Complicidad (el inicio de un matrimonio de mentira)

Capítulo 3

Sus pasos vacilantes iban de un lado a otro como un vaiven, deteniendose enfrente de la puerta para volver a alejarse hasta el otro extremo del pasillo. Apreto los puños, sus manos tembrablan, y en su cuerpo crecía la enorme necesidad de no ser descubierta. Sabía que había tomado la decisión de ir a verlo justo después de que él no contestara sus llamadas, pero aparecer inadvertidamente sin una invitación, y sin saber que debía decir, hacían que su ansiedad le impidiera tocar la puerta. Una voz ronca y debíl se escucho a sus espaldas. Celia se quedo inmovil, sintiendo como golpeaba su corazón contra su pecho.

—Ya te dije que todo esta bajo control. No vuelvas a llamarme.

El hombre de baja estatura y espalda encorbada pasó por un lado suyo sin notar su presencia. Colgando la llamada e introdociendo la llave un par de puertas mas adelante. Ella sintió como su cuerpo se relajaba en el instante en el que el hombre desaparecció del pasillo. Había imaginado que se trataba de Logan, lo que la había puesto mas nerviosa de lo que ya estaba. Inhalo profundamente y acomodandose el cabello detrás de sus orejas volvió a pararse frente a su puerta.

—Vamos Celia, tú puedes. —Miró el timbre pero su cuerpo no respondió. —Habría sido mas facil si le hubiera mandado un mensaje. — Inspiro profundamente y acercó su mano al timbre, pero el dedo se quedó a unos centímetros de tocarlo. — Como se supone que debo hablar con alguien con quien no estoy segura si tuve sexo. — Dejó caer su cabeza hacia atras

La puerta se abrió haciendo un ligero ruido mecanico al girarse la manija. Su cuerpo se contrajo pero no lo pudo mover, solo se quedó observando como la puerta se deslizaba hacia dentro, sin darle tiempo de moverse. Las cejas de Logan se elevaron al mirarla, y sus ojos se quedarón estaticos, sin pestañar. Traia el cuello de la camisa desabotonado y el cabello húmedo, como si acabara de tomar una ducha.

— ¿Escuchaste lo que dije? — El rubor subio por sus mejillas, recordando lo que acababa de decir.

— ¿Disculpa? No se de que hablas. — El asomo su cabeza a ambos lados del pasillo. Su cuerpo estaba tenso, y su mano inquieta tiraba del cuello de su camisa, como si esta le apretara.

— ¿llegue en un mal momento?

— No — Resopondió enseguida. — Solo no esperaba que tu vinieras a verme. — Sus ojos se abrieron y se quedarón fijos en algún lugar al otro lado del pasillo

—Si no es el momento adecuado yo... —Celia se giro inconscientemente hacia la misma dirección, sintiendo como el tiraba de su brazo obligándola a entrar y cerrando la puerta detras de ella.

—¿Y ahora que hago? —Logan caminó de un lado a otro, pasando las manos por su cabello.

—¿Ocurre algo? —Ella lo miraba con el ceño fruncido. Sin comprender lo que estaba pasando.

El intentó hablar, pero desvió su atención hacia otro lado, mirando en otras direcciones, como si buscara algo. El timbre sonó y ambos se estremecieron volteando al mismo tiempo hacia la puerta.

—¡Logan! —Gritó una mujer con un tono dulce. — Sé que estás ahí mi amor. Ábreme la puerta.

>>¿Es su novia?<< pensó Celia. No había venido en el momento indicado, ahora lo terminaría metiendo en problemas, y todo por no decirle la verdad a su familia.

—Sé que estas ahí. Si no abres la puerta lo haré yo.

Logan escuchó como presionaba los botones y recordó que no había cambiado la contraseña. Su temor crecía cada segundo, con solo pensar que ella podía entrar a su apartamento. Pasó las manos por su rostro, volteando a ver a Celia.

—Puedo... —Se acercó a ella y la miro con un brillo reflejado en sus ojos, que Celia no lograba decifrar. —¿Puedo pedirte un favor?

Ella se quedó en silencio, definitivamente que el le pidiera un favor, era algo que no imagino que pasaría. Sin meditarlo mucho dio un paso hacia el para preguntarle de que se trataba, cuando escucho que la puerta se abrió, y sintió como la mano temblorosa de Logan se aferró a su cintura. Atrayendola hacia él. Celia se volteó para custionarlo. Sintiendo su aliento tibio acariciando su rostro, segundos antes de que sus labios la besaran. Ella intentó reaccionar, pero la otra mano de Logan ya se deslizaba abriendose camino hacia su cuello, y acercandola mas hacia él. El beso no fue invasivo, sus labios solo se tocaron con insistencia. La mujer dejó caer su bolso en la entrada, soltando un gritó al verlos. Celia lo entendió justo en el momento, ese era el favor del que hablaba.

—¡Logan! —Gritó ella con los ojos rojos, y las lagrimas a punto de brotarle. —¿Qué estas haciendo? ¿Quién es ella?

—¿Qué haces aquí? — Se apartó lentamente de Celia —¿Quién te dió permiso de entrar? —Sus ojos relajados la miraban con indiferencia.

—Acabo de volver de mi viaje y me encuentro contigo y con esta... esta mujer.

—Esta mujer que ves aquí.—Rodeó la cintura de Celia con su mano y la acercó hacia él —Es...

—Soy su esposa. — Dijo con seguridad, aprovechando la oportunidad. —¿Y tu quién eres?

Logan volteó a verla, sus cejas se elevaron y su boca quedo lijeramente abierta, sin procesar sus palabras.

—Yo soy su prometida. —Sus tacones rojos resonaron al dar un par de pasos hacía él.

—No. No es asi. Nuestro compromiso quedó roto hace mas de medio año, y tú sabes muy bien cual es la razón Rebecca.

—Pero baby, yo te amo. —Intentó abrazarlo, pero él extendió su brazo poniendo distancia entre ambos. Impidiendole acercarse mas.

—Hazme el favor de salir de aquí. No quiero tener problemas con mi esposa. —Sintió una sensación poco familiar cuando lo dijo, pero paso desapercibida para Rebecca.

Ella levantó su bolso y le dirigió una mirada despectiva a Celia antes de darle la espalda. Escuchandose las pisadas fuertes de sus tacones al alejarse.

—No creó que ella sea tu esposa. —Le dijo antes de que él cerrara la puerta en su cara.

Logan sintió un profundo alivio una vez que ella se marchó. Su cuerpo se relajó, quedandose recargado contra la puerta unos minutos, solo para verificar que no volviera a entrar.




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