Complicidad (el inicio de un matrimonio de mentira)

Capítulo 8

El espejo grande enmarcado, reflejaba a cuerpo completo cada detalle; desde el destumbrante vestido de novia, hasta el abultado moño que le habían echo para sostener el velo. Su maquillaje iluminaba su rostro en un dorado natural, resaltando el tono coral de sus mejillas. Celia paso la mano temblororsa por los mechones de cabello que caían en suaves rulos sobre su rostro. Inhaló profundamente imaginándose lo que pasaría a continuación; saldría de la habitación, caminaría al altar frente a decenas de desconocidos y firmaría el acta de matrimonio. Levantó su vestido y se detuvo antes de tocar la perilla, exhaló y se giró hacia la ventana mas próxima. Desde donde podía apreciar a un señor que no pasaba de los sesenta; de postura era elegante y modales impecables. Se trataba del padre de Logan, su suegro; éste tomaba la mano de uno de los invitados con grato fervor, quien a su vez lo felicitaba por la boda que estaba próxima a acontecer.

Con la yema de su dedo acarició el gran ventanal de cristal, que la separaba del exterior, donde se asomaba un hermoso jardín, el color verde oscuro del césped recien cortado encajaba perfectamente con el camino blanco coral, que se extendía hasta llegar a los escalones, donde se lucían dos columnas, unidos en un hermoso arco de flores rosa pastel, blancas, y una cascada de melocotones blancos colgando de ellas. Alrededor hombres de traje oscuro y hermosas damas de vestidos costosos y ajustados, tomaban asiento en sus respectivos lugares. La puerta se abrió suavemente, haciendo un sonido sordo y tardío, prolongandose unos segundos, hasta que su madre se asomo, observandola un instante antes de entrar.

—Celia —Dijo en un tono bajo.—¿Estas lista? La ceremonia no tarda en dar inicio.

Ella la miro de soslayo con la atención puesta en Logan; quien usaba un traje a la medida de un azul marino, en corte ajustado. Él caminaba de un lado a otro frotando sus manos contra su pantalón, y acomodando su corbata color vino.

—Solo déjame tomar un respiro.

—Te entiendo, sin duda hoy va a ser un día muy agetreado. —Tomo asiento en una silla acojinada que estaba a un lado del espejo, sobresaliendo su larga pierna tersa y oliva , al cruzarla por encima de la otra. —No imaginaba que sería de este modo, cuando me comentaste que siempre habían decidido realizar la boda.

—Fue algo repentino. Mi suegro se ofreció a cubrir gran parte del evento. —Percibió un malestar en su estómago, que estaba segura que era por la culpa que sentía al decirlo, pues aún no sentía que el padre de Logan fuera algo de ella; en cualquier caso terminaría siendo una víctima, en medio de una mentira no muy bien fundamentada.

—Me alegro mucho por tí hija. —Se puso de pie, las lisas telas del vestido marron se deslizaron con facilidad, cayendo hasta el suelo.—Encontraste a un buen hombre, y a un excelente suegro. —Se acerco lentamente y la abrazo por la espalda. Sus ojos se iluminaron, brotando algunas lágrimas que seco con cuidado para no correrse el maquillaje.

Celia siguió con la mirada a Logan. Sus pasos ya lo habían llevado hasta el gran arco de flores. Donde aguardaba su llegada mientras intentaba abotar las mangas de su traje. Levantando la vista hacia el gran ventanal del segundo piso, donde ella se encontraba.

—Tienes razón madre. —Apartó la mirada de la ventana y le dió un abrazo. —Él es un buen hombre.

Al salir de la habitación levanto un poco su vestido, volteando hacía atrás para cerciorarse de que no hubiera quedado atorado en la puerta. Bajó los escalones repiqueteando el tacón fino de sus zapatillas contra el azulejo del piso, mientras la tela con hermoso encaje, se arrastraba en silencio detras de ella. Su madre, que decendia con cuidado por delante suyo, se detuvo al llegar a la planta baja, donde se encontraba su tía Devora con un ajustado vestido verde esmeralda. Ella la miro y se inclino hacia su madre para susurrarle algo al oido mientras le entregaba el ramo, después se dirigió a Celia, solo para felicitarla nuevamente y decirle que ya la estaban esperando, para despues salir apresuradamente.

—¿Ahora si estás lista? —Preguntó su madre colocando el hermoso ramo en su mano.

—Eso creo. —Contesto bajando el último escalón, y tomando su brazo.

Ambas salieron de la casa vistiendo una tranquilidad que podía parecer inquebrantable, pero sus miradas nerviosas las delataban, Celia volteba a ver a su madre y luego a Logan, tratando de evitar las miradas insistentes de los presentes, que se perdían observando la hermosa cola de sirena del vestido, ó el revelador escote que terminaba en pico sobre su espalda. Aunque había mas atención puesta sobre la joven afortunada, que había terminado por comprometerse con el heredero de la reconocida marca de perfumes, que lleva su apellido. Celia paso saliva, sintiendo que se le atoraba en la garganta, inconscientemente presionó con más fuerza el brazo de su madre, pero ella permaneció tranquila hasta dejarla en el altar, sonriendole felizmente, antes de ir a su asiento asignado.

Sus manos se aferraron al ramo; que tenía las mismas flores que adornaban el arco. Logan dió un paso hacia ella, ofreciéndole su mano, ella lo miro. No parecía ser la misma persona nerviosa que observo desde el segundo piso. Su mirada serena y su semblante tranquilo, podía hacerle pensar a cualquiera que se lo estaba tomando bastante bien, pero ella pudo sentir su intranquilidad al tocar su mano; temblaba ligeramente y estaba un poco húmeda.

—¿Todo bien? —Preguntó en voz baja, solo para que ella lo escuchara.

Ella asintio y él le soltó la mano al escuchar al juez empezar la ceremonia con una bienvenida breve. La voz ronca del señor le producía una picazon en la garganta, provocando que tosiera ocasionalmente, pero a pesar del tono bajo y de lo poco que lograba escuchar, todo transcurrió con tranquilidad. Celia se perdió la mayor parte de los extractos del código civil que el les estaba relatando. Pensando en lo que debía de hacer ya que todo terminara, hasta que el juez carraspeó en un sonido leve para aclarar su garganta, antes de proseguir con la declaración de intenciones.




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