—¿Me pueden explicar como se les ocurrió? —Su voz era profunda y potente, un poco ronca por la edad, pero seguia imponiendo respeto.
Celia miró a Logan esperando que el respondiera. Su postura estaba rígida y su mano presionaba con insistencia contra su regazo, arrugando su pantalón. Aclaró su garganta y acomodo su corbata sin apartar la vista de aquel hombre de mirada severa y distante.
—Creímos que lo más conveniente era realizar una boda sencilla y rápida. Rodrigo nos ayudó, él...
—Ese muchacho no hace más que meterte en problemas.
—Es mi mejor amigo. —Arrastro las palabras apretando los dientes. Su rostro se contrajo y cerró los puños con fuerza.
—Alguien sin importancia diría yo. Un joven perdido que renunció a su posición eonómica para dedicarse a vagar por el mundo. Pero ese no es el punto. — Se acomodó en la silla apoyando ambos brazos sobre el escritorio, entrelazando sus manos. —¿Por qué te casaste con esta joven?
Logan se inclino hacia delante y en un tono desafiante dijo; —Con quien yo me case ya no es asunto suyo. Se que deseaba que contrayera matrimonio con Rebecca, pero nuestras diferencias eran demasiadas. Así que si piensa decirme que está en desacuerdo, no hay más que hablar.—El se puso de pie tómando la mano de Celia. Ella solo lo miraba con la boca ligeramente abierta y una expresión perpleja.
—¿Si estuviera en desacuerdo tu crees que hubiera invitado a personas importantes a tu boda? —El levantó la mirada hacía Logan. Era una mirada rígida y directa. —Tú sabes cómo funciona este mundo perfectamente. No puedes actuar como si no fueras el futuro dueño de esta empresa. Así que siéntate y escucha.
El miro hacía la puerta, pero su cuerpo permaneció inmovíl. En sus ojos se veía que quería salir de ahí, pero su padre no le daría muchas opciones, y decirle la verdad, no era algo que estuviera en sus planes, quería mantener a Rebecca lo mas lejos posible de él, pues sabía lo intensa que podía llegar a ser cuando quería algo. A sí que solo regreso a su asiento.
—La boda se va a realizar como es debido, y no voy a aceptar una negativa. Necesitamos crear lazos más estables con la gente que nos rodea, y eso incluye invitarlos aunque no toleres su presencia. Debes irte haciendo a la idea. —Él se puso de pie y con las manos sobre su espalda comenzó a caminar de un lado a otro. —Yo me ví obligado a intervenir en esta ocasión, pero no siempre estaré para ayudarte. Así que si vas a guardar un secreto, asegúrate de hacerlo bien, y que no se entere una jovencita y vaya esparciendo rumores que te hagan quedar mal. Ya no eres un niño Logan, eres un hombre y espero que te comportes como tal.
—Entiendo padre — asentuó las últimas palabras, sintiendo que algo raspó su garganta.—Pero no creí que mi matrimonio perjudicara a la empresa.
—Un matrimonio también es una alianza ¿No eres capaz de comprender eso? Hay al menos tres empresarios con hijas hermosas que deseaban unir su negocio al mio por medio del matrimonio. No sabes cuántas ofertas he rechazado por tu causa. Por creer que debía darte un poco más de libertad. Rebecca era por mucho la menos favorecida, pero la acepte porque creí que tú la amabas ¿Y ahora sales con esto? No te comprendo Logan. —El volteó hacia Celia. —Ella es hermosa, sin duda ¿Pero que provecho puedes sacar de éste matrimonio?
—Siempre se trata de eso ¿No? ¿Acaso mi madre también fué un peón en tu juego?
El negó con la cabeza. —Tú núnca lo entenderías.
—Nos vámos — Logan tomó a Celia de la mano y salieron de la oficina de su padre.
—¿Cómo se llama? —Preguntó su padre ántes de que Logan cerrara la puerta.
Celia lo soltó y dando un paso hacía él se presentó; —Mi nombre es Celia Monrroy, fue un placer conocerlo Señor.
—Evan, Llamame Evan. No necesitas tanta formalidad a partir de hoy. No te tengo en alta estima, pero espero me demuestres lo contrario. Después de todo, solo ha existido una mujer que lo ha logrado. —Su mirada cansada brillaba con una tristeza indescriptible. Cómo alguien que carga una historia que lo acompañará toda su vida.
—Entiendo, Evan.
Él sonrió —Pueden cerrar la puerta al salir, quisiera un poco de silencio.
Celia lo observó volver a sentarse en su escritorio. No era la persona que ella esperaba ver. Si era un poco duro con Logan, pero también parecía que se preocupaba por el. Logan cerró la puerta, y ella se quedó mirándolo pensando si debía preguntar por su madre, pero al ver su expresión seria y mirada distante, decidió callar. No era necesario que ella supiera algo tan personal, no debía cruzar esa línea.
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El mecanico sonido del teclado al contacto con sus dedos, dejaba a su paso una línea de palabras inconstantes; borradas al segundo de ser escritas, escuchandose de fondo las agudas notas de Alicia que venían de la cocina. Celia leyó lo poco que tenía escrito, paso las manos por su cabeza y cerró la laptop. Se puso de pie acomodando su peinado; el moño ya estaba inclinado hacia un costado y le sobresalían algunos mechones de cabello. Con la liga entre los labios y las manos sujetando su cabello caminó hacia la cocina.
—¿Ya terminaste de escribir? —Alicia dejó de lavar los platos y se giró hacia ella. —Eso fué rápido.
Celia se acomodó el cabello y lo ató firmemente, dejandolo como estaba en un inicio.
—Eso es nuevo. —Dijo con un tono juguetón en su voz.
—Alicia. No estoy de humor. — Se soltó nuevamente el cabello, dejando que cayera libremente sobre su espalda, y se sentó en el sofá. —No he estado pensando con claridad. — La miro esperando que su amiga le digiera algo, pero ella solo la observaba mientras sostenía sobre su mano la espoja llena de espuma. — ¿Tú crees que deba casarme?
—Estaba esperando que sacaras ese tema. — Dejó la esponja en el lavaplatos y se secó las manos en la camisa, haciendose un espacio por un lado de ella.