El frio aire de la noche y el peso del encuentro que tuvo se hundian en su pecho, sabe que lo que hizo no esta bien, lo dañino que es, y pese a eso lo hace. ¿Porque todo se ha estado arruinando y no puede terminar con lo acordado? La sonrisa de su persona favorita es lo que mas le gusta ver, oir lo feliz y calmada que se siente ella la hace sentir bien consigo misma aun sintiendo un nudo formandose en su garganta.
Se culpa asi misma por momentos, instalando un sentimiento de culpa extenso sobre ella como un castigo autoimpuesto.
— ¿Hola?—pregunto colocando el telefono en altavoz.
— Tenemos que hablar—le expreso la voz al corriente de la linea.
— Tu y yo no tenemos nada más de que hablar—espeto ella con furia contenida.
Oírlo es lo menos que le gustaría hacer, pese a la cantidad de tiempo que ha pasado, el transfondo distinto del que provienen, y la historia interrumpida del pasado, algo en ella se remueve porque capta el matiz de preocupación de su parte, uno que no cualquiera podría percibir.
— No seas terca y escúchame—pidio—, ¿o esque acaso te has olvidado de todo?—insinuo la voz.
Ahi estaba, lo que su juventud le enseñó fue que dos personas de contextos divididos o distintos pueden acabar de dos formas, mal o mal, se canso de ser usada por la gente que la rodea a y decidió hacer lo que nadie más esperaba de ella, pensar en grande y salir de allí.
Aún eso le costó caro a otros.
— ¿Cuál es tu punto, pesadilla?—objeto ella tomando tiempo para no ser oida.
— Tenemos que intervenir, de nuevo—le dijo, con un temblor en la voz que no era propio de alguien como lo es el.
—¿Estás loco? No puedo seguir con esto, todo estaba bien hasta que aparecieron y la rompieron de nuevo, ella ya sufrió demasiado—alego con la voz barnizada de culpa.
— ¿Remordimiento o culpa? —bromeo el con sarcasmo, la conoce como anillo al dedo—, tu hablas como si yo fuese tu enemigo, de hecho, a ambos nos percibes así, y así como sientes culpa por lo que le hiciste a la niña idiota; yo siento una mas grande porque ví quebrarse a quien nunca lo había hecho antes y que vale mucho mas para de lo que ella merece.
— No voy a tolerar más de tus estúpidas palabras y reclamos, tanto te gusta traertelas con ella por haber “enamorado” algo tan usado que aburre y es un reverendo hijo del diablo orgulloso que decía amarla y no le dio ni el beneficio de la duda, si tanta culpa sientes entonces haste hombre y responde por tus acciones, porque yo no me involucrare mas con ustedes, tu ponle correa a tu perro para que no se acerce mas a ella, par de escoria.—Finaliza ella al haber logrado desquitarse en parte con el tormento de años pasados.
Maximo
No tengo palabras para describir lo que hice hace unos días, yo...actúe como un desgraciado al amenazarla con nuestros hijos, no tengo control alguno sobre mis acciones, ni mi cuerpo o razon. ¿Que puedo hacer? Dejar de hablar y empezar a actuar, estoy llegando a mi limite—tal vez ya lo pase—y esto no lo dejo pasar.
Mi plan es sencillo: buscar relacionarme lo más que pueda y recuperarla poco a poco o como sea necesario. Ahí hay una colisión, y eso es entre los niños y ella, se que han pasado cuatro años, y que pasaron muchas cosas, pero he presenciado lo que el vinculo familiar—como el de madre e hijo— puede alcanzar, yo no lo vi de primera mano pero si me he dado una idea de como fue la reaccion de Mike a volver a verla.
Me siento tan mal cada vez que pienso en eso pero no debo estancarme en ese dolor, debo seguir; caminar hacia delante, mientras cntinue sintiendo pena por mi me estare alejando mas de ella.
Y eso es precisamente lo que no quiero.
— ¿Te pasa algo, Maximo?— insinua Elliot cruzando la puerta de mi oficina.
Esta vez opte por venir a las oficinas en lugar de quedarme en casa despues de...lo de la semana pasada y la necesidad de cambiar aires.
— Solo me encuentro pensante sobre-
— Sobre Miko—masculla con desagrado.
— No es por eso—miento, no me emana vibra para confiarle esto—, pensaba en volver a Londres—una absoluta mentira, ahora que se me da la oportunidad no me lárgare.
— Tu...¿has pensado en volver?—repite asombrado, casi emocionado.
— Lo he considerado, he logrado estabilizar mis negocios aquí y expandirlos en grande.—Utilizo como único argumento, aquí hay mucho más que debo hacer, y será el doble de difícil.
Elliot se ve desaliñado, como si acabará de irse a dar un revolcon o algo de ese estilo. Estos últimos días ha estado paranoico y con ansiedad, ante ayer lo lleve al hospital porque tuvo un ataque y si me panique horrible. No lo veía así desde...desde que se enteró que Mai estaba embarazada de otro, ese si fue un golpe bajo para el.
Yo me enamore a primera vista de Miko, tenía algo de fama de golfo pero ella no sabía ya que no es de mi país de origen, me esmere en ser mejor y utilizar de verdad mis habilidades al ver lo que ella necesitaba, yo solo la necesitaba a ella pero ella necesitaba mucho más.
Necesitaba aprender a vivir.
Elliot y Mai ya sabían cómo, y ese detallito les dió pelea al inicio pero solo Dios sabe cómo fue que cedieron al otro, porque si algo odia mi mejor amigo es caer, y si algo odia la ludopata es ceder. Poco se de ellos—en realidad de ella, a Elliot lo conozco desde feto—, pero no quiero saber cosas que me traumaran de ambos.