Cometiste un error

24

Maximo

No sé porque sigo pensando que va a perdónarme. Es como si una parte de mi se negara a aceptar que la perdí. Que la cague terriblemente una y otra vez, Mike no ha querido salir de su habitación, Mera y Max han tratado de hablar con el pero este no cede.

Y se niega a verme, Elliot ha tratado de hablar con el pero mi hijo también lo rechaza, no puedo tolerar el sufrimiento por el que debe estar pasando.

Incluso he pensado permitirle a Miko verlo pero ella no accederá, desconfia de mi y no me creerá. Además de que la sinvergüenza de Mai está de por medio evitando que interactúe con su hermana menor.

— ¿Dormiste bien? Te ves de la verga—Elliot se sienta en el sillón frente a mi escritorio.

— ¿Te parece? —inquiero sin levantar la vista— gracias, justo lo que necesitaba escuchar para sentirme más diminuto.

— No lo digo por joder, Max, lo digo por qué es la verdad y me preocupas, ¿fuiste a buscarla de verdad?

No respondo, no tengo porque hacerlo, si lo hice pero seguramente es como que no lo haya hecho porque ella me negó, soy terrible.

— ¿Tu que, cara de piedra? Ni me querrás escuchar—susurro sin poder alzar la voz.

— Solo me miró como si ya no fuese nada, me dijo que no me necesita, que ahora es su turno de reírse—me llevo las manos al rostro sin saber cómo continúar—, ella tiene razón, la hice sentir así por años, como si...fuera prescindible.

— Lo hiciste—suaviza el—, pero también estás aquí, destrozado, eso no borra lo que pasó pero...al menos ahora lo ves.

— ¿Y de que me sirve verlo ahora?—levanto la vista con ojos llorosos—, ¿de que me sirve entenderlo cuando ya no hay nadie que quiera escucharlo?

— Tal vez no sirve para recuperarla—Elliot se encoge de hombros haciendo una pausa—. Pero sirve para no ser el mismo imbécil.

— No se que hacer sin ella.—Sollozo.

— Tu eres tu, Máximo, has podido hacer mucho sin ella y podrás seguir haciéndolo, no estás solo, yo estoy aquí, los niños están aquí—mi mejor amigo trata de hacerme cambiar de parecer.

Pero no puedo, no cuando dependi de su amor durante mucho tiempo y perderlo a lo desgraciado por alguien más me dolió en el alma entera.

— No puedo dejarla así otra vez, no quiero que vuelva a desaparecer de mi vida—gimoteo incapaz de reaccionar.

— ¿Así como? ¿Así como ella te dijo que no te necesita? ¿Así como despreciandote cuando ya no haya nada que puedas darle? No es bonito, Max, no lo es.

— Ella no...

— Ella no querra hablar contigo, punto—el hace una pausa, suavizando su tono—. Mira hermano, yo estuve ahí contigo cuando no podías dormir y cuando te sentías como mierda, ahora que estás saliendo de ese pozo no quiero que te lanzes de nuevo.

— ¿Salir del pozo? Me siento peor que nunca.

— Estás en abstinencia, Máximo, claro que te sientes así...ahora, pero solo tienes que dejarla ir y podrás estar bien con nosotros.

— ¿Y tú qué sabes de eso?—Rio amargamente.

— Se que no es la única mujer en el mundo, y se que tú con todo lo que eres mereces a alguien mejor, que no te mire como un error con patas—dice sin pestañear.

— Yo la amo, no puedo dejar de hacerlo.

— No, tu amas la idea de arreglar lo que rompiste, pero no es amor, es culpa.—Mi mejor amigo finaliza sus palabras con un abrazo que no me reconforta.

¿Será que si lo hago? ¿Será que tiene razón? Elliot me da espacio al irse a vaya saber yo que que tenía pendiente, yo lo siento, yo la amo, creo firmemente en eso, pero sigo preocupado por si Elliot tiene razón y solo es culpa.

Un pitido emitido por mi teléfono me hace recomponer y dejar de pensar en ese tormento por un momento exigiendo me olvidar que es culpa, yo creo que es amor, lo siento.

— ¿Hola?—pregunto desconcertado.

— ¿Vas a seguir lloriqueando o harás algo bien por una vez en tu vida?—cuestiona desde el otro lado de la línea.

¿Pero que le pasa a...?

Miko

A esta clase de personas lo único que los guía es el rechazo y odio lo que los impulsa a ser así de idiotas. ¿Cuántos integrantes más de esta familia deberían ir a terapia? Está claro que en el gen hay algo que los hace anormales, solo espero que mis bebés no sean así.

Yo misma me asegurare de ello.

Lograr entrar a esta casa fue tarea difícil para mí, no soy de mentiras, así que decir la verdad sin tener que ser clara se me dificulto pero lo hice.

Tuve que morderme la lengua varias veces para no soltar mi desagrado ni nada.

Está vez no planeo dudar, no voy a cuestionar, no tendré consideración ni empatía por un mounstro como lo es ella. ¿Cómo puede una madre ser así de desmadrada con sus propios hijos?

Yo me estremezco de solo pensar que existe gente así, que no les interesan los sentimientos de sus propios hijos y los utilizan, hacen sufrir a niños soñadores que lo único que necesitan es que les extiendan la mano y les den un cálido abraza.

Un: estoy aquí, para ti.

Si logro obtener la custodia de mis hijos, y ellos quisieran, yo les daría mi apellido para que no tuvieran que ligarlos a todo esto. “Grand” se puede traducir como grandeza, y cada integrante es grande en algo.

En lo malo.

No soy nada de ella, jamás lo fui ni lo seré, pero eso no le importo para meterse en la vida mía y hacer lo que hizo, más estando niños de por medio, ellos tres pagaron la peor parte y seguramente lo decidió asi por su clara falta de sentir.

Emely jamás me cayó bien ni mal, recuerdo al señor Esteban sufrir por ella, ¿la ví a la cara alguna vez? No, Máximo jamás me lo permitió por mi “seguridad”, pero no necesitaba oírlo de su boca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.