Epílogo
Han pasado cinco años...
– Sol, de verdad no sé cómo lo haces para alcanzar a todo, – dijo Zhenia, contemplando el espectacular boceto de la zona de fotos para el nuevo evento.
– Es que anoche la pequeña quiso comer y le organizó a mamá un asalto nocturno al refrigerador. Después ya no pude conciliar el sueño y dibujé todo rapidito, – respondió Sofía sonriendo, mientras acariciaba su pancita.
– ¿Y dónde está mi ahijado? – preguntó Evguenia.
– Gordiy y su abuelo se fueron al zoológico. Deben estar por volver. Hoy es jueves, el "día de hombres", – Sofía rodó los ojos con ternura.
El nombre del sobrino lo eligió Mariyka. Decidieron darle al niño un nombre que no existiera en la familia para no ofender a ninguno de los abuelos. Como padrinos eligieron a Evguenia, quien jamás le habría cecido ese puesto a nadie, y a Eduard, porque ya había apartado su lugar con anticipación. Solomía le rogaba a su hermano que se esforzara por tener otro bebé pronto, porque ella también se moría por ser madrina de un pequeño.
– A Étienne y a ti se les ocurrió una gran idea con esos días de hombres. Ya sea Serguéi Dmitrievich, Vsevolod Romanovich o Étienne, siempre alguien pasa tiempo con el niño. Mi papá, por cierto, también pidió que lo anoten en la lista para cualquier jueves. Por eso él pospondría todos sus asuntos. La vez pasada él y Gordiy fueron al Museo de Ciencia Moderna. No sé el niño, pero mi papá tuvo impresiones para un mes. Todo el tiempo me hablaba de las exhibiciones e insinuaba que ya iba siendo hora de que yo también diera a luz, – comentó Zhenia.
– ¡Hola, padlina! – se escuchó la voz del pequeño, quien entró a la habitación como un tornado y se lanzó a dar abrazos. Pronunciaba la "l" en lugar de la "r", igualito que Sofía en su infancia.
– ¡Hola, mi amor! – Zhenia llenó de besos al pequeño. – Mira, ¿qué tengo aquí?
– ¡Oh, un nuevo constluctol! – dijo el niño emocionado. – ¡Gracias! ¿Te sientas a almalo conmigo?
– ¡Claro que sí! Abre la caja, – Zhenia no pudo negarse.
Gordiy era el sol de esta familia. Se parecía muchísimo a Sonia, pero tenía los ojos de su padre y el carácter de Étienne. El niño era muy despierto. Seguramente heredó el talento musical de su abuelo. ¿Se imaginan a un pequeño de cuatro años frente a una batería? Ruidoso, brillante y creativo. Apolinaria no escatimó en gastos y armó un estudio creativo para Gordiy en la habitación de Solomía, quien ya vivía aparte. Baguette colocó doble capa de aislamiento acústico para que los vecinos no se quejaran, y el pequeño Gordiy tocaba la batería feliz de la vida, para deleite de sus abuelos. A esos conciertos, donde Gordiy tocaba la batería, el abuelo la guitarra y la abuela era la vocalista, asistían todos. Apolinaria tuvo que revisar un poco su repertorio, pero ¿qué no se hace por un nieto?
Vsevolod Romanovich también acondicionó una habitación para Gordiy en su mansión. Bloques de construcción, carritos, un tren de juguete... Vaya que consentía a su nieto. Pero el empresario notó que al pequeño no le entusiasmaban los juguetes caros; jugaba feliz con una rama de madera que parecía un rifle. En el garaje había todo un rincón donde el abuelo, inesperadamente, descubrió su talento como carpintero. Es verdad que antes de eso el martillo golpeó sus dedos un par de veces, pero todo fuera por el niño.
Con su papá, Gordiy corría en bicicleta y en carritos. "Mis corredores de carreras", llamaba Sonia a sus hombres cuando ambos pasaban zumbando como locos en sus bicicletas. No se sabía quién disfrutaba más de aquello: si el hijo o el papá. Todos lo disfrutaban, incluida mamá, que tenía un momento libre para encargarse de las cosas de la casa o distraerse pintando.

Pero con quien más le gustaba pasar el tiempo a Gordiy era con su abuelito, Serguéi Dmitrievich.
– Y el sábado nos vamos de pesca con mi abuelito y papá. Hoy, cuando voltamos del zoológico, cavamos lombrices. ¿Quieles que te las muestle? – le preguntó a Zhenia.
– Gracias, no es necesario. ¿Y a mí me llevan a pescar? – preguntó la madrina sonriendo, sabiendo la respuesta de antemano.
– No es cosa de mujeles, – dijo Gordiy muy serio, cruzando los brazos. – El abuelito ya preparó el lugar para que el pez pique mejol. Estoy pensando si vale la pena llevad a papá, porque siempre está hablando por su teléfono, y la pesca requiele silencio y paciencia.
Zhenia y Sofía no pudieron contenerse y soltaron una carcajada.
– ¡Ay, estas mujeres! Todo es una risa, – dijo el pequeño con gravedad y se fue a su habitación a encargarse de su juego de construcción.
– Es tan adorable, – comentó Zhenia. – ¿Y la pequeña ya patea?
– Sí. Seguro será deportista como Mariyka, pero futbolista, – sonrió Sofía.
– ¿Una foto nueva? – preguntó Zhenia, al melihat la fotografía de Isadora y Mike.
– Sí, prometieron que vendrán sin falta después del parto y que mamá me ayudará un poco al principio con la bebé. Desde que mamá voló para la boda y habló con papá, nos hemos vuelto más cercanas. No quiero que todo caiga sobre los hombros de Ba. Ella de por sí ya ayuda muchísimo con Gordiunia. De verdad espero que todo funcione entre ella y su nuevo vecino, Pavel Stepanovich.
– Por cierto, lo vi con un ramo de flores. ¿Hacia dónde crees que iba? – sonrió Evguenia.
– Chicas, vamos a la mesa, ya preparé todo, – dijo Étienne. Se había tomado unas semanas de vacaciones. Decidió estar al lado de su esposa antes del parto y no le permitía hacer absolutamente nada.
– Estoy embarazada, no enferma, – le decía Sonia todo el tiempo.
– Es que nuestra hijita me pidió que no dejara que mamá hiciera nada, – respondía Étienne cada vez. Sabían que esperaban una niña y ya habían elegido el nombre.
Sonia y Étienne tenían FE el uno en el otro, ESPERANZA en el mejor de los futuros, y estaba a punto de nacer en su mundo el pequeño AMOR.

¡Mis queridos lectores, gracias por recorrer este camino junto a Sofía y Étienne!
Agradezco de todo corazón sus "me gusta" y sus comentarios.
¡Que la FE, la ESPERANZA y el AMOR los acompañen siempre!
No sé ustedes, pero a mí me cuesta mucho dejar ir a estos personajes.
¿Les gustaría leer novelas sobre Zhenia y Alex, o sobre Solomía y Ed?
Cuéntenme en los comentarios.
¡Hasta pronto en las páginas de mis historias!