Cenizas

Capítulo 27: "Lo que nunca se fue"

En una de las mesas de un discreto café de Kismet se encontraba un apuesto joven de mirada cristalina.

Tenía la mirada fija en la puerta del lugar, por donde salía una rubia de elegante vestimenta que, minutos antes, había compartido la mesa con él.

"Gracias, Isabella. Eres una gran amiga."

Aquellas palabras volvieron a su mente mientras la observaba alejarse.

"El Sebastián de ahora ya no solo acepta; el Sebastián de ahora busca respuestas."

—Cierto —susurró.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

Un aire de esperanza embargó su corazón.

Era cierto. Ya no era el mismo de hacía seis años. Había aprendido no solo a aceptar, sino también a cuestionar; a no quedarse callado y a expresar lo que sentía. Después de todo, la comunicación era fundamental para evitar los malos entendidos, y no estaba dispuesto a cometer una vez más el mismo error por falta de comunicación.

Tras terminar su taza de café, dejó unos billetes sobre la mesa, se puso de pie y abandonó el lugar.

Tenía un solo objetivo.

Lo tenía claro.

Sus sentimientos por su exesposa seguían intactos.

¿Pero los de ella?

Necesitaba conocer esa respuesta.

Quizá aún existía un mañana para los dos.

Lleno de optimismo, abordó un taxi.

Durante el trayecto meditó cada palabra que le diría cuando la tuviera nuevamente frente a él.

Al llegar a su destino, pagó al taxista y bajó del vehículo con el corazón latiéndole a mil y las piernas temblándole ligeramente.

"Me siento tan nervioso como aquella primera vez que fui a buscarla a su casa."

Pensó mientras una sonrisa nerviosa se dibujaba en su rostro.

Respiró hondo y continuó su camino a paso firme hacia el hotel.

Dentro del hotel, en el cafetín, una castaña fingía prestarle atención al joven que tenía frente a ella, mientras no dejaba de pensar en el encuentro que había tenido con su exesposo.

"Sigue tan lindo como lo recordaba", pensó, mientras sentía cómo su corazón comenzaba a acelerarse.

Por instinto llevó una mano a la altura del pecho.

Aquel gesto no pasó desapercibido para su acompañante.

—¿Te sientes mal? —preguntó Enzo con preocupación.

—¿Qué? —respondió Carolina, sobresaltada.

—Es que...

Carolina notó dónde tenía la mano e, inmediatamente, la llevó a su regazo mientras decía:

—Decías que iríamos al “Puente de la Luces”.

—Sí. Una velada junto al... digo, el anochecer en Kismet luce aún más bello desde el puente —contestó Enzo con una sonrisa.

Sin embargo, esta se desdibujó pocos segundos después al ver, en el umbral de una de las puertas del cafetín, a su rival en el amor.

"¿Por qué tiene que venir justo ahora?", pensó mientras forzaba una sonrisa.

—De seguro es así —respondió Carolina, sin notar la presencia de su exesposo.

—Pero la vista también es maravillosa durante el día. Es más, vayamos ahora mismo —propuso Enzo, poniéndose de pie.

—¿Ahora? —preguntó Carolina, confundida, mientras una extraña inquietud comenzaba a invadir su pecho.

—Sí —respondió Enzo, tomando su mano.

Al mismo tiempo, Sebastián se acercaba a la mesa sin que su exesposa lo advirtiera.

—¿Podemos hablar? —escuchó la joven.

Sintió que el cuerpo le desfallecía justo cuando Enzo apretó con más fuerza la mano que sostenía.

Aquella escena hizo que el pecho de Sebastián comenzara a arder.

Una cosa era imaginar que ella había rehecho su vida; otra muy distinta era verlo con sus propios ojos.

Al contemplar la mano de su exesposa entrelazada con la de otro hombre, una mezcla de sentimientos lo invadió: amargura, dolor, rabia e impotencia.

Aun así, decidió no huir.

Esta vez enfrentaría la situación.

Avanzó unos pasos hasta quedar frente a ella, mientras Enzo lo observaba con evidente molestia y Carolina intentaba liberar su mano del fuerte agarre del joven.

—No creo que tengas nada de qué hablar con él, ¿verdad, Caro? —dijo Enzo con una sonrisa fingida.

Carolina guardó silencio unos instantes. Sentía el corazón latiéndole con fuerza y la mente hecha un torbellino.

—No... claro que no —respondió finalmente, aunque su voz carecía de la firmeza que pretendía mostrar.

Se puso de pie.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.