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Máximo

Años antes

¿Por dónde empiezo? Conozco mis tácticas y mañas al momento de ligar con cualquier mujer, el detalle está en que Miko no es cualquier mujer. <<Es la mía, aunque no lo diga en voz alta>> ella es decente, de buen carácter pacífico pero que si ves más al fondo tiene espinas que no le gusta sacar. Eh conocido múltiples féminas pero la que me trae prendado es la que más me hace pensar, Miko es graciosa con sus gestos y caras muy expresivas.

Si no le gusta algo ella tuerce el labio, si está nerviosa juega con sus manos. Sus gestos corporales delatan sus intenciones o en este caso, sus sentimientos. No hay manera de no prestarle atención cuando hablas con ella o interactuas, fui bendecido con dejarla dormir en mi habitación aunque no hicimos nada...malo.

No le menti con eso pero tampoco le dije toda la verdad, es cierto que se pasó de bola, que su hermana, aquella castaña a la que quería ligarme, se fue con un hombre que sabrá Judas quien es. No se dónde vive ella y estuve en un dilema de si usar su teléfono para hablarle a su abuela o traerla aquí y no comprometerla ni a ella o a mi. Suficientes palizas me han dado para que venga una anciana a romperme la escoba en el lomo.

Cualquiera pensaría que el que aprovecho su estado fui yo pero enrealidad me sentí abusado por como me violaba con preguntas muy personales para mí orgullo y vergüenza. Fue divertido, eso lo acepto, en algún momento como a media noche por ahí antes de irnos del club estuvimos bailando un rato que fue magnífico para mí, estábamos tan cerca del otro que deseaba poder ser algo oficial para plantarle un beso en los labios pero al final me límite a besarle la mejilla.

No perdí pero si gane.

Luego ella se descontroló y me vi triste, dolido, indignado y forzado a terminar tal momento. Mi idea original era dejarla en su habitación aquí en casa de mi padre pero ¿que paso? Respuesta: no quiso quedarse ahí y se vino a dormir a la mía. ¿Me quedé aqui con ella? Quise, quería, necesitaba. ¿Lo hice? No. Soy un hombre de bien, yo respeto a mi mujer y si ella quería mi habitación para dormir se la dejé. Si ella me quiere dejar durmiendo fuera lo hago. Eso es algo que debería enseñarle a Miko y es que no se límite mucho porque eso tiene ella que no pide mucho cuando se lo pueden dar.

Yo le quiero dar todo pero ella no quiere nada, ¿que sentido tiene? Ninguno, pero le quiero enseñar a ser más ambiciosa porque veo un potencial en ella que me hace estremecer por lo grandiosa y admirable que puede llegar a ser en los negocios si se lo propusiera.

— Entonces ¿Cómo se hace esto? — pregunto mientras tomo una de las sábanas dentro de la cesta con incomprensión.

— Solo debes extenderla, sacudirla un poco y después la tiendes. —explica mientras hace una demostración de cada paso, me he ofrecido a ayudarla con sus tareas de hoy porque quiero sacarla a pasear un rato.

Replicó lo mismo que ella hizo al pie de la letra, Miko aplaude cuando ve que la tiendo bien. ¿Que puedo decir? Aprendo rápido y más si viene de alguien a quien me interesa ver atentamente.

— ¿Ves? Es así de facil y lo haces bien. —felicita extendiendome otra la cual tomo y hago lo mismo.

— Tengo buen ojo para aprender, y una estupenda maestra.

Miko se estremece cuando me pegó más a ella, hay veces en las que siento que actúo como si tuviera mucha confianza con ella y la verdad esque no la tenemos del todo, aún. En eso estoy trabajando, me esfuerzo por hacerle entender que estoy interesado en ella pero se hace la de oídos sordos o la desentendida. Los únicos dos avances significativos son que me llama por mi nombre —aunque me gustaría que me dijera solo Max— y que accedió a dejarme ayudarle con su trabajo.

Miko se aleja un poco y yo como el mocoso que soy hago lo opouesto, su cara es linda pero reluce más bajo la luz del sol, su cabello —que casi siempre lo ata en una coleta alta— está bien peinado y brilla como la seda, se nota que es sedoso.

— No te alejes muñeca, ya te dije que no muerdo. —bromeo rodeandole la cintura con mis brazos, Miko se congela abriendo los ojos de par en par llevándole tiempo reaccionar, una vez lo hace se le sonrojan las mejillas y trata de alejarse.

— No, no es que me caigas mal ni nada pero no me gusta que estemos, ya sabes...así de cerquita, se ve mal.

— No hay nada de malo, ya te dije que te quiero ayudar con tus tareas para salir un rato, también te dije que algún día esto sería normal. —le tomo la mano con elegancia guiandola hacia mi mejilla donde la poso.

— Yo que tú no estoy segura de eso, no tengo tiempo para distracciónes. —murmura dejándome besarle la mano, una risita casi inaudible se le escapa haciéndome reír a mi también puesto que primero está haciendose la fuerte como quien dice “no voy a caer” y después se le olvida y se pone tipo “¿Me molesta? No” es una caja de Pandora sorpresa.

Papá ni enterado de que le quiero quitar a la única criada que tiene en esta casa, me ha estado gustando pasar tiempo con el, cuando no éstoy cortejando a Miko o vagando hablo con el y comparto parte de mi valioso tiempo junto a el.

— Max ¿Podrías dejar de coquetearle a mi ayudante y venir? — grita mi padre desde la ventana de la segunda planta viéndonos, Miko se despega rápidamente y se cubre el rostro con una de las sábanas.




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