Cometiste un error

33

Miko

— Mirame—me pide suavemente mi hermana, cuando levanto la vista y mis ojos se encuentran con los suyos.

El vestido que lleva parece hablar mas de ella sin necesidad de palabras. La tela—suave y fluida— se desliza como si quisiera acariciar cada moviento suyo, envolviendola en elegancia eterea. El tono verde oliva—que siempre le ha quedado bien— sugiere madurez y una fuerza tranquila que me gustaria poseer.

La caida del vestido—amplia y generosa— le da ese aire de libertad, como si cada pliegue fuera una extension de su respiracion.

Mai siempre ha tenido esa presencia que llena cualquier espacio, y esta noche no sera la excepcion.

— Me encanta la forma en que se ajusta a tu torso y la dualidad al abrirse hacia el suelo—le digo, con una mezcla de admiracion y ternura—, luces increible. Ese verde parece hecho para ti.

— ¿Verdad?— responde acomodandose un pliegue de su vestido—. No es solo el color, es la forma en que la tela se acomoda en el cuerpo.

El detalle de los tirantes finos y el recogido del cabello contrasta con la libertad del resto subrayando la desnudez del cuello con discrecion.

Fue una carrera estilo rápidos y furiosos pasar por lo faltante, debía velar por la seguridad de mis sobrinos y me ví forzada a ponerme en plan de mamá contra la hora de llegada de la escuela.

En hora y media ya estábamos en casa preparándonos, los niños están abajo en la sala, arregle a mis niñas y Jostin pues...es Jostin, para el no hay diferencia en tiempo o moda, brilla por si solo.

Mi hermana llegó a casa dos horas después de haberle marcado en la boutique cuando estaba por empezar a arreglarme yo, a Mai se le cruzaron los cables y propuso que nos cambiaramos y maquillarnos en conjunto, como cuando éramos adolescentes.

No me negué, por qué, en el fondo, la ilusión de volver a esas andanzas se activo en mi y vaya que volvimos a poner todo patas arriba.

Mai me mira con esa expresion que mezcla orgullo y cariño.

— Y tu, ¿te hs visto?—añade acercandose a mi—. Ese azul te hace parecer parte del cielo, combina con tus ojos.

Al entrar en el vestido, siento que mi cuerpo se convierte en un escenario de movimiento y luz. El azul profundo que me envuelve no es solo un color: es una atmosfera que me rodea y respirara conmigo. La caida amplia y translucida me da la sensacion de flotar, de que mis pasos no pesan, sino que, se deslizan suavemente sobre el suelo.

— Y el tuyo con tu cabello—agrego yo indecisa en si algo le falta al vestido.

El escote en forma de corazon me abre hacia afuera, como si mi pecho quisiera hablar antes que mis labios. Los hombros descubiertos me hacen sentir expuesta, pero no vulnerable: mas bien poderosa en dicha desnudez, consciente de que la elegancia es mi forma de fuerza.

—Te ves di-vi-na—sugiere mi hermana dandome asentimiento—, solo dejame...

Siento un calor en el pecho, siempre me cuesta aceptar halagos de otros, pero cuando vienen de ella se sienten distintos, reales, ella es la unica persona en la que confio abiertamente.

Mai abre la joyera donde tengo distintos broches que me he puesto una que otra vez, elige uno con patron anemo y lo coloca a un lado en mi cintura, el broche concentra la mirada, como un punto de fuego que organiza toda la armonia de la tela.

Recuerda que tu centro esta ahi, firme, aunque todo lo demas fluya.

Mi cabello suelto cae en ondas sobre mi espalda descubierta, acompaña la suavidad del vestido y el collar delicado en mi cuello apenas roza mi piel acentaundo mis finos rasgos. Al verme en el espejo entiendo quien soy: comprendo que mi figura habla por mi y mi postura revela lo que callo.

— Es algo atrevido para mi—murmuro bajando la mirada—, no se si es tanto el vestido. Queda demasiado abierto para mis gustos.

— Transparente en tela pero insoldable por dentro—admira riendo suavemente, no burlona, sino con paciencia— cualquiera que te vea entendera que hay mas de ti de lo que muestras a simple vista.

Dejo que el silencio tome lugar en mi boca, permito que sus palabras me envuelvan en confianza. La observo otra vez y no puedo evitar devolverle el halago.

— Tal vez sea el vestido, pero creo que es mas bien lo que llevamos dentro—digo tocandome el collar con un gesto distraido.

Mai sonrie y en ese gesto reconozco la seguridad que siempre he admirado en ella y que ha servido como pilar para mi.

— ¿Sabes que otra cosa pienso?— formula aplicandose labial—, que cualquiera seria afortunado de charlar con nosotras un rato, en especial contigo, Mimo.

— Lo mismo pense—respondo sorprendida por que ella lo dijo antes que yo—. Aah oye derramaste un poco de labial en tu...

Bajo la mirada hacia el escote que deja ver sus pechos donde ha caido unas cuantas gotas del labial en liquido, mi desconcierto llega al ver una marca reciente de mordida en el costado de uno de ellos.

Me muerdo el labio tratando de contener una sonrisa que se escapa sin permiso.

— Oye Mai—canturreo con burla—, ¿tienes algo que decir?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.