Cartas de mamá

Tiempo, parto y confuso

Narrador omnisciente

Ariel estaba nerviosa por conocer a la familia de Sabit de manera oficial, el domingo llego una avalancha de personas que se dedicaron a conocerla y tratarla muy bien, se sintió bienvenida al igual que Aurora.

Sabrina y Samuel era un matrimonio mayor y amorosos estaban en los 70 pero aun estaban en excelente estado de salud y en buena forma, ambos eran muy activos siempre cuidando los nietos y disfrutando el tiempo con ellos.

Incluso la hermana de Sabit con sus 5 hijos habia ido de visita y todos estaban felices por saber qeu Ariel estaba bien, que venía un nuevo miembro a la familia y que Stacy con las dos nuevas figuras maternas que tenia cerca estaba mucho mejor.

Entre Sabit y Ariel no pasaba mucho, el estaba enfocado en el asunto de su familia y ella se lo agradecía mucho.

Gracias a la ayuda de su incondicional familia Sabit trazo un plan maestro para que la familia de Ariel fuera a Nueva York, habían pasado varios meses, donde ambas chicas se habían recuperado totalmente, Aurora habia tomado el cargo de enseñar a Stacy a la vez que con los consejos y seguimiento de Ariel le daba las atenciones que la niña necesitaba, por su lado la pelirroja a pesar de estar recuperada su embarazo era de alto riesgo lo que la hacia estar en constante descanso y sin tener estrés.

Acepto que Sabit se hiciera cargo de su familia y le aclaro que no le importaba nada que tuviera que ver con ellos o su bienestar, firmo un poder para que este tome posesión de sus bienes, cuando los padres y hermano de Ariel se enteró de que ella solicitaba su herencia peor que no podía viajar pensaron que estaría indefensa y llegaron muy confiados, pero la realidad era que un dulce tortura les esperaba.

Los Palacios al igual que los Jones y Walker eran personas decentes, solidarias y caritativas que ayudaban en todo en cuanto podían, pero esto solo dura hasta que te metías con uno de los suyos.

La familia de tres que llego pensando que se convertirían en herederos de todos desaparecieron misteriosamente y nadie nunca se preocupó por el caso.

Meses después

Aurora y Sabit estaban en la sala de espera ya que Ariel la estaban preparando para dar a luz, ella no quiso a nadie en la sala de partos y nadie comprendía muy bien por qué tomo aquella decisión.

Sabrina habia llegado unas horas después y no comprendía la situacion pero pidio entrar y la sudada pelirroja acepto, en cuanto la vio allí con sus ojos triste y preocupados supo que algo más que el parto sucedía.

—Ariel que sucede porque no quieres a mi hijo ni a tu amiga aquí?—la cuestiono, Ariel negó enojada.

—Cuando nazca el bebe por favor no los dejes solos con mi hijo me lo quieren quitar—murmuro ante de pujar con fuerza varias veces más Sabrina no estaba segura de que sucedía pero decidió no preguntar.

Luego de varios minutos Ariel tomo su mano y la apretó con fuerza la miro a los ojos y diciendo un por favor cuídalo se desmayó.

El llanto del pequeño fue lo unico que se escuchó mientras algunos medicos trataban de auxiliar a la madre que sus signos vitales dieron alarma de problemas.

—Es un niño muy saludable—musito la pediatra entregándoselo a la abuela.

—¿Qué sería lo que paso?—se preguntó asi misma al darse cuenta de que Ariel sentia miedo de su amiga y padre de su hijo, ella habia pensado que su hijo le habia tomado mas cariño del que estaba dispuesto a admitir y Stacy también era otra que amaba mucho a la pelirroja.

El día anterior

Ariel caminaba por la casa ya estaba de 39 semanas y en cualquier momento su bebe decidía venir al mundo, los meses pasados habían pasado bastante tranquilos, Sabit la consentía mucho al igual que su familia y su mejor amiga.

Gracias a la ayuda de los Palacios recibiría su herencia cuando su hijo naciera  no sabia que pas con sus padres ni tampoco le importaba, le gustaba Estados Unidos y allí se quedaría.

Stacy estaban muy cerca tanto de ella como de Aurora la cual se habia vuelto su principal cuidadora y maestra debido a que Ariel tenia que cuidarse constantemente.

La pelirroja escuchó una risa y se acercó a donde provenían no hizo ruido pero tampoco hizo mucho por esconderse simplemente llego, vio a Aurora y Sabit sentado en un banco de uno de los balcones de aquella gran casa, estaban muy juntos y se hablaban casi al oído, su corazon se rompió, pues esos meses la habia hecho enamorarse más del hombre y el solo la veía como la madre de su bebe.

—Me parece bien la idea, yo me llevo los niños y nos encontramos en el lugar pactado, estoy muy feliz, sin que Ariel se dé cuenta empacare lo necesario para el viaje luego que estemos instalados compramos sobre la marcha—escucho hablar a su amiga la cual tenia ojos brillantes y pudo reconocer que ella también estaba enamorada de Sabit, le parecía tan cliché vivir eso que vio en tantas películas.

—Gracias, hermosa, bueno mejor salimos de aquí no queremos a una embarazada descubriendo nuetsro secreto—musito Sabit y Aurora asintió,  la rubia lo miro sonriendo y se puso de pie, sin embargo piso mal y casi cae, no obstante Sabit la detuvo tomándola de la cintura y pegándola a su cuerpo, desde donde estaba Ariel observo la escena y estaba segura qeu se estaban besando, con una profunda tristeza y dolor se marchó sin se vista y con las lágrimas corriendo por su rostro se encerró.

A pesar de escuchar que le tocaban la puerta y la llamaban no quiso responder, se quedó dormida y despertó muy temprano sintiéndose muy herida y traicionada.

—Buenos dias—expreso Stacy que venía de la mano de Aurora y su padre, Ariel los miro sintiéndose peor, pues se veian bien juntos y parecían una familia que los rasgos de su amiga eran mas parecidos a los de la pequeña que los propios.

 

—Buenos dias—respondió algo tosca.

—Ayer te fui a buscar para la cena y no respondiste asumimos que estaba dormida y no quisimos molestarte—musito Aurora, Ariel solo asintió y siguió comiendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.