Cáncer

Capítulo final

La casa quedó en silencio.

Las fotografías permanecieron en su lugar.

Los años siguieron avanzando.

Y la vida, como siempre, continuó.

Pero en algún rincón de Cajamarca, en alguna conversación familiar, en algún recuerdo que aparece sin avisar, Mariana sigue existiendo.

Porque hay personas que se marchan y otras que se convierten en historia.

Al caminar hacia la terraza, bajé la mirada por un instante antes de volver a contemplar el cielo. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios.

—Así que descansa, abuela. Ya has cargado suficiente sobre tus hombros. Ahora nos toca a nosotros continuar la historia.

Y aunque el cielo permaneció en silencio, me gustó pensar que, en algún lugar, ella había escuchado cada palabra.




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