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Maximo

¿Existe algo peor que ver el fruto de la traición provinente de quien te rompió el corazón? Me arde el pecho de solo recordar la manera tan dulce y condescendiente con la que se dirigia a esa niña, su hija.

Me fastidia la forma en que Miko actúa, pero ver a esa niña tan parecida a ella con minorías de diferencias es brutal para mí corazón.

Esa niña es igualita a ella salvó por el cabello castaño con mechones rojizos, pero son tan parecidas que aborrezco al imbécil que me la quito por si tener algo tan parecido a ella y yo no.

¿Que me está pasando, porque actuo asi? Me exaspera codiciar lo que un ser inferior a mi tiene y que es mío por derecho. Me vale mierda lo que Elliot o Miko piensen sobre mi actitud, pocas veces me he sentido así pero estoy impaciente por darle lo que merece.

Solo con ver lo feliz que esta sin mis hijos me alimenta más para ser desconsiderado con ella, me siento estúpido por haber sentido muy en el fondo que ella iba a pelear por ellos, que aunque sea me iba a rogar por hacerlo como aquella última vez que lo hizo. Pero se canso de hacerlo al parecer.

Una buena madre jamás dejaría de lado a sus hijos o en el olvido sin embargo ella lo hizo, la madre de mis hijos es sin duda una mala persona al igual que la mía. Estoy harto de que la vida siempre juegue encontra de los Grand, tanto mi padre como abuelo perdieron a la mujer que amaban ya fuera muerta o que está lo dejara.

Yo no estoy dispuesto a que mis hijos pasen por ese sufrimiento también, siempre me repito las mismas palabras que mi padre solia decirme de niño cuando lo veía llorar por mi madre para darme aunque sea un poco de consuelo:

No lloro por ella, lo hago por tu y yo. ”

Yo eh llorado por Miko incontables veces, lo hago hasta al dormír pero no es por aprecio ni amor hacia ella, lo hago para que mis hijos no deban hacerlo más y también para sentirme humano en lugar de una máquina que pasa metido en el trabajo para no sentirse miserable frente a su familia.

Estoy sentado en el borde de mi cama con la cabeza entre las manos pasándolas una y otra vez por mi cabello hasta que oigo el rechinar de la puerta y alzó la vista.

— ¿Estás bien, papi? —pregunta Merary con la mano en el pomo de la puerta adentrandose a mi recamara — ¿Por qué lloras?

— No es nada, cachorrita, solo estoy un poco exhausto de tanto trabajo y también por...bueno, ya sabes, gente que no vale la pena. —expreso mi descontento tratando de no transmitirselo enteramente.

Mera se acerca a mi y se sienta a mi lado, se dirige a mi con voz susurrante y cantarina, de los tres ella es la más optimista conmigo; ella cree en mi y trata de verme feliz al igual que yo trato con ellos. Pero eso se le seguirá siendo imposible mientras el pasado aún respire cerca de mi.

— Papá siempre estás enojado con esa gente, no me gusta verte así por lo que otros hacen y termina poniendote mal —confiesa con calma haciendo un puchero que me trae recuerdos de mi siendo niño.

— Cachorrita, no te preocupes por eso, yo estoy bien mientras tú y tus hermanos lo estén, no lloro por esas personas, lo hago para que ustedes no lo tengan que hacer. — ella inclina la cabeza analizando mis palabras cosas que no logra puesto que apoya su cabeza en mi hombro.

El silencio que sigue es reconfortante y calmado, nada nos interrumpe, nada nos molesta, solo estamos ella y yo disfrutando de la comodidad que generamos junto al otro. Esto se siente igual a la que ella me generaba. Me hace recordar lo tranquilas y silenciosas que eran nuestras noches dónde solo existimos los dos.

Mera no es parecida a ella, su actitud es distinta pero la manera en que crea silencio es parecido a la suya. Te calman y te hacen sentir en un lugar seguro donde no te hiere nada y no estás solo.

— Oye papá ¿Al final como quedamos? para ir...ya sabes...al evento.—la pregunta me atraviesa la coraza dura y me hace sentir fatal.

¿Cómo le digo a mi hija que lo que quiere ver es lo que su madre hizo? No me gusta exponerlos a las cámaras, que están frente a cientos de personas que buscarán dañarlos por llegar a mi. No puedo permitir que salgan lastimados al público y más si se involucran en cosas de esa mujer.

Pero a la vez quiero dejar que vaya y disfrute como la niña que es, que pueda entender que siempre fuimos nosotros y no junto a Miko, quisiera que al verla se diera cuenta que si madre de verdad es mala y se olvide de ella.

— Mera, ¿estás segura que quieres ir? Lo pensé bien bien y si de verdad quieres entonces te llevaré. —revelo haciéndo que le brillen los ojos con alegría ante la noticia.

— Si papá, quiero ir y estaré mejor si vas conmigo.

Estaré mejor si vas conmigo”

El recuerdo amargo de quien alguna vez me dijo esas mismas palabras vomita en mi desagradablemente. Necesito olvidarla, necesito dejarla, necesito aunque sea reemplazar las malas costumbres por algo más conveniente y mejor. Algo que jamás podre conseguir.

.................

Entro como rayo a la habitación dirigiendome como una furia encendida y molesta porque le arruinaron el momento de esparcimiento simple y bello que estába teniendo. Espero que Emely—mi madre— tenga un buen motivo para haberse comunicado conmigo tan insistentemente.




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