Era fin de semana y, como cada viernes desde que Enzo y Carolina se hicieron amigos, él se encontraba dentro de su auto frente a la casa de ella… esperando su salida para ir al último día de clases de la semana.
Aprovechando el tiempo de espera, decidió revisar las redes desde su celular.
De repente, una noticia llamó su atención.
—“El genio de los diseños conquista el Reconocimiento Nacional de Arquitectura”.
Era el título del artículo, seguido de una imagen de una persona que él conocía quizá más de lo que las personas que lo conocían a él podrían imaginar.
Justo cuando se disponía a abrir el artículo, escuchó el sonido de una puerta.
Levantó la mirada y la dirigió hacia la ventana, encontrándose con ella.
La única chica que logró lo que ninguna otra: enamorarlo.
Él, Enzo Prescott, debido a la posición económica de su familia, nunca tuvo que esforzarse realmente por conseguir algo. Lo tenía todo: posición social, viajes, amor familiar, dinero… incluso la atención de cualquier chica que quisiera.
Pero jamás se había enamorado.
Hasta que conoció a Carolina Palmer.
La primera chica que lo hizo esforzarse por conseguir algo en la vida.
La primera que le dio un motivo para crecer como persona a través de los estudios, los cuales antes solo eran una obligación para él, pero que desde que supo que ella estudiaba lo mismo que él, se convirtieron en un placer, pues asistir al aula era sinónimo de estar cerca de ella.
Sí, cerca de ella.
Ni siquiera le importó haber descubierto que era la exesposa de la persona que alguna vez admiro y a la vez detestó.
No le importó ello.
Desde el día en que tropezó con Carolina en el pasillo universitario se juró a sí mismo hacer todo lo humanamente posible para devolverle el brillo a su mirada y convertirse en la persona que recorriera junto a ella ese nuevo camino que apenas empezaba.
Si bien desde que logró acercarse a ella no había conseguido más avance que convertirse en su amigo, y estaba consciente de que el camino para entrar en su corazón de la manera en que él deseaba aún era largo… no pensaba rendirse.
Si algo había aprendido de Sebastián Vallasco, aquel año que su camino se cruzó con el de él en la secundaria, era su resiliencia y perseverancia.
Y él pensaba seguir ese ejemplo con ella.
No importaba cuánto tiempo le tomara.
No importaba cuántos recuerdos tuviera que enfrentar.
Cuantos “NO” le diera.
Él sería el nuevo dueño de su corazón.
Al verla acercarse al auto, cerró rápidamente la página que había estado mirando y colocó el celular en la guantera.
Desde que iniciaron su amistad, el tema del pasado de ella nunca fue motivo directo de conversación. Por lo tanto, la noticia de que el exesposo de Carolina había conseguido un gran reconocimiento a nivel nacional no tenía por qué ser de conocimiento de ella… al menos no por él.
Enzo respiró hondo y plasmó una gran sonrisa en su rostro, como siempre que se encontraba con ella.
—Disculpa la espera —pronunció Carolina con calidez, tras abrir la puerta del auto.
—No hay nada que disculpar —respondió Enzo mientras la observaba subir.
“Podrás conquistar todo lo que quieras, pero a ella ya no podrás volver a conquistarla, pues la conquistaré yo Sebastián Vallasco”.
El pensamiento cruzó su mente.
Encendió el auto y emprendió camino.
—¿Viste las noticias? —preguntó con aparente naturalidad mientras conducía.
Él jamás había sido directo al hablar sobre el pasado de ella. Siempre lo hacía con sutileza; comentarios indirectos, opiniones disfrazadas de casualidad.
—No tuve tiempo para ello —contestó Carolina.
—¡Qué bueno! —susurró Enzo.
—¿Qué?
—Que no hubo nada interesante… al menos hasta donde vi —agregó rápidamente.
—Claro…
—¿Desayunaste?
—Algo ligero.
—Eso no está bien. Uno debe desayunar bien para soportar las horas tortuosas de clases…
Carolina esbozó una ligera sonrisa.
—Tienes una sonrisa hermosa —pronunció Enzo, dedicándole una breve mirada.
—En…
—Desayunaremos en el cafetín. No puedes quedarte solo con algo ligero y, siendo sincero, yo aún tengo hambre —añadió con una sonrisa.
Carolina solo sonrió.
Luego de algunos minutos llegaron a la universidad.
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segundas oportunidades, reencuentros del pasado, amor y crecimiento personal
Editado: 30.05.2026