Complicidad (el inicio de un matrimonio de mentira)

Capítulo 16

Las manos de Celia cubrieron su frente al intentar cruzar hacia la otra acera. Unas calles atras habia comenzado a brisar y no le había dado tiempo de refugiarse. Altos edificios se perfilaban a ambos lados de la calle por la que transitaba, sin un techo en el cual resguardarse, hasta que a unos metros de distancia pudo ver un abarrotado restaurante cuyo letrero en luces neon podia verse claramente. Con las botas salpicando los densos charcos se aproximo corriendo hacia el, escuchandose el sonido de un claxón a sus espaldas en cuanto sus botas tocaron la acera. Inclinada y con sus manos apoyadas sobre sus piernas tomó una bocanada de aire, se enderezo y se acomodó la chaqueta. Los recuerdos de lo que paso hace un par de horas fruyeron acaparando toda su atención. Levanto la mirada y se recargó en la pared, riendose de lo absurdo que parecia todo lo que paso.

—No son horas de estar en la calle—Una voz familiar se dirigió a ella, aunque su tono era diferente, mas relajado.

—¿Qué hace aquí?—Preguntó al verlo.

—¿Te extraña que tu editor se encuentre a altas horas de la noche, con un cigarillo en su mano?—Se recargó junto a ella, exhalando el humo del cigarro.

—¿Me está tuteando?—Frunció el ceño.

—No estoy en mi hora laboral y posiblemente tenga un par de tragos encima.—Sonrió—Asi que sí, creo que eso hago.

—No pense que tendria una personalidad tan atrevida editor.—Ladeo la cabeza y metió las manos en los bolsillos de su chaqueta.

—Andrés—Tomó otra bocanada de humo—Llamame Andrés, no estamos en el trabajo—Exhalo, impregnando el ambiente con el olor a tabaco.

—Bien, Andrés—Aparto el humo con su mano.—¿Qué te trae a este restaurante?—Le indico volteando hacia el enorme cristal que estaba a sus espaldas.

—Una cita.—Se humedeció los labios. Un mechon de su cabello cayó sobre su frente, cubriendo parte de su ojo.—Tal vez no parezca algo típico de mi.

—Lo que acabas de mostrarme es suficiente para decir que nada en tí lo es.

—¿Has oido hablar de las personas que separan el trabajo de la vida personal?—Levantó la mano llevando el cigarro a su boca.—Pues soy uno de ellos.

—¿Algo mas extraño tiene que sucederme hoy?

—¿A que te refieres?—Sus cejas se contrajeron y sus ojos oscuros la miraron con duda, esperando a que contara lo que llevaba cargando.

—Acabo de descubrir que mi padre no es un borracho sin remedio que me abandonó. O quiza si lo sea, aún no me han contado esa parte de la historia—Esboso una sonrisa nerviosa.

—Okey, ¿Entonces tu padre te abandonó y ahora a decididó volver?

—Ojalá fuera asi de sencillo, pero siento que mi madre me esta ocultando algo.

—La cuestion con el pasado familiar.—Exhalo el humo, tirando el cigarro y pisandolo para apagarlo.—es que siempre tienen algo que no quieren contar.

—¿Entonces debería presionarla para que lo haga?

—No. Si tu padre ya aparecio—Se inclinó hacia ella y metió las manos en sus bolsillos—eso quiere decir que su pasado vendra a ti.

—¿Entonces solo debo esperar?

—Así es.—Se humedeccio los labios. Sacó un chicle de menta y se lo metió a la boca.—De cualquier modo no deberias preocuparte. La vida de tus padres no es la tuya, asi que sus errores no son los tuyos. Tu decides si quieres a este nuevo padre en tu vida.

—Wow! parece que sabes mucho del tema ¿Te paso algo similar?

—Algo así. Mi padre si era un borracho, aunque a su manera nos ayudo durante mi infancia y hasta mis primeros años de adolescencia. Eso hasta que sus deudas lo llevaron a la muerte.

—Debió ser dificil, cuanto lo siento.

—Sí, yo también. Hubiera preferido que siguiera conmigo.

—Pensé que le guardarias rencor por la vida que llevaste.

—No, le agradezco por lo que medió. Claro, tomó malas desiciones, pero nadie es perfecto. Además, me demostró a su manera que me amaba.—Mantuvo el contacto visual. Un destello de tristeza le ilumino la mirada.—Uno núnca sabe lo que echa de menos a alguien hasta que no lo tiene en su vida.

—¿Y que hay de tu madre?

—Ella aún vive, si eso te preocupa. Es la razón principal por la que tengo que venir a estos lugares.

—¡Andrés!—Una voz femenina lo llamó a sus espaldas.—¿Cómo te atreves a venir y hacerme perder mi valioso tiempo?—Sus tacones rojos repiquetearon en la acera.—¡Eres un imbecil!—Se acercó a el y le dió una bofetada.—No me vuelvas a llamar.—Su largo cabello oscuro golpeo su rostro cuando ella de giró rapidamente y se alejó de el.

—Eso si no lo vi venir.—Celia apretó los labios para evitar soltar una carcajada.

—Yo sí. —Se acaricio la majilla—Le dije que saldria a fumar un cigarro y me quede hablando contigo.

—No me culpes por ello.

—No lo hago—Sonrió.—Me agrado platicar contigo—Acomodó su cabello hacia atras, viendose la marca roja sobre su mejilla.—Toma en cuenta lo que te dije.—Se dió la vuelta.—Ah! y la próxima vez que nos veamos no olvides que para ti soy el editor Andrés.—Se alejó corriendo, cruzando la calle antes de que el semáforo se pusiera en verde, dejando a Celia con los pensamientos encontrados.

Al cruzar la sala en medio de la oscuridad, la luz se encendió. Celia volteó hacia el umbral de la puerta, donde se encontraba Logan recargado. Sus barzos estaban cruzados y una expresion seria y preocupada se reflejaba en su rostro. Ella lo miro y paso de largo en dirección a su cuarto, tenía muchas cosas en que pensar y no tenía tiempo para tener otra charla con el, pero Logan la intercepto.

—¿Todo bien?

—Sí, no hay de que preocuparse.

—Estas mojada.—dijo echando una mirada a su ropa, estaba humeda.—Deberias tomar un baño antes de ir a la cama.

—Claro, pensaba hacerlo en cuanto llegara.

—¿Estas segura de que estas bien?—Puso la mano sobre su frente. Celia no pudo evitar mirar sus ojos, recordando lo que habían echo hace unos dias.—No parece que tengas temperatura, pero aún asi deberias tomar algo para el resfriado, afuera estaba haciendo mucho frío y...—Logan se quedo en silencio al percibir un olor que emanaba de ella.




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