Complicidad (el inicio de un matrimonio de mentira)

Capítulo 1

El sonido de las cuerdas de metal, de una guitarra eléctrica hacían eco en su cabeza. Provocando que un dolor punzante se le clavara en la cien. Ella extendió la mano para apagar la alarma. Sus dedos tocaron una piel suave, deslizandose por unos labios delgados y tibios; sintiendo un aliento cálido en la yema de sus dedos. Sus ojos se abrieron lentamente. Percibiendo un aroma; un olor fresco amaderado acarició su naríz. En lugar del olor a café instantáneo, que solía tomar su amiga Alicia por las mañanas. Se levantó con cuidado. La habitación estaba en completa oscuridad; iluminada por un tenue rayo de luz que se asomaba entre las cortinas. Celia apartó la sábanas que la cubrían. Poniendose de pie. Seguida por las pesadas capas de tela que adornaban su vestido blanco aperlado. Ella se quedo observando el largo vestido unos minutos, percatandose de que se trataba del vestido que pensaba usar en su boda. Como una cinta pregrabada aparecieron algunos de sus recuerdos de la noche anterior. Alex en su cama; vistiendo el traje que ella le había escogido para la boda. Sus manos apoyadas sobre el respaldo de la cama, y un labial rojo quemado pintado en su cuello. Bajo el; una rubia de mirada coqueta tiraba de su corbata, para darle un beso en los labios. Era su mejor amiga Sofía. Se vió a ella misma irrumpiendo en su propia habitación y corriendolos del apartamento. Gritandoles lo decepcionada que estaba. Escuchando como el la culpaba por no comprender, que todo eso había sido un desliz. Las lágrimas brotaron resbalando por sus mejillas. Ella las apartó, pasando sus dedos suavemente por su rostro; manchandolos de rimel. Volteó hacia la cama; donde se asomaba bajo las sabanas, el perfil bronceado de un hombre, que descansaba plácidamente. >>¿Pero que hago aqui?<< se preguntó Celia, tratando de recordar algo de lo que habia pasado después de su encuentro con Alex. Pero solo le venian algunos recuerdos vagos; donde ella se encontraba llorando en el sofá, mientras bebia una copa de vino.

—El restaurante —,susurro. Recordando que le había dado un poco de hambre después de haber tomado un poco. Aunque eso no explicaba como habia terminado en ese lugar.

Levantando su vestido se abrió paso en dirección a la salida. No queria quedarse a averiguar lo que había ocurrido. Preferia fingir que no paso nada y olvidar ese inoportuno suceso. Sus pies se detuvieron en una de las esquinas de la cama. Se inclino para recoger sus zapatillas. Deteniendose al sentir que algo delgado y frío cayo sobre su mano; deslizandose hasta el piso. Celia miro la hoja blanca, dudando un instante, antes de tomarla. Al levantarla la colocó con desinterés sobre el buro que estaba al lado de la cama. Siguiendo el sonido de su celular le dió la espalda al buró; cuando una palabra apareció en su mente "Matrimonio" estaba segura de que había visto esas palabras escritas sobre el papel. Ella se giró nuevamente y tomó la hoja. Que cayó de su mano una vez que leyó "acta de matrimonio". Se quedó inmóvil. No recordaba haberse casado con aquel hombre que la traicionó. >>Quizá le marqué estando bajo los efectos del alcohol<< pensó por un momento. Temerosa levantó la hoja y se acercó a la ventana. Corriendo la cortina para poder apreciar mejor su contenido. El aire paso con fuerza por su sus cuerdas vocales, emitiendo un grito agudo, al percatarse de que no había ningún Alex Mora escrito en el papel. En su lugar se encontraba el nombre de Logan Ponce. El sonido pasó por los oidos de aquel hombre; que se despertó presionando su cien para calmar el dolor que acababa de aparecer.

—¿Qué ocurre? —Hizo a un lado las sabanas, intentando abrir los ojos despacio. Le daba vueltas la cabeza, y el ruido constante de la guitarra electrica, le causaba migraña. —¿Por qué tanto ruido?

—¿Quién eres tu?

Celia se mantuvo de pie cerca de la cortina. La luz que entraba se asomaba por un lado de su hombro, dandole directo en el rostro a aquel hombre desconocido. Cuyos ojos cristalinos se entrecerraban; distinguiendo solo la silueta de una joven.

—Yo soy quien debería de hacer esa pregunta. — Puso la mano sobre su frente, tratando de tapar la luz del sol que le lastimaba la vista. —Estas en mi apartamento. Además ¿Qué es ese estruendoso ruido?

Celia siguió el sonido.Mirando su celular tendido en el suelo a unos pasos de distancia de él. Ella se acercó lentamente y lo tomó. Deslizando la pantalla para apagar la alarma. Retrocediendo nuevamente para mantener distancia de él. Su cabello desordenado y su camisa blanca desfajada, le daban un indicio de que tambien estaba bajo los efectos del alcohol, y que posiblemente no recordaba nada. Una mirada rápida hacia sus pantalones la tranquilizo. >>No paso nada<< suspiro aliviada.

—¿Recuerdas —.Su voz titubeó un instante antes de proseguir — ¿Recuerdas algo?

Sus ojos celestes se desviaron un momento hacia la izquierda; frotando ligeramentre sus uñas contra la parte baja del lóbulo de su oreja.

—Vagamente. —Se quedó en silencio, dejando que las imagenes vinieran a su mente. —Recuerdo haber quedado con un amigo en un restaurante, pero el no se presentó. Asi que entré y uno de los meseros me ubicó en tu mesa. Era la única disponible.

Un rostro borroso. Una presentación corta. Su sonrisa amable y fragmentos de una conversación personal , vinieron a su mente.

—Ya lo recuerdo. Tu eres el hombre al que lo engaño la modelo. —Se mordió los labios después de decirlo, sintiendo arrepentimiento por sus palabras.

Sus labios se contorsionaron en una sonrisa tensa y fingida. —Tampoco es para que recuerdes solo eso. —Frotó sus uñas contra la parte trasera de su cuello. —Además, no creo ser el único que paso por lago asi. Comer con el vestido de novia puesto, dice mucho. —Miro el percudido dobladillo del vestido, subiendo hasta la abertura en forma de corazón; donde se asomaba una hermosa piel oliva.

—¿Te conte sobre... Alex?




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