.
.
.
.
La facultad siempre me había parecido un lugar no propio. Aulas prestadas, pasillos largos, paredes llenas de afiches que nadie miraba dos veces. Durante años entré y salí sin pensar demasiado, como si todo eso fuera solo un trámite necesario para llegar a otra cosa que nunca terminaba de imaginar.
Me senté en el aula con el cuaderno abierto, aunque sabía que no iba a escribir mucho. Era una de esas materias finales, donde ya nadie finge entusiasmo. Éramos menos. Siempre pasa. Los que abandonaron, los que recursaron, los que se quedaron en el camino.Siempre
El profesor hablaba de ética periodística, de responsabilidad, de la importancia de la palabra. Lo escuchaba pero al mismo tiempo pensaba en otra cosa. Que en unos meses ya no iba a haber horarios, ni parciales, ni excusas para decir "todavía estoy estudiando". Y no sabía qué venía después.
En el recreo salimos al patio. Algunos de mis compañeros aprovechaban el tiempo y salían a fumar, otros compraban algo para comer y solo unos pocos hablaba de cosas sin sentido.
Federico se sentó a mi lado en el banco.
-Tenés cara de muerto -dijo.
-Copié la tuya.
-Último año pega así. A mí me agarró ansiedad el cuatrimestre pasado.
-¿Y se te pasó?
-No -sonrió-. Pero aprendí a disimular.
Fede era así. Decía cosas importantes como si fueran pavadas. Nos conocíamos desde primer año. No hablábamos todos los días, no nos contábamos todo, pero cuando estábamos juntos no hacía falta explicar demasiado.
-¿Vos ya sabés qué vas a hacer cuando te recibas? -me preguntó.
Me encogí de hombros.
-Más o menos. Supongo que buscar trabajo.
-Si no me decís no me entero
-Tarado.
-Igual, sos bueno en lo que hacés. Escribís bien, tenés mirada. Quizás podrías trabajar en alguna radio.
-Eso no paga el alquiler.
-Puede ser, quizás trabajar en la televisión. Hay periodistas que viajan a otros países para hacer reportajes.
Me quedé pensando en eso.
Volvimos al aula. La clase siguió, pero yo ya estaba en otro lado. Pensaba en mi viejo, en su forma de mirar el mundo como si todo tuviera que encajar en un esquema claro. Pensaba en mi mamá y en su manera de confiar incluso cuando no sabía a dónde iba.
Al salir, caminamos con Fede hasta la calle que nos separaba.
-No te pierdas cuando termine esto. Me gustaría tener un amigo como vos el resto de mi vida...eso sonó declaración de amor
Me reí en su cara, fue inevitable.
-No esperés un "te quiero" de mi parte- respondí.
Nos despedimos con un choque de puños torpe. Subí a la bici y pedaleé sin apuro. El cielo estaba gris como si se largara a llover en cualquier momento.
Cuando llegué a casa, me tiré en la cama sin sacarme la campera. Miré el techo como tantas veces, quería dormir hasta me doliera la espalda.
El celular vibró en su bolsillo.
.
Liana:
Holaa, estás?
Leí el mensaje en la bandeja de entrada. No tenía ganas de responderle. Estaba agotado, me dolía la cabeza.
Horas más tarde salí a la tienda de la esquina a comprar una lata de Freeze. Me senté en un banco de la plaza y respondí el mensaje pendiente.
Alan:
Hola, estoy
Cómo va tu día?
La respuesta de Liana llegó rápido.
Liana:
Pasó algo que no respondíass?
Suspiré antes de escribir.
Alan:
Nada, todo bien
Hubo una pausa más larga.
Liana:
Pasó algo? Te peleaste con tu papá otra vez?
Apreté la lata en mí mano. No estaba de humor para sus interrogatorios y su drama.
Alan:
Estoy cansado Li
Liana:
Lo sé,pero me preocupás
Alan:
No tenés porqué
Liana:
No me des motivos
Alan:
Más tarde pasó por tu depa
.
Guardé el celular y empecé a caminar a su departamento. El camino a pie era largo, pero perfecto para pensar.
Llegué a su casa, Cecilia me abrió y luego se un rato se fue. El silencio no era el mismo que otras veces. No era tranquilidad, era tensión. Liana se sentó en la punta de la cama y cruzó los brazos.
-No quiero pelear. Pero necesito saber dónde estoy parada.
No sabía que decirle, era todo confuso.
-Yo tampoco sé dónde estoy. Todo me es raro el incierto. La facultad, el futuro... incluso esto.
-¿Esto? -repitió ella, suave pero firme.
-No vos -aclaré rápido-. La idea de tener que estar bien todo el tiempo.
Sentí su mirada mirándome más tiempo de lo necesario.
-Yo no te pido que estés bien -dijo-. Te pido que estés.
El silencio cayó entre los dos. Sabía que Liana tenía razón pero mí miedo era mayor ¿Y si no soy lo suficiente para ella?
-No sé si puedo con todo ahora -admití.
-No quiero ser "todo". Pero no quiero ser lo último de la lista.
No hubo gritos. No hubo portazos. Solo esa incomodidad nueva, adulta, que no se resuelve con un beso.
A la hora de dormir miré el techo casi toda la noche. Habían estrellas pegadas por la habitación, de esas que brillan.Miré a Liana dormida y la abracé por detrás.
_/_/_/_/_/_/_/_/_/_/_/_/_
Gracias por leer 🖲️
Podes encontrarme en NovelToon y booknet bajo el mismo seudónimo. NiloSlhy. 🖐🏽
#6423 en Novela romántica
#1399 en Novela contemporánea
amistad amor, mentiras perdidas sufrimiento dolor, triángulo amoroso”
Editado: 22.01.2026