Capítulo 16. Hacer el bien
En la familia Perlyna había muchas tradiciones. Las favoritas de Sonia coincidían precisamente con el invierno: decorar el árbol, preparar los doce platos y, sobre todo, brindar bondad a los demás. Desde muy pequeña, Sonia participaba en los actos navideños. Cada año, en vísperas de las fiestas, Kateryna Petrivna reunía a todos los voluntarios para preparar una función para los niños del orfanato. Aprendían los diálogos de sus personajes, poemas, cantaban canciones, confeccionaban disfraces y preparaban regalos. Siempre había personas dispuestas a apoyar la tradición de Kateryna Petrivna trayendo obsequios: juguetes, dulces, ropa infantil y artículos de papelería. En el orfanato, todo era bienvenido. Kateryna Petrivna conocía muy bien a la directora del centro, Natalia Anatoliivna, una amiga de Serhii Dmytrovych que también había sido interna en el orfanato "Perlynka". Lamentablemente, el hombre no deseaba visitar el lugar en persona, pero enviaba dinero y regalos constantemente. Kateryna Petrivna no insistía ni cuestionaba los motivos; sabía que, cuando llegara el momento, él mismo lo contaría.
Este año no fue la excepción. Kateryna Petrivna comenzó los preparativos para el evento invernal. La gente llevaba paquetes con regalos al apartamento de los Perlyna.
– Sonia, ¿qué es esto? –preguntó Zhenya al entrar al apartamento y ver las cajas de regalos y el montón de disfraces que Kateryna Petrivna había sacado del armario.
– Es la ropa para la función en el orfanato. ¿No te gustaría unirte a nosotros este año?
– Ya sabes que me apunto a cualquier lío, menos a un funeral, aunque... Es broma –dijo Zhenya al ver cómo Sonia fruncía el ceño. Sonia se había enterado del "regalo" para Kvitka, y la que se armó fue gorda–. Me encantaría. Espero que también haya un papel para mí. Creo que mi papá también se uniría a esta causa, pero hay que hacer las cosas correctamente.
– Llámanlo e invítalo a cenar con nosotros. Mi abuela ya está terminando de cocinar, nosotras solo pondremos la mesa rápidamente –dijo Sonia.
– ¡Hola, papá! –Zhenya decidió llamar a su padre de inmediato–. Te esperamos para cenar. Kateryna Petrivna preparó un forshmak delicioso. Si no vienes, me lo comeré todo yo sola y no te dejaré ni un trozo. ¿Llegas en quince minutos? Bien. Te esperamos –Zhenya terminó la llamada–. Espero que todo salga bien –le dijo a Sofía.
Tal como prometió, Mark Borysovych llegó quince minutos después con algunos presentes. Vio las cajas que había en el apartamento, pero guardó silencio. Todos se sentaron a la mesa y, una vez saciados con los deliciosos platos, Zhenya pasó al ataque, confiando en que su padre estaba de buen humor gracias al forshmak.
– Papito, imagínate, Sonia y Kateryna Petrivna organizan cada año una función en el orfanato "Perlynka", que está aquí cerca. Es una idea tan bonita –comenzó Zhenya desde lejos–. Ya viste las cajas en el pasillo; es lo que la gente trae para los niños.
– Es una buena causa. Yo también quiero ayudar. ¿Qué se necesita comprar para la función y para los pequeños? –preguntó Mark Borysovych.
– Este orfanato está vinculado a un monasterio, así que está relativamente bien provisto en lo material. Lo que más les falta a los niños es cariño y atención. Preparamos la obra y luego simplemente convivimos con ellos. Les damos, además de los regalos materiales, nuestro tiempo y afecto –respondió Kateryna Petrivna.
– Papito, creo que tú podrías patrocinar el alquiler de los disfraces para la obra. Kateryna Petrivna tiene muchos, pero podríamos añadir algunos personajes nuevos con trajes llamativos –dijo Zhenya, sabiendo de antemano que recibiría una respuesta afirmativa.
– No solo seré el patrocinador, sino que yo mismo participaría con gusto en este evento –sorprendió a Zhenya con su respuesta–. Kateryna Petrivna, ¿habrá algún papel para mí?
– Por supuesto; de hecho, Soniechka y yo nos rompíamos la cabeza pensando quién interpretaría al mago bueno que trae los regalos. Habrá un papel para cada uno –respondió Kateryna Petrivna.
Todos se prepararon con esmero, aprendiendo sus diálogos y creando los decorados. Al grupo de actores, además de Zhenya y Mark Borýsovych, se unió Alex. Zhenya propuso que Davyd y Stanislav también participaran, ya que Sonia se había entusiasmado tanto que pintó un montón de decorados que alguien debía cambiar en escena. La delegada Svitlana también se involucró; le tocó el papel de muñeco de nieve, el cual la hacía muy feliz. Zlata pidió por iniciativa propia unirse al grupo de actores aficionados. Ya sabía por experiencia que Sonia y Zhenya siempre tramaban algo que encantaba a sus seguidores, y vio una oportunidad de oro para potenciar su canal.
Para el día de la función, se habían acumulado muchísimos regalos. Mark Borýsovych se tomó el asunto con mucha responsabilidad. Unos días antes, fue al orfanato con Kateryna Petrivna para que ella coordinara los detalles de la actuación con la directora, mientras él preguntaba en qué podía ser útil financieramente. El empresario notó que la directora era, en verdad, una mujer muy capaz. Los niños vivían en buenas condiciones, pero aún así había temas pendientes que Mark Borýsovych costeó: compró varios calentadores nuevos para las duchas y acordó encargarse del aislamiento térmico de las paredes de uno de los pabellones donde estaban los dormitorios infantiles.
Zhenya sugirió a su padre involucrar a su padrino, quien con su esposa, lamentablemente, no podían tener hijos propios. Ambos habían seguido tratamientos tanto en Ucrania como en el extranjero, pero todo había sido en vano. Yevhenia esperaba que esta pareja pudiera ver en alguno de los pequeños del orfanato a su futuro hijo. Actuó como mediadora y logró convencerlos no solo de apoyar la idea económicamente, sino de participar personalmente en la obra.