Miko
Me encuentro afuera del salón de clases de mi sobrina de la cual recibí un citatorio con el pretexto de “hablar sobre su actitud”. No es la primera vez que me llaman por eso, a Jen la tachan de rara y aterradora por la manera en que trata de relaciónarse con los otros niños, ella adora ver películas de terror conmigo pero también le gustan las de princesas místicas. No sé porque a los demás les parece extraña siendo ella alegre y humana como los demás.
— ¿Encargada de Jenna Dawson? —pregunta una voz grave y tosca.
— Si aquí, soy su tía. —afirmo levantándome de la silla.
— Pase adelante, hablara con usted en breve. —indica la profesora de mi sobrina quien tiene cara de pocas pulgas.
Veo a Jenna que se encuentra sentada al lado de la silla donde me siento, no esta diciendo ni haciendo nada en cambio la profesora empieza a extenderme algunos papeles de actividades que han realizado; en varios de ellos veo cosas circuladas y señaladas en rojo con flechas que dicen “¿Que significa esto?”.
— Señora Dawson, agradezco que se haya tomado el tiempo de venir contando su apretada agenda pero de verdad necesitamos aclarar la situación con Jenna.
— No se de que habla con eso, yo veo normal sus respuestas y honestas.
— De eso es lo queiro hablar, mire su usted se fija en este dice: ¿Cómo harías amigos? Lo que ella respondió es un tanto... perturbador. Ahí dice que hacer una salida hacia un museo del horror.
Leo capciosamente cada pregunta y respuesta que Jenna contesto, si, se que hay algunas que parecen irreales como para que hayan sido escritas por una niña de seis años pero eso parece frustrar a Jenna quien asesina con la mirada a la profesora que se estremece al sentir el aura matadora de mi sobrina.
— Escuche licenciada, se que hay algunas que son muy adelantadas para lo que se espera de una niña de su edad pero eso no tiene nada que ver con el corazón bondadoso de Jenna. —trato de descongelarle el corazón a la vieja que ya en tiene harta llamándome cada semestre para estás reuniones.
— Eso no es todo, ella es muy reservada y no gusta de hacer actividades en conjunto con sus compañeros, no quiero sonar indecente pero ¿no cree que debería llevarla a terapia? —cuestiona ella alimentando mi indignacion.
¿Llevarla a terapia? Jenna puede ser muchas cosas pero ella no necesita ayuda, es perfectamente imperfecta, sino se relaciona con los demás es porque algo le deben decir, perro que ladra no muerde. Mai debería saber que está pasando pero no lo creo, supongo que tendré que llevar esto sola.
— Mi sobrina no necesita ir a terapia, ella está bien como está y si usted y los demás consideran su originalidad y sus diferencias entonces no merecen tenerla como parte de la institución. Sepan que pueden perder una mente brillante si continúan tratando de apagarla. —me levanto dándole ese ultimátum a la maestra quien palidece ante mi frivolez y porque si la directora se entera sabe que estarían perdíendo una de las mayores inversiónistas en el instituto.
Tomo la mano de Jen y salimos de esa terrible conversación de la cual no me gustó que la incluyeran, me parecío muy poco profesional y ético decir que una niña necesita terapia teniendola de frente. ¿Esto es una escuela o un internado? Porque no me gusta la manera en que la tratan por ser más original que otros.
— ¿Quien se cree para tratarte así? ¿Que no sabe lo valiosa que eres? —me dirijo hacia Jenna quien está a nada de reventar en llanto —Jen no llores, por favor no lo hagas. —pego mi frente a la suya.
— ¿Porque son tan malos conmigo? Yo no les he hecho ni dicho nada malo pero ellos no quieren ser mis amigos, dicen que soy fea y malvada, ¿tu crees que lo soy, tía? —ella dirige esa hermosa mirada oceánica hacia mi buscando consuelo, siempre lo tendrá mientras yo esté junto a ella.
— Tu eres la niña más preciosa que eh conocido en mi vida, Jen, si los demás no quieren ser tus amigos entonces se lo pierden, no porque no te guste lo mismo que a ellos quiere decir que tus sentimientos valen menos, no cambies porque otros te lo exijan, tu vas a seguir siendo original. —mis palabras le dan esa calidez y alegría dónde ella se reconforta cada vez que el mundo la trata mal por no ser lo que la sociedad espera.
— ¿Cómo el sombrerero loco? —pregunta aludiendo a su personaje favorito de Alicia en el país de las Maravillas, película que adora.
— Como el, recuerda: es mejor ser rara y diferente porque amargados y iguales hay muchos. —ella se aferra más a mi cuello y enrosca sus piernas en mi cintura para que la cargue.
Poder sentir como me transmite su amor es una bendita para mí corazón herido, los últimos días han sido demasiado sofocantes con reencuentros esperados pero que no estaba lista aún y pasos que sigo preguntandome como dar. Quiero ser diferente a el, recuperar lo que me quito por medio de la equidad y justicia correcta pero también debo hacerme cargo de estos niños que han perdido a su padre y solo les queda su madre, debe ser horrible perder a un padre o madre que amás y podrás volver a ver de un dia para otro.
No quiero ni imaginar el dolor que sintieron mis hijos cuando se dieron cuenta de mi ausencia, aveces me preguntó si Máximo también la paso mal.
Tonterías, el mismo se desciso de mi y por ende no debió afectarle, ojalá y aunque sea lo haya fingido para no arruinarles más el corazón a nuestros pequeños cachorros, el no importa ahora. Bajo a Jenna y le pido que me espere mientras hago el pago de su mensualidad, me gusta pagarla con antelación y en parte eso me ha dado una buena reputación con la directora y demas personal.