Caos y Segundas Oportunidades

Capítulo 23: El plan del "Caballo de Troya" y un ataque de celos

El refugio de Marcos —un sótano clandestino lleno de monitores y carpetas legales— se sentía como una olla a presión. Valeria caminaba de un lado a otro, apretando los puños cada vez que recordaba la sonrisa cínica de Ricardo.

​—Él no los quiere, Adrián —decía Valeria con la voz quebrada—. Solo los está usando como moneda de cambio para que la Matriarca le perdone sus deudas. ¡Es mi sangre, son mis hijos!

​—Lo sé, y por eso no vamos a esperar a que un juez decida —respondió Adrián, mientras revisaba un mapa digital de la nueva residencia de Ricardo, una villa de lujo propiedad de los De la Vega—. Mateo ya se comunicó. Usó el chat privado de un juego de estrategia para enviarme las coordenadas de los sensores de seguridad de la casa. Están en el cuarto de juegos.

​De repente, el teléfono de Valeria vibró. Era un mensaje de Ricardo: "Si quieres ver a los niños antes de que los enviemos al internado en Suiza, ven sola a cenar a la villa. Hablemos como los adultos que solíamos ser. Te espero a las 9. Solo tú".

Adrián leyó el mensaje por encima del hombro de Valeria y su mandíbula se tensó tanto que pareció de piedra.

​—"Como los adultos que solíamos ser"... —masculó Adrián, y por primera vez, su voz no era la del arquitecto calculador, sino la de un hombre herido por los celos—. ¿Qué significa eso, Valeria? ¿Qué tipo de "adultos" eran?

Valeria se detuvo y lo miró sorprendida.

—Adrián, por favor, no es momento para esto. Ricardo es un manipulador. Está intentando ganar tiempo.

​—Está intentando recuperarte —replicó Adrián, dando un paso hacia ella—. Sabe que eres mi punto débil. Sabe que si te ofrece "paz familiar", podrías dudar. Él tuvo una vida contigo, tiene hijos contigo... y yo solo soy el tipo que conociste en un acantilado.

Valeria suspiró y acortó la distancia, poniendo sus manos sobre el pecho de Adrián.

—Escúchame bien. Ricardo es mi pasado, un error que pagué caro. Tú eres mi presente, el hombre que saltó al fuego por nosotros. No voy a esa cena por él, voy por mis hijos. Y voy porque es la única forma de que tú y Marcos entren por la puerta trasera mientras yo lo distraigo.

Marcos intervino desde su silla giratoria, tratando de romper el hielo.

—Tiene razón, Romeo. Mientras ella lo mantiene ocupado con el "drama del pasado", nosotros entramos. He preparado un dispositivo para clonar el teléfono de Ricardo. Si logramos su acceso, tendremos las pruebas de que Doña Leonor le pagó para secuestrar... perdón, "custodiar" a los niños.

Adrián asintió, aunque sus ojos seguían reflejando esa tormenta de celos.

—Está bien. Pero llevarás un micrófono oculto. Si intenta tocarte o si dice una sola palabra fuera de lugar... entro por la puerta principal y no me importará la seguridad.

​A las 9 de la noche, Valeria llegó a la villa. Ricardo la esperaba con una mesa puesta, velas y una botella de vino caro. Se veía impecable, intentando recrear la imagen del hombre del que Valeria se enamoró años atrás.

​—Estás hermosa, Val —dijo Ricardo, intentando tomar su mano—. Los niños están arriba, durmiendo. Podemos ser felices de nuevo. Leonor nos dará todo el dinero que queramos si dejas al arquitecto y vuelves conmigo. Él es un fugitivo, yo soy tu estabilidad.

​Por el pinganillo oculto en su oído, Valeria escuchó la respiración pesada de Adrián.

“Dile que se guarde su estabilidad donde no le dé el sol” —susurró la voz de Adrián, cargada de rabia.

​Valeria forzó una sonrisa y se sentó.

—Hablemos de los niños, Ricardo. ¿Realmente crees que Suiza es lo mejor para ellos? O es solo lo mejor para tu bolsillo?

​Mientras tanto, en la parte trasera de la casa, Adrián y Marcos escalaban la valla.

—Céntrate, amigo —susurró Marcos—. Sé que quieres golpearlo, pero primero los niños y los datos.

​—Si lo golpeo, será un extra de satisfacción —respondió Adrián, saltando al jardín con la agilidad de quien ya no tiene miedo a las alturas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.