Cazador ©

Prologo

Siento cada parte de mí cuerpo doler, mí pómulo izquierdo hinchado por los golpes, mí vista con un ligero color rojo por la sangre qué sea ha recurrido hasta mis ojos, mis muñecas arden por las oxidadas cadenas enterrándose en mí carne.

Pero aun así, con mí vista borrosa y rojiza, la veo, dándome la espalda mientras se dirige a la salida de esté putrefacto calabozo; mis ojos sé humedecen, le he fallado a mí aldea, a mí hermano, a mí raza.

— Té mataré — grito con la voz rasposa —

No sé cómo saldré de éste maldito lugar — espeto, ella se da la vuelta al escuchar mí voz, con sus ojos amarillos qué sólo reflejan maldad — Por mí raza y mi hermano, qué te mataré.

Su mandíbula apretada se transforma en una amarga sonrisa y con la voz más dura...

— No cariño, no me matarás — su malévola sonrisa se ensancha —Me amaras.



J. A. Clever

Editado: 13.04.2018

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