Miko
19 años...
— Abuelita, ya llegue— anuncio al cambiarme los zapatos de la escuela por los de andar en la casa.
La casa esta en completo silencio, como si la tierra se la hubiera tragado a ella junto con Mai, paro la mirada en el reloj de pared con forma de gato risueño que me da escalofrios desde niña por su peculiar aspecto— 1:46 p.m.—, llegue temprano porque hoy cancelaron a ultima hora las clases de la tarde, y me tomo un tiempo agarrar transporte.
Asi que opte por caminar hasta la parada de autobus mas cercana y espere media hora a que llegara el autobus, para terminarla de valer empezo a lloviznar y Mimo no llevo paraguas o abrigo, no espero tanto para quitarme bruscamente los calcetines empapados, los lanzo a la primera cesta de ropa que encuentro.
— Abuela, hermana— mi llamado no es correspondido por nadie.
En la puerta del refrigerador hay una nota con la letra de mi hermana mayor, ayudare a la abuela con la floristeria y si llueve nos quedaremos alli, bueno, al menos estoy avisada.
Ruidos provenientes de arriba, chirridos y demas sonidos sospechosos alimentan mi curiosidad por saber que hay arriba en mi habitacion, quiza sea una rata o algun gato que se metio. Giro el pomo con cautela y me sobresalto al ver dos entes de sombras voltear hacia mi.
Al primero le meto un puñetazo por instinto de supervivencia, mientras grito por el susto. Al otro ente le doy una patada baja, sus quejidos y modo de maldecir me hace reconozco inmediatamente al sujeto por el apodo que se le safa.
— Maldicion, muñeca, te vas a quedar sin hijos y a mi sin un heredero— ahoga quejidos de dolor.
— ¡Mi nariz!—farfulla el otro tipo.
— ¡Me vas a dejar sin hijos!—reclama Max.
—¡Perdon! Casi me matas de un infarto, Maximo.
— ¿Donde te has metido estos dos meses?—pregunto enfadada por su baja comunicacion.
— Negocios— reduce—, papeleo y horas extras, ¿tu con quien has estado todo este tiempo?—cambia sutilmente el tema de conversacion con sus celos.
— Familia—respondo con las mismas que el—, disculpame, no quise golpearte, me asuste— sujeto la mano de Max con suavidad y bajo la cabeza con penuria.
— ¡ME QUEDARE SIN NARIZ!— exclama el hombre que tiene ojos verdes y cabello castaño oscuro, demonios, es guapo.
— Perdona— Maximo me sujeta antes de acercar paso al sujeto.
— Me duele mas a mi— susurra en mi oreja con su aliento calido.
— Ire a buscar un medico, me ire antes de que me quite otro sentido—bufa el sujeto molesto ganandose un insulto por parte de Max.
— Explicame que haces tu aqui y quien es el— le exijo y el no niega palabra alguna.
— El es Elliot Carson, mi mejor amigo y socio, me siguio hasta aqui y el resto te lo cuento despues pero ahora necesito hacer otra cosa.
Maximo sujeta mi mejilla, la acaricia y despues de incertidumbre acerca sus labios a los mios y sin mas preguntas dichas, me besa, con ansias, con necesidad, y yo dejandome llevar descubriria un lado mio que nadie mas habia despertado, uno que solo el veria los años posteriores.
Jenna
Me cae mal el hijo de mi tía, es un gato rompe hogares, si hay algo que no voy a aceptar es que me quiera quitar el amor de la tía Miko, yo odio perder, ese estúpido—palabra que le oi a mi hermano decirle a alguien que le cae mal— niño viene a mi casa a sentarse a su lado y hablar con ella mientras comen dulces.
No perro, en mi sala no.
— Míralo, Tatiana—susurro con mi hermanita en brazos—, el es el enemigo, nos quiere quitar a la tía, mamá tiene razón al decir que hasta su papá nos la quiere quitar.
El niño es bonito, me gustan sus ojos grises, y su papá es bien altote como el poste de luz al entrar a la colonia. Pero según mamá el es malo, le dijo cositas feas a mi tia y que la odiaba, ¿como se atreve a odiarla a ella? ¿Está mal de lo ojos?
— Si, jiji jaja—remedo las risas—, alejate de el, tía, ese niño no es bueno para ti.
— ¿A quien le hablas?—pego un brinco levantando a Tatiana y cayendo yo trasero abajo por culpa de mi hermano.
— ¡Cállate!—murmuro engrosando mi voz.
— ¿Sigues celosa de Mike?—levanta una ceja y toma a Tatiana entre sus brazos.
— Celosa no, enojada—corrijo—, si su padre se atrevió a decir que la odia su hijo también lo hará.
Mi hermano suspira, Jostin siempre me toma como una niña mimada, caprichosa y renegona, pero el también es muy molesto y puedo sentir como tiene algo de enojo por ese niño.
¡Te odio te odio, no la abraces, no la mires, ella ya me tiene a mi!
— Jen, mejor vámonos arriba, deja que mi tía siga hablando con el, mira como sonrie—señala hacia ella que se ve hermosa—, es mejor dejarlo así.
— ¡Pero!
— Vamonos—Jostin agarra la manga de mi vestido y me jala con el.
— ¡Burro!—refunfuño subiendo escaleras.