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Máximo

La revelación de mi madre sobrepasa todo enojo y odio que haya sentido por ella, todo este tiempo pensé que Miko de verdad me había fallado pero ahora que me di cuenta que yo fui quien le falló y saber que fue la bruja que me dió la vida la que me separó de ella me da un coraje perro.

Ella ya ni me ve a los ojos por estar más sorprendida o enojada que yo y como no entenderla si soy quien le quito todo de manera injusta, pensé que estaba haciendo bien al vengarme de ella pero solo arruine lo nuestro y jodi la vida de nuestros hijos.

Yo jodi nuestra familia

— Max yo no quise decir eso, no le creas nada ella no es buena para ti —Emely trata de acercarse a mi pero yo retrocedo cortándola al instante.

— Tu eres el peor ser humano que podría existir, me engañaste para que la dejara y arruinaste a mi familia, tu no mereces nada de lo que tienes —expreso furioso.

Y pensar que en algún momento de mi vida yo quise su aceptación y trate de que me amara como lo hacía con Gregory, muy estúpido de mi parte porque para ella no soy más que un peon.

Mi ignorancia por lo que ella era capaz de hacer me cego y no imaginé que esto podría haber sido culpa suya.

— Todo esto es tu culpa maldita pordiosera —le grita a Miko abalanzandose sobre ella, yo me obligó a reaccionar, la separó bruscamente de mi esposa quien se tensa al sentir mis brazos alrededor de sus hombros.

— No me toques, Máximo —me dice seca negándose a estar junto a mi.

— ¡¿Lo ves?! Ella solo queria tu dinero Max, es una trepadora que jamás te quiso ni te querrá.

— Envidiosa —escucho un susurro que parece salir más de mi imaginación que de la situación.

Miko le da bofetada tras bofetada sin inmutarse o notarme aqui, mi madre voltea a verme y puedo ver en su mirada súplica pero también maldad y eso es lo que es para mí.

Una bruja espantosa que no merece perdón alguno; por mi ella y Gregory se pueden ir al infierno, yo les pago el pasaje de ida pero los quiero lejos de mi y mi vida.

— ¡Maximo ayúdame!

— Tu no mereces ni mi odio —respondo tanjante exasperado por irme de aquí y llevarme a Miko conmigo.

— ¡Soy tu madre, ingrato! Me debes la vida y todo lo que tienes —exclama la arpía tirada en el suelo con las mejillas rojas de tantos golpes que le dio mi mujer.

— Yo a ti no te debe nada —le grito, volteo hacia Miko la cual se ata el cabello, diablos, se ve hermosa— ¿Por qué debería deberle a una mujer que solo piensa en si misma? ¿Por qué debería deberle a una mala madre como tú? Me dejaste por mi cuenta y me trataste como si fuera un empleado más, nunca me demostraste lo contrario, así que no vengas haciéndote la víctima por qué tú no eres quien más sufrió por tu culpa.

— Incluso tu olvidas que no eres más que otro “peon” que en algún momento trabajo para otros—añade Miko—, qué necesito, eres una buena para nada, perra.

Perra...le dijo perra a mi madre, es la primera vez que escucho a Miko decirle así a alguien y más orgulloso de ella no podría estar.

Mi madre es todo lo que ella dijo y más, esa mujer no merece nuestra atención; yo también le voy a decir sus verdades a la rata de Emely y defender a mi muñeca por qué yo no soy quien debe vengarse.

Miko sufrió por todo lo que me hicieron creer y esto es algo que debo hacer.

Debemos...

Cuando menos acuerdo, un líquido rojo se extiende teniendo el nacimiento en el pie de Miko, un objeto punzante yace clavado en el, Emely ríe como una psicópata loca, una enferma y mal de la cabeza, por el shock ninguno de los dos puede reaccionar aunque yo me obligó, me ordenó hacerlo.

— Tu, maldita puta —sisea mi madre con la respiración frenética y voz rasgada de enojo — nunca debiste haberlo conocido y jamás haber trabajado para el imbécil de Esteban, seguramente te acostabas con el y por eso te trataba así.

— ¿Qué dijiste? —me acerco amenazante a ella con mirada sombría y el cuerpo enderezado, la voz baja y fria, me hierve la sangre de solo escuchar esas malditas palabras — aquí la única puta eres tu, Emely, la única razón por la que te mantenía en consideración es por qué mi padre lo hacía, el te amaba más que a nada y tu fuiste quien lo arruinó todo, trataste de arruinarme a mi también pero ahora que lo se no creas que vas a salirte con la tuya, vuelves a tratarla así y te juro por mi difunto padre que voy a hacer lo que el no pudo.

Mis palabras son una cadena perpetua para ella por qué al oírme se arrastra y maldice todo, trata de acercarse a Miko pero no se lo permito, levanto la mano para empujarla a la fuerza pero mi muñeca lo evita abrazandome.

— Max no lo hagas — Max, ella volvió a llamarme como antes, su voz volvió a ser suave y su mirada se ablando, esa es Miko, ella es muy buena persona y perdona todo por más dolor le haya causado — eso no te va a hacer mejor persona de lo que ella es, y también podría ganarte una demanda.

— ¿Que vas a hacer? Tu eres igual a el y eso te va a costar caro —dice entre risas cinicas— y tú —voltea la vista hacia mi mujer— eres demasiado tonta e inguena que quien te traicióno puede estar durmiendo bajo el mismo techo que tu y jamás te darías cuenta.




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