El museo se convirtió en una olla a presión. Los flashes de las cámaras, que antes buscaban glamur, ahora perseguían el rostro desencajado de Don Samuel. Los invitados, la élite de la ciudad, se apartaban de él como si tuviera la peste.
—¡Detengan esa transmisión! —rugió Don Samuel, lanzando su copa de champán contra una de las pantallas—. ¡Guardias, saquen a ese hombre de aquí!
Pero los guardias, viendo que el barco se hundía y que la policía empezaba a recibir órdenes de arresto reales por radio, dudaron. Don Samuel, viendo que lo perdía todo, agarró la silla de ruedas de Marcos y sacó una pequeña pistola que llevaba oculta en el tobillo.
—¡Atrás! —gritó, apuntando a la cabeza de Marcos—. ¡Si alguien se acerca, este idiota no llega a la comisaría!
—¡Papá, detente! —gritó Adrián, dando un paso al frente mientras Valeria lo sujetaba del brazo—. Ya terminó. Todo el mundo sabe quién eres.
—¡Yo construí esta ciudad! —chilló el viejo, retrocediendo hacia el ascensor de servicio con Marcos como escudo—. ¡Y no dejaré que un hijo ingrato y una mujer de clase media me destruyan!
Las puertas del ascensor se cerraron. Adrián corrió hacia las escaleras, seguido de cerca por Valeria.
—¡Mateo, corta el acceso al garaje! ¡Mía, no dejes de grabar! —gritó Valeria mientras subía los escalones de mármol de dos en dos.
—¡Estoy en ello! —respondió Mía, que corría detrás de ellos con el teléfono en alto—. “¡Chicos, no se despeguen! ¡El viejo está armado y 'Cuchurrumín' va al rescate! ¡Denle like para que la policía no se confunda de sospechoso!”.
Llegaron a la azotea del museo bajo una lluvia fina y helada que empezaba a caer. Don Samuel había arrastrado a Marcos hasta el borde de la cornisa. El viento soplaba con fuerza, agitando el traje de gala de Adrián.
—Suéltalo, papá —dijo Adrián con una calma que le heló la sangre a Valeria—. Esta no es una reunión de directorio. Aquí no puedes comprar el silencio de nadie.
—Siempre fuiste débil, Adrián —dijo Don Samuel, con la mano temblorosa sobre el arma—. Por eso necesité a Isabella. Ella tenía la ambición que a ti te faltaba.
—No era falta de ambición —intervino Valeria, dando un paso al frente al lado de Adrián—. Era exceso de humanidad. Algo que tú no puedes entender porque tienes un contrato en lugar de corazón.
En ese momento, Marcos, que había estado fingiendo estar sedado, usó toda su fuerza para inclinar la silla de ruedas hacia un lado, cayendo al suelo y desequilibrando a Don Samuel.
—¡Ahora! —gritó Mateo por el comunicador.
Mateo activó desde su tablet el sistema de riego de la azotea. Potentes chorros de agua golpearon la cara de Don Samuel, cegándolo por un segundo. Adrián se lanzó hacia adelante, derribando a su padre y alejando el arma de un puntapié.
Valeria corrió hacia Marcos y empezó a desatar sus muñecas.
—¿Estás bien, valiente? —preguntó ella.
—He tenido citas peores —logró bromear Marcos, aunque tenía el rostro pálido.
Adrián tenía a su padre contra el suelo. Por un momento, el vacío que sintió en el acantilado volvió, pero esta vez no estaba solo. Miró a Valeria, que lo observaba con orgullo, y a los niños, que llegaban a la azotea jadeando.
—Podría haber muerto por tu culpa —dijo Adrián mirando a su padre—. Pero en lugar de eso, he encontrado una familia que vale más que toda tu constructora.
La policía irrumpió en la azotea segundos después. Las sirenas iluminaban la lluvia de azul y rojo. Don Samuel fue esposado mientras Isabella y Bruno eran detenidos en el vestíbulo inferior.
—“¡Y ahí lo tienen, caóticos!” —gritó Mía a la cámara, captando el momento del arresto—. “El villano ha caído, el héroe está empapado pero guapísimo, y mi mamá... bueno, mi mamá acaba de conseguir una cita con el hombre del año. ¡Corten!”.
Adrián se acercó a Valeria. Estaba empapado, con el traje destrozado, pero sus ojos ya no reflejaban el vacío del primer día.
—Me salvaste la vida de nuevo —susurró él.
—Bueno —respondió Valeria con una sonrisa cansada—, alguien tiene que hacerse cargo del caos. ¿Qué te parece si vamos a por esa pizza que nunca terminamos?
—Solo si Mateo no analiza las calorías —rio Adrián.