Contrato de Confidencialidad
Ambas familias se comprometen a cumplir con las siguientes cláusulas establecidas para un período aproximado de un año, con el objetivo de mantener la estabilidad, proteger sus intereses y evitar cualquier conflicto que pueda poner en riesgo sus imperios.
Cláusula I
Las partes aceptan mantener una relación pública durante doce meses, sin importar los conflictos personales que existan entre ellas.
Cláusula II
Ninguna de las partes podrá revelar el verdadero motivo del acuerdo ni el contenido del contrato.
Cláusula III
Toda aparición pública deberá preservar la imagen de unidad entre las familias Valente y Morello
Cláusula IV
Queda prohibido perjudicar directa o indirectamente los intereses económicos de la familia aliada mientras el contrato permanezca vigente.
Cláusula V
Las partes compartirán residencia durante la vigencia del acuerdo, salvo causas de fuerza mayor.
Cláusula VI
Ninguna de las partes podrá mantener relaciones sentimentales o íntimas con terceros mientras dure el contrato.
Cláusula VII
Cualquier intento de romper el acuerdo antes de la fecha establecida implicará la pérdida inmediata de los beneficios pactados.
Cláusula VIII
Toda información obtenida durante la convivencia será considerada confidencial y no podrá utilizarse para perjudicar a la otra familia.
Cláusula IX
Las partes se comprometen a resolver cualquier conflicto en privado, evitando escándalos públicos.
Cláusula X
Si una de las partes incumple el contrato, la otra tendrá derecho a reclamar la totalidad de las acciones acordadas como garantía.
La última cláusula
Cláusula XI (sellada y confidencial)
Si cualquiera de las partes desarrolla un vínculo emocional que comprometa su capacidad para cumplir el objetivo del acuerdo, el contrato quedará automáticamente incumplido y el responsable perderá todos los derechos sobre el legado familiar.
Anais Morello
Los llantos de mi hermana mayor eran el pan de cada día. Su voz ya ronca y su rímel esparcido por toda su cara se habían vuelto algo común durante gran parte del día. Se aferraba a su amiga de pago y, aunque puede sonar un poco mal, entre las élites era muy común pagarle a un compañero de menor rango económico para convertirlo en tu amigo hasta... que ya no lo necesitaras.
En este caso, la amiga de pago de mi hermana ya llevaba diez años junto a nosotros y conocía a detalle a Alessia. Así era como prácticamente funcionaba su trabajo.
—¿Por qué no puedo hacer lo que yo quiera, mamá? —lloraba desconsoladamente la adulta de veinticuatro años.
—Amor, pero ya haces lo que quieres. Tu papá solo pidió que no compraras tantas cosas —respondió mi mamá.
Esa respuesta solo hizo que Alessia se sintiera mucho peor. Sus gritos roncos comenzaron a escucharse con más fuerza, llenando toda la habitación.
Mi madre me señaló la salida y la seguí en silencio.
—Tu hermana está muy destrozada con esto —dijo mientras caminábamos por los pasillos.
—La entiendo... ¿y cómo va papá con el inversionista mayoritario?
Mamá soltó un suspiro.
—Hoy será la reunión. Estaba muy preocupado esta mañana.
Mi familia estaba pasando por una mala racha. El inversionista mayoritario había anunciado de repente su retiro de la empresa y eso nos había dejado vulnerables.
—¿Crees que el señor Montenegro esté pensando en irse con los Valente?
Antes de que pudiera continuar hablando, mi madre se detuvo en seco. Me tomó de la mano con delicadeza.
—No vuelvas a decir eso, mucho menos delante de tu padre. Ya sabes cómo está de nervioso, y lo último que quiere es que pensemos en esa posibilidad —dijo ella.
Durante... bueno, desde que tengo uso de razón, siempre hemos estado en guerra con la familia Valente. Desde que nuestras familias construyeron los imperios que son ahora, ambos han competido diariamente por destruir al otro.
Por eso, al vernos tan vulnerables, la mayor preocupación de mi familia era que los Valente aprovecharan la oportunidad para atacarnos y convertir nuestra debilidad en su victoria.
—No te preocupes por eso, hija. Tu padre resolverá esto y volveremos a renacer —dijo mi madre, dándome un gran abrazo antes de seguir su camino.
Yo ya estaba frente a las puertas de mi habitación, así que entré.
Al ver mi cama, lo único que pude hacer fue acostarme. Mi cuarto era oscuro y apenas entraba luz natural. Normalmente no me gustaba salir de allí, pero los gritos de mi hermana habían sido suficientes para sacarme de mi refugio.
Me acosté y, como si nada hubiera pasado, volví a dormir.
Industrias Montenegro
La sala estaba conformada por no más de tres personas, consideradas algunas de las más importantes del mundo. Después de años de guerras, rencores y competencia, finalmente estaban cara a cara.
Y en medio de ellos se encontraba el hombre que podría destruir sus negocios... o elevarlos a un nivel que jamás habían imaginado.
—¿Es una broma acaso? —fue lo primero que dijo Valente.
—Señor Montenegro, exijo una explicación del porqué este hombre, si es que así se le puede llamar, está sentado aquí con nosotros.
El hombre vestido completamente de negro levantó su vaso y le dio un sorbo al líquido que parecía ser whisky, mientras observaba a los presentes con una calma inquietante.
—Es gracioso cómo llegamos hasta aquí. Valente y Morello... dos grandes familias, y ambas están bajo mi poder —habló con soberbia—. ¿Saben por qué están aquí?
Ambos hombres se miraron con seriedad. Los dos pensaban exactamente lo mismo.
Editado: 13.07.2026