No me mires así. Vi cómo la mirabas ese día y te conocía lo suficiente para saber que te gustaba, al igual que sé que ahora también te gusta y que ha pasado algo entre vosotros. ¿Vas a contármelo?-
-Quizás quieras pegarme cuando lo haga, pero puede que también me ayudes a disculparme con ella.- le contesto y me dispongo a contarle todo lo que pasó con Rachel cuando nos reencontramos.
Le cuento como fui grosero con ella antes de reconocerla y como ella fingió no reconocerme cuando mi hermana nos presentó. Y, por último, le cuento como, guiado un poco por los celos que me dieron verla tan amigable con Henry, acabé insinuando que estaban liados y que ella podría aprovecharse de eso en el trabajo, aunque realmente no lo pensara.