Cangrejo De RÍo: Obligado A Ser El MÁs Rico

Capítulo 15 · El tuit que valía un millón

El tuit apareció un jueves a las siete de la mañana. Una cuenta anónima, @InversorDigital, con apenas doscientos seguidores pero una habilidad inquietante para dar en el clavo.

«Start-Tech infla sus resultados. El algoritmo de recomendación que venden como revolucionario tiene datos falseados. Fuentes internas confirman. Inversores, cuidado.»

En dos horas, el tuit tenía cinco mil retuits. En tres, un medio digital de startups lo había convertido en titular: «Start-Tech bajo sospecha: ¿el milagro tecnológico es un fraude?». Para cuando Mateo llegó a la oficina —con su ColaCao del Manolo y su camiseta gris de siempre—, el inversor que estaba a punto de cerrar una ronda de financiación había retirado su oferta.

Inés lo esperaba en la puerta con el móvil en la mano y la cara desencajada.

—Nos están atacando.

—¿Quién?

—No lo sé. Alguien. Un tuit. Un medio. —Respiró hondo—. Hemos perdido al inversor.

Mateo se sentó en su puesto. Rober ya estaba tecleando, con los auriculares colgados al cuello y una expresión de guerra. La becaria miraba Twitter con los ojos muy abiertos, refrescando la página cada diez segundos. Lucía apareció a los cinco minutos con una carpeta y el café con leche de siempre.

—He rastreado la IP del tuit —dijo—. Sale de un despacho de abogados que trabaja para Ícaro Tech.

—Álex —dijo Mateo.

—Eso parece.

Mateo resopló. Álex no había tardado en devolver el golpe. Pero entonces la línea verde parpadeó.

[Detectada campaña de desprestigio]

[El usuario @InversorDigital tiene historial de troleo pagado]

[He encontrado siete transferencias de Ícaro a su cuenta]

[Evidencias: capturas, fechas, importes]

[¿Publicar contraataque?]

Mateo dudó un segundo. Luego se encogió de hombros. Su gesto de siempre.

—Dale.

Lo que ocurrió a continuación fue quirúrgico. El Sistema redactó un hilo de Twitter en un tono que no era el de Mateo: frío, preciso, demoledor. Desglosó las transferencias. Publicó capturas de los pagos. Reveló la conexión entre el trol y el despacho de abogados de Ícaro. Terminó con una frase que se haría viral en cuestión de minutos:

«Start-Tech no infla resultados. Pero si alguien quiere comprobarlo, las puertas están abiertas. Traigan sus propios datos. Y su honestidad, si les queda.»

En media hora, el tuit original fue borrado. La cuenta @InversorDigital desapareció como si nunca hubiera existido. El medio digital publicó una rectificación en portada. Y el inversor, el que se había retirado por la mañana, llamó a Inés a las tres de la tarde.

—Vuelvo a entrar —dijo—. Y subo la oferta un diez por ciento.

Inés colgó el teléfono y miró a Mateo con los ojos como platos.

—¿Cómo lo has hecho?

—Lo ha hecho el becario —dijo Mateo—. Yo solo estaba mirando.

El becario, que no había hecho nada, recibió una palmada en la espalda de Rober y se quedó más confundido que de costumbre.

Aquella tarde, el móvil de Mateo vibró con un número desconocido. Salió a la calle a responder.

—¿Sí?

—Soy Álex.

—Ya.

—Esto no ha terminado. —La voz de Álex era tensa, contenida, como la de quien está apretando los dientes—. Has ganado esta batalla, pero no la guerra.

Mateo se encogió de hombros aunque Álex no podía verlo.

—Vale.

—¿«Vale»? ¿Solo dices «vale»?

—Vale.

Álex colgó. Mateo se guardó el móvil en el bolsillo y volvió a su mesa. Lucía estaba de pie junto a su silla, con los brazos cruzados y una sonrisa minúscula en la comisura de los labios.

—Era Álex, ¿no?

—Sí.

—¿Y qué quería?

—Decirme que esto no ha terminado.

—¿Y tú?

—Le he dicho que vale.

Lucía negó con la cabeza. Pero su sonrisa se ensanchó una milésima.

—Eres increíble —dijo, y se fue a su despacho.

Esa noche, en el bar Manolo, Mateo pidió una caña y se quedó mirando el móvil. El hilo del Sistema había alcanzado los veinte mil retuits. Su nombre —el de Mateo Ruiz García— era tendencia en Twitter. La gente lo llamaba «el hacker de las chanclas» y «el fantasma de Lavapiés». Mateo leyó algunos comentarios, resopló y apagó la pantalla.

—Sistema —dijo en voz baja—. Has publicado ese hilo sin mi permiso.

[Técnicamente, me diste permiso]

[Dijiste "Dale"]

—Dije «Dale» sin saber lo que ibas a hacer.



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En el texto hay: humor, sistema, negocios

Editado: 03.06.2026

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