Los recuerdos que ella creia olvidados le cayeron como un valde de agua fría. Cada palabra que decia Rodrigo la hacía regresar esa noche. El vestido blanco que tanto había anhelado usar el día de su boda, ahora estaba arrastrado el suelo de un pequeño pero elegante establecimiento. Con su dedo acariciaba el borde de la copa mirando su reflejo en ella. El rubor ya había aparecido en sus mejillas, y su voz entrecortada balbuceaba incoherencias frente a un compañero invisible.
Un par de minutos despues apareció un hombre alto, su aroma fresco y elegante había captado su atención. Junto a él se encontraba un mesero que habia dicho algunas palabras que ella no logro comprender, solo podia ver su rostro borroso. Agito su mano y movió su cabeza y aquel joven se alejo agradeciendo su comprensión. Al volver su atención a la copa, el hombre alto tomo asiento frente a ella y la saludo con una amplia sonrisa.
La conversación fluyo mejor de lo que ella pensaba, hablaron de todo un poco, y aunque ella era quien tenía mucho que contar por su desgracia, el tambien la acompaño en su dolor, tomando cada copa que ella le ofreció, y soltando alguna que otra anecdota de su fallida relación. Ambos habían congeniado de maravilla, y coincidían en que deseaban que aquellas personas pagaran por haberlos echo sufrir, hasta que él tuvo una idea que no tardó en poner sobre la mesa. >>Deberiamos casarnos<< ella se solto en carcajadas mientras el explicaba que deseaba quitarse de encima a su ex novia, y que el entendía que ella quería vengarse de su ex prometido, asi que solo iba a ser una pequeña broma. Celia al escucharlo y con su poca capacidad para razonar en ese momento, le pareció una idea grandiosa, asi que él no dudó en llamar a su amigo y rogarle que acudiera al restaurante cuanto antes.
Rodrigo había llegado apresurado, su cuerpo escurria por completo, como si acabara de tomar una ducha con la ropa puesta. El le dijo a Logan que se habia venido en moto y que donde el estaba habia comenzado a llover, así que le sugirió a su amigo llevarlo a casa y hablar los por menores en el camino, además de que podía notar lo pasado que estaban de copas el y su compañera, quien se aferraba a su cintura para mantenerse de pie, mientras con una botella en la mano decia en voz alta >>¡vivan los novios!<<
Los dueños del restaurante también estaban comenzando a verlos mal, pues según le contaron algunos meseros, ya llevaban rato inportunando a los comensales, puesto que Celia había confundido a un hombre casado que venia con su familia, con su ex prometido y había terminado por echarsele encima, y Logan en lugar de quitarla le había lanzado un puñetazo en la cara, razón por la que Rodrigo se vió en la necesidad de pedir disculpas por lo acontecido, recibiendo un golpe de parte de aquel hombre, puesto que su mujer no le creyo que no tenía nada que ver con ellos.
Al relatarle esta parte, Celia sintio tal verguenza que prefirió haber estado bajo tierra. Evadio la mirada de Rodrigo y cuando se encontro con los ojos de Logan se volteó para otro lado, dejando que sus cabellos cubrieran su rostro.
—Pero eso no fue todo. Cuando logre traerlos de vuelta siguieron tomando. Acabaron con la botella que Logan tenía de reserva.
—Bueno, pero aún asi la idea fue de él, no mía ¿Por qué accediste?
Rodrigo se rasco detras de la oreja y continuó diciendo que Celia había termiando por ser muy insistente, que no se apartó de el hasta que vió que había hecho el documento, dejandolo minutos despues para volver a los brazos de su amigo.
—Yo realmente llegue a pensar que se conocian de mucho tiempo atrás, pues ambos estaban tan juntitos que...
—Entendemos—Lo interrumpió Logan—¿Y entonces que sucedió?
—Ustedes dos estuvieron sentados en el suelo un buen rato, muy acaramelados. No se que tanto balbuceaban, pero cuando yo estaba por irme tu llevaste a la chica en tus brazos y te encerraste en tu cuarto.
Celia y Logan se miraron con el rostro sonrojado.
—No se que les sorprende si hace rato ustedes dos estaban...
—¿Eso fué todo?
—Que yo recuerde sí. Solo volvi al día siguiente para dejarte el documento en el buro, como los ví profundamente dormidos te deje un mensaje en tu celular, y después de eso no pude contestar porque me surgió algo, asi que tuve que salír fuera y donde estaba no había señal.
—¡Todo esto pudo resolverse si tan solo hubieras escrito que era falsa!
—Núnca creí que olvidarian todo, parecian estar seguros de lo que decian.—dijo levantando los hombros.
—Por dios Rigo estabamos tomados, ¿No crees que recordar seria lo último que hariamos?
—Bueno, pero no entiendo cual es el problema si ya estan saliendo.
—No, no estamos saliendo. Estamos casados.
Su amigo se cayó del asiento y los miro incredulo, no podía creer lo que su amigo le estaba diciendo, ¿como podia aquella pequeña broma haber terminado de este modo? Se levantó y espero pacientemente a que le explicaran que era lo que había pasado en esos casi dos meses que había estado fuera.
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Su mano de tez clara y largos y delgados dedos se deslizo por la barra, tamporileando con sus largas uñas color carmesi, mientras se acomodaba un mechon rojo detrás de su oreja. Celia levantó la vista. Unos ojos profundos y oscuros la observaban con la mirada entornada y el entrecejo fruncido. Hasta ese momento no se había percado de su presencia, pues había estado pensando en la conversación que mantuvieron anoche con Rodrigo, y en como una cosa tan simple los había llevado a terminar casados, aunque ahora pensaba que podria haber resultado una excusa para ambos, pues los dos necesitaban salir de un apuro.
—Buenos días ¿En que puedo ayudarla?—Su tono era amable, a pesar de intuir la razón por la que ella habia acudido a su trabajo.
—Sabes que solo te esta usando ¿No es así?—Se inclinó hacia ella—Aquí entre nos, no eres de su estilo. El suele salir con mujeres mas...—La miro de arriba a abajo, esbosando una sonrisa burlona—Bueno, entiendes el punto.