Cenizas

Capítulo 31: "Más allá de las cenizas"

(Último capítulo)

Había pasado casi una hora desde que Sebastián contactó a Carolina. Una hora desde que le hizo aquella propuesta después de confesarle que seguía amándola.

Salvemos nuestro amor, era la frase que se repetía en la mente de la joven veterinaria.

Una frase que la impacto.

Y que le confirmó que él al igual que ella, anhelaban lo mismo: No ignorar lo que sentían, sino arriesgarse a luchar por aquel sentimiento que nunca se apagó en sus corazones.

Seis años de separación tras un divorcio que no fue por falta de amor, sino por falta de comunicación debido al temor de dejar de ser la esposa perfecta, la sombra de él.

Pero ello ya había quedado atrás, ahora Carolina, ya se había hecho de una imagen propia, ya no solo era la esposa del arquitecto Sebastián Vallasco, ahora ella era la médico veterinario Carolina Palmer y lo seguiría siendo hasta el final de sus días.

Ello la llenaba de orgullo, se lo comentó a él en aquella última plática que tuvieron en Kismet. Allí aclararon las dudas que él tenía tras aquella petición sorpresiva de divorcio de parte de ella hace seis años.

Aquellas dudas que permanecieron en su mente y en el corazón de Sebastián, pues él no fue capaz de pedir explicación en su momento, solo acepto la petición de ella, pues creía que ya no era feliz a su lado y lo único que él deseaba era que ella sea feliz.

Pero ninguno lo fue. A pesar de cosechar triunfos en esos años, no pudieron sentirse felices, sin embargo, el tiempo es sabio y generoso con quienes de verdad se aman, y los hizo coincidir en un mismo lugar Kismet. Allí retomaron su amistad, pero ambos sabían que no solo anhelaban ello.

Sebastián fue quien dió el primer paso.

Carolina no fue capaz de darle una respuesta inmediata tras su proposición.

Él le dijo que lo pensará, que se tome el tiempo que necesite.

Pero ella sabía que no había mucho que pensar. Ella tampoco dejó de amarlo, y aunque tenía temor de volver a una relación con él, su anhelo de volver a sentir la felicidad de estar con la persona amada fue mayor.

Además, ahora sería distinto.

Tras reflexionar llegó a la conclusión de que ambos ahora caminarían juntos apoyándose en sus sueños, pues ninguno de los dos tendría porque renunciar a ellos, pues ese es el verdadero significado del amor: El apoyo, el crecer juntos.

Ya habiendo tomado su decisión Carolina tomó el celular que estaba a un costado de ella en la cama y marcó un número.

A los pocos segundos una cálida voz le respondió.

Su corazón se aceleró, sus ojitos se llenaron de brillo, y una sonrisa nerviosa apareció en su rostro.

—Ya te tengo una respuesta — pronunció con emoción.

—¿De verdad? ¿No necesitas pensarlo un poco más? — escuchó.

—No. No hay nada que pensar, mi respuesta es…

En otro pueblo…

La mirada de Sebastián se llenó de un brillo especial.

En su rostro se plasmó una gran sonrisa, mientras escuchaba la voz de su amada darle aquella respuesta que le pareció haber estado esperando por un siglo.

—Sí… salvemos nuestro amor. Esta vez caminemos juntos.

—¡Gracias Carolina! No te arrepentirás, yo seré más observador esta vez…

Pronunció Sebastián, mientras sentía su pecho inflarse de alegría.

—Y yo prometo que la comunicación será la base de esta nueva relación — respondió Carolina, con calidez.

—Así será — dijo Sebastián, con los ojos llenos de brillo. — No quiero que te guardes nada. Si alguien te hace sentir mal, o algo no te parece, solo dímelo, — como te dije la primera vez que te pedí matrimonio quiero que lo nuestro sea para siempre.

Añadió mientras sentía una inmensa felicidad invadirlo.

En tanto…

En una habitación una joven sentía su cuerpo temblar y su rostro arderle tras las palabras que escuchó.

—Yo también quiero ello, pero por ahora vayamos paso a paso — dijo nerviosa.

—Claro, nuevamente novios.

—Pero aún no me los has pedido — contestó ella con una sonrisa.

—Cierto, además esta no es la manera correcta…

—Sebastián, es una manera muy bonita para hacer una petición — respondió Carolina.

—Entonces, ¿volvemos a ser novios?

—Sí — dijo ella con los ojitos llenos de ilusión.

La platica de los enamorados continuó por un par de horas más.

Las horas siguientes fueron distintas para ambos.

Carolina no pudo conciliar el sueño de la emoción.

Sebastián por su parte, se encargó de compartir su alegría con sus amigos, entre ellos Isabella, a quien invito a cenar para darle la noticia.




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