Ceniciento. La historia de un hada.

Capítulo 27.Mi primer encuentro con Victoria. Elvira.

Caminamos por el pasillo tranquilamente, me apoyé en la mano de mi ahijado y fingí mirar los cuadros con mucho interés, pero yo estaba vigilando, cuando apareciera Victoria. No se hizo esperar mucho y veinte minutos después llegó en compañía del culpable de la celebración de hoy, el autor de las obras presentadas.

Victoria, de verdad, parecía a una bruja, como Cruella de Vil, solo le faltaba el manto de los ciento un dálmatas, aunque Glenn Close es la persona más amable y buena, que conozco en Hollywood. Estaba vestida en un traje negro, parecido a un frac de hombre, con adornos de plata y camisa blanca con un lazo. Me pareció, que ahora ella era la misma, sin la máscara de una persona buena.  Su crueldad ahora estaba a la vista y sentí un cierto nerviosismo, o miedo.

 Esperé un poco, hasta que los más fervientes conocedores del arte expresaron sus elogios al artista y a la "Magnífica Victoria", lo que les dio la oportunidad de admirar las obras maestras. Solo más tarde, respirando profundamente y apoyándome en el brazo de Aleksey, yo acerqué a ellos.

- ¡Increíble, esto es una delicia! - Comencé las frases de rutina, extendiendo mi mano hacia el artista, - En usted se siente joven Claude, incluso diría que el Postimpresionismo está mucho más cerca de usted.

- ¿Lo cree? – Preguntó el pintor y con un hábil movimiento puso mi mano en su brazo, alejándome de Alex. - ¿Qué puede decir sobre este cuadro?

Miré al ahijado, estaba junto a Victoria, como una piedra. Le guiñé un ojo, para que no se perdiera. También estudiamos esta situación en casa, por lo que estaba segura de que repetiría sin dificultad las frases que había aprendido.

Durante unos diez minutos el artista y yo hablamos de su pintura, que era muy buena, por cierto. Luego me pidió que fuera su modelo, como la Rosa Roja para Lautrec, pero me negué con la excusa de ocupación enorme del trabajo. Finalmente regresamos junto a Aleksey y Victoria. Le habló con bastante confianza.

- Victoria, déjeme presentarle a mi tía, Elvira Brown. Ella es la mejor creadora de imágenes de Los Ángeles. - Yo abrí la boca ante tal actuación. “El niño aprende a pasos agigantados”. – pensé.

- Mi sobrino está muy predispuesto hacia mí. - dije con voz dulce. - También estoy muy contenta de conocerle.

- Aleksey, dijo que está trabajando en la transformación de la gente, - dijo, y sentí un claro interés.

- ¡Bien! La transformación es demasiado fuerte decir. Mi empresa se dedica al cambio de imagen, el desarrollo de la imagen y el regreso de la juventud. – Quería, que se enganchara más. - ¡Míreme! Ya tengo miedo de decir cuántos años tengo, pero su artista me ofreció el papel de modelo, - sonreí, porque era mentira.

- Sí, al principio me pareció que usted y Aleksey eran pareja, - dijo, tratando de sonreír, pero debido a la mala plástica, su sonrisa se parecía más a una mueca. Aunque puede que sea un reflejo correcto, su rostro presentaba exactamente lo que había dentro.

- ¡Que va! Aleksey podría ser mi hijo. - me reí, tratando de llamar la atención sobre nosotros.

- Disculpe, pero no puedo evitar sentir curiosidad, ¿qué le trajo a Moscú? – Preguntó Victoria.

- Estoy pensando en abrir un filial de mi empresa aquí, así que estoy buscando posibles opciones de cooperación, - dije, aunque esto no estaba en mis planes para nada. Tenía bastante trabajo en Hollywood.

- Quizás puedo ayudarle, - dijo con dulzura la bruja.

- Bueno, pero hoy no estoy aquí para eso, - exclamé.

- Sí, usted tienes razón, hoy es el día del Genio de Ger Goransky, vayamos con él, - me condujo de regreso al artista.

Pasé más tiempo en compañía de Victoria y logré que ella misma me invitara a cenar a su casa el próximo sábado. Luego, por el bien de la decencia, lancé algunas frases rutinarias sobre el arte con los invitados y conocí algunos de los amigos influyentes de Victoria. No tenía nada más que hacer aquí y decidí irme a casa. Busqué a Alex, pero no lo encontré. Honestamente, perdí completamente a Aleksey debido, a todo mi interés puesto en Victoria.

Lo llamé y escuché, que mi ahijado ahora estaba ocupado y que tenía que irme a casa yo solita. Lo dijo en un tono tan seguro, que me quedé de piedra. Parece, que mi Ceniciento encontró una sustituta para la "princesa". Bueno, no fue un mal resultado, en cuatro meses de trabajo. Realmente se veía bastante bien hoy. Las clases con Vladimir se enderezaron y levantaron sus anchos hombros, un buen traje escondió la tripa, y un peinado elegante y una barba bien arreglada hicieron que su imagen fuera segura y, si no sexy, interesante.

Y ahora tenía que tomar un taxi e irme sola a casa, porque el Škoda reparado, muy probablemente, se lo llevó mi Ceniciento. "Y en realidad parecía una calabaza, solo que no se rompe a la medianoche, sino cuando quería", - sonreí ante mi pensamiento involuntario.

Saqué mi teléfono y comencé a marcar el número del taxi, caminando hacia la salida con la vista abajo. De repente me choqué con alguien. Miré hacia arriba, preparando mis disculpas.




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