Cielo Infernal

Capítulo 16

¿Nadie va a parar esta canción?

He estado fuera del tiempo transcurrido, a veces simplemente no puedo evitarlo, cuando mi mente se vuelve loca es completamente un caos, es como si perdiera el control de la realidad, trato de ignorar las voces que me dicen que hacer, pero no sirve de nada odio que mis pensamientos se apoderen de hacer locuras o inventar situaciones que jamás ocurrirán, quería estar en mi habitación recostada sobre el suelo gritando todo esto que esta en mi cabeza, tal vez no sirva de mucho, pero las voces quizás dejen de atormentarme, gritar cada momento, cada segundo, cada transgresión, cada cosa horrible, cada sueño roto.

Quería golpear mi cabeza sobre la pared, esperando que las voces en mi cabeza se desvanecieran, e intentado curar el dolor que tengo, es una sensación de ardor y quemazón en todo mi cuerpo que irrita mi piel a tal grado de querer desprendérmela, intente curar el dolor con ausencia en absoluto no resulto lo que esperaba, el agujero que había en mi seguía siendo un agujero cada día mas grande como una plaga que se extiende por todo mi cuerpo, quería estallar contra la pared, dejando de sentir esa quemazón, no hay esperanza para este ser me lo había pensado, era muy cierto que no había fe en mí, todo lo que tengo son un sin fin de voces en mi cabeza queriendo hacer estallar en pedazos y no de rompecabezas, sigo empujando mis límites a la orilla.

Una voz me saco de la conversación entre las voces y yo interrumpiendo esta conversación que me deteriora.

—Buenos días, — el hombre saludo a los que estábamos dentro de la oficina. Era obvio que no tenía el más mínimo interés de responderle y no porque fuese una persona grosera, estaba intentando reincorpórame a mi realidad.

Me observo, este hombre sin decir nada más, al menos le calculaba unos veinte años.

No me parecía nada interesante en su persona, la trabajadora social me pidió que me retirara a mi salón, me había indicado al menos tener una sesión a la semana con ella para poder platicar de mi situación, me dio un poco de gracia, pues no hablaría con ese ser horripilante sobre mis problemas que me asechan, quería tomársela de psicología, no le iba tan bien que digamos.

·

Quisiera hacer una pequeña pausa han pasado un par de meses en los que todo ha sido un verdadero caos es como si la rueda de la fortuna no pudiera parar, aún hay lugares obscuros en medio de una ciudad, donde una vez hubo una luz ardiente ahora solo queda una pequeña chispa incapaz de incendiar mi corazón por completo, quisiera llorar y gritar, sin embargo ni siquiera puedo sacar una lagrima, me cuesta trabajo pensar algo que pudiera hacerme sentir mal, puesto que tal vez ya no exista algo horripilante que me asuste mucho más que volver a mi pasado, estuve tratando de conciliar el sueño mientras mi conciencia se encontraba en alerta, el sonido de mi canción favorita estaba sonando mientras intentaba no pensar en nada, pero al parecer no importa cuanto te esfuerces a veces el universo no puede conspirar a tu favor, a veces las mentes brillantes se esconden debajo de la luz tenue, o tal vez nunca lo fueron, sin embargo conspiran y manifiestan serlo, a veces las personas son ingenuas planeando y peleando por cuenta propia hasta dejarte destrozado y tirado sobre un agujero el cual aun le echaran tierra, me he perdido deseando que alguien me encuentre, ahora entiendo que no importan quien me encuentre no hay nada en absoluto que pueda hacerme sentir mejor, estoy en medio de una guerra que ya fue ganada, alguien me dijo que debería aprender a perdonar, incluso si no ha sido mi error, me cuestiono como poder hacerlo, no existe ni el mínimo interés de poder hacerlo, ya no me encuentro enfadada, bueno a veces lo estoy, no pienso mal de aquellos que en algún momento les desee la muerte, depende el día, mi rabia puede extenderse de forma tan sutil.

En medio de mi desesperación quería arrancarme la piel, aunque lo hubiera hecho eso no solucionaría mis problemas la mitad de mis problemas podrían solucionarse con dinero y la otra mitad no tiene solución alguna el problema es mucho más grande como enfermedad sin cura, ¿a quién le preguntaría que hacer?, llevo días tratando de poder sacar este dolor, ni las lagrimas pueden siquiera ayudar puesto a que muy a fuerzas pueden deslizarse sobre mi mejilla, me arden los ojos, se siente la pesadez, el cansancio de días sin poder dormir mientras que lo único que puedo hacer es estar tirada sobre el suelo viendo como mi techo gira y las nubes imaginarias se desvanecen, intente ir a correr hasta quedarme sin aliento y luego gritar todo aquello que esta en alguna parte de mi y no logro sacarlo, pero tampoco me funciono, intente contarle a alguien, pero ni una sola palabra puedo salir de boca, el ardor en mis ojos era la única evidencia que me estaba ocurriendo algo que no puedo sacarlo, miento sobre el borde la carretera mientras pienso como no he podido ir a otro lugar, tal vez el dolor se volvió neutro y me ha atrapado como un prisionero, intente cocinar algo nuevo solo me trajo consigo mas trastes que lavar, intente ser yo misma y tampoco me funciono, resulta que hablar con la verdad puede herir a muchas personas, decir mentiras es lo mejor que puedo hacer aunque tenga que hacer un sin finde recordatorios.

La terapeuta siempre me dijo que cuando mi vida no tenga sentido alguno y sienta que nada me esta llevando a ningún lugar, solo escriba el cómo me siento, quizás ayude a ver la postura en la que me encuentro.

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Me refugio siempre fueron mis canciones favoritas, las tarareaba todo el tiempo, me ayudaba a olvidarme del lugar donde me encontraba, odiaba no tener mis propias cosas, así que tenia que tomar prestado el reproductor de música de mi hermano, tal vez me odiaba por hacerlo, pero realmente necesitaba escapar de mi vida diaria y solo podía hacerlo mientras escuchaba música, cerraba los ojos y me imaginaba en un concierto cantando con todas mis fuerzas hasta que me explotaran las cuerdas vocales, todo era genial hasta que Armando me jalo los auriculares para escuchar, luego de escuchar me aventó los audífonos, me miro de una forma tan extraña sin hacer ningún comentario, ahora me sentaba sola, en la primera fila, a veces odiaba tener la compañía de Rosita, pero era la única amiga que tenía, no la consideraba mi mejor amiga puesto que siempre buscaba sacar provecho de mí de alguna u otra manera, creo que odiaba casi a todos los que se encontraban a mi alrededor y no porque me sintiera superior a ellos, solo odiaba la imagen de mi en dicho entorno, la maestra de geografía siempre me sacaba de quicio, nunca estábamos en la misma secuencia, a veces me mataba de sueño esa mujer intentaba estar lo mas despierta posible, solo podía quejarme en mi mente y tener conflictos conmigo misma, para mi madre no había “pero” que tuviera significado, las horas eran eternas pero la secundaria era el único lugar donde intentaba ser yo misma, encajar por mis propios méritos, no trataba de ser alguien más, lo intentaba, pero era tan difícil pretender que era una personita normal, a veces solo quería salir huyendo de la escuela luego recordaba que era el único lugar donde podía estar fuera de casa y alejada de las personas que me rodean cotidianamente, preferiría que las ordenes provinieran de mis docentes que de mi propia tía que todos los días me los hacía mucho más complicado.




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