Andrea recibe una llamada y con ella el aviso de que Josué tuvo un accidente. Con la noticia llega un ligero mareo, pues estaba en la fiesta junto a su amiga Tanya.
De inmediato va camino a la ubicación que le enviaron.
El camino para llegar al hospital es casi eterno. Cuando lo hace y corre para verle en la camilla. Él se ve demasiado mal, y le avisan que no parece que vaya a resistir. Cayó en coma.
Ahora Andrea se sienta más sola que nunca. Pues se queda sola en medio de todo esto...
Recuerda las últimas palabras de Josué y reflexiona sobre eso.
Minutos mas tarde llega Tanya, la que parecía por el momento ser su única confidente,y a quien podría tenerle confianza para contarle todo lo que a sucedido en los últimos días y decirle que en realidad ella no es Andrea, si no que es Gary atrapado en ese cuerpo.
Tanya, al ser la mejor amiga de Andrea, le dolerá cuando se entere de dónde está ella realmente.
Minutos más tarde
Camino a casa, Tanya percibe la tristeza de su amiga. No sabe la verdad, pero Andrea se sienta sola y ahora solo debe esperar, no puede hacer más.
Intenta acercarse a su amiga mientras va con la mirada muy apagada y observando a través de la ventana. —Oye, nena... Siento mucho lo de tu amigo. Sinceramente no pensé que fueras tan unida a ellos, no lo sabía. Por eso en la sala de espera me quedé un poco confundida con tu actuar...—expresa mientras están caminando juntas.
Cuando la chica hablo, Andrea volteó a verle y su nerviosismo se hizo evidente. Solo quería desahogarse y contar la verdad.
Traga saliva y lo medita por algunos segundos. No sabe si es lo mejor. —Hay algo que decirte y no será nada fácil. Ahora te necesito más que nunca, aunque suene irreal... y difícil. Pero créeme, me siento muy sola...—sus ojos se cristalizan y su voz desesperada es obvia. El nerviosismo en su rostro y cuerpo también lo puede percibir Tanya.
Ella sacude su cabeza y le toma de las manos.—Sabes que yo siempre he estado para ti. Siempre. Desde 1ro de primaria hemos sido amigas... y siempre nos hemos apoyado...—le abraza mientras le toma de sus manos.
Levanta su mirada y sonríe mientras toma fuerza. —Tanya... no soy Andrea—exclama. —En realidad soy Gary... sé que te dije que él está en el hospital y en coma... pero es que todo ha sido tan confuso que no sabía cómo explicártelo. Hace días mientras charlaba con Josué, hablábamos de lo mucho que me gustaba Andrea, y que se sentiría estar en su cuerpo...—se percata que la amiga de Tanya es evidente, está confundida. —Esa noche pedí un deseo, solo lo pensé. Jamás creí que algo así fuese a pasar... intercambiamos de cuerpos, y pues la verdadera Andrea está en mi cuerpo—sentencia.
La chica se queda en silencio después de escuchar eso. Obviamente es difícil de creer y fuera de toda lógica.
—¿Me comprendes, amiga?—le interrogó mientras se aparta de mí.
—Es una locura lo que me estas contando, pero tiene credibilidad, solo que no puedo evitar pensar e imaginar lo que está pasando Andrea en tu cuerpo, y me hace pensar que tu eres el culpable de que esté así. ¿Lo deseaste con muchas fuerzas para que terminarás así?—le responde mientras le observa de pies a cabeza.
Andrea se acerca lentamente. Pues la actitud de la chica comienza a notarse muy confundida y molesta.
Ella alza sus brazos y con su manos me pide que me detenga. —No. Por favor, aléjate... dame tiempo para entender esto...—frunce el ceño mientras aún asimila lo que acaba de escuchar.
Solo ve cuando ella se retira, dejándola sola a Andrea con su tristeza.
Un poco cansada por el alcohol y el peso de las noticias de hoy, continúa caminando a casa.
Mientras va, se encuentra con un chico de su edad, y que parece ir al mismo bachillerato que ella.
Él se acerca y sonríe. —Hola, buenas noches... ¿cómo estás?—saluda mientras están de frente.
Ella desconcertada guarda su distancia. Ahora ya no conserva su misma fuerza, está en otro cuerpo y no sabe qué esperar y menos cuando un desconocido aparece así de repente, recuerda haberle visto en bachillerato, pero no está segura.
—Hola buenas noches, soy Andrea—sonríe.
Él le escucha. —Yo soy Néstor.
Dibuja una sonrisa. —¿Y qué hace una chica tan linda como tu a estas horas de la noche?—pregunta mientras le mira con ternura.
Esas palabras desconciertan un poco a Andrea. Enciéndenos sus alarmas. Y hasta cierto punto le molesta...
—Me dirijo a mi casa. Lo siento, pero llevo prisa porque me esperan—le comentó para evadirlo.
Él me interrumpe. —Déjame acompañarte Andrea, no es seguro que a estas horas de la noche vayas sola...—comenta.
Ella se niega y le agradece.—Nestor, enserio quiero ir sola. Sé defenderme y siendo sincera no quiero ir con alguien que en cuanto me vio quiere tener relaciones conmigo, hasta luego y linda noche...—sube su tono agresividad.
Su defensa es evidente. Y él chico accede, un poco desconcertado le deja avanzar.
Minutos más tarde.
Andrea llega a su casa. Pero su madre de inmediato interrumpe.
Se cruza delante suyo. —¿Dónde estabas?—interroga.
Ella alza su vista. —Lo siento, mamá. Tuvo un accidente y tenía que ir a verle... es un muy buen amigo y quería ir—contesta.
La madre se sorprende apenas escucha. —Lo siento. ¿Y cómo está?—
Niega con su cabeza y se le sale alguna lágrima. —Está demasiado mal. En coma... quién sabe cuando despierte—contesta.
La madre de inmediato se acerca para abrazar a su hija. Para después dejar y darle su espacio para que suba a la habitación.