—¿Entonces que opinas? ¿Tu crees que fué mi culpa? El es quien no quiere hablar de sus asuntos.
Celia se recargó sobre el respaldo de la silla y cruzo los brazos, mirando la cabeza de Andrés por encima de su computadora portatil. Sus dedos se movian con rapidez sobre el teclado sin apartar la vista de la pantalla, como si no necesitara ver las teclas para escribir. Al escucharla el sonido se detuvo. Se enderezo y acomodó sus lentes.
—¿Ya leyó todos los cambios en los que debemos trabajar?
—Ya modifique algunas cosas de la historia, pero yo queria...
—Perfecto—Cerro la laptop y la hizo a un lado.—¿Puedo ver los cambios en los que esta trabajando?
—Porsupuesto—Celia giro su laptop hacia el.—Es a partir de la pagina cuarenta. Como te decía...
—Disculpe—Sus ojos la miraron después de leer un par de lineas.—No habíamos sugerido que la existencia de este personaje—volteo la pantalla hacia ella y le indico con el dedo.—era sumamente irrelevante.
—Sí, lo pensé mejor—se acomodó su cabello detras de su oreja. Este ya empezaba a enrredarse en un riso rebelde que caia sobre su frente.—pero creo que es necesario para la trama.
—Ya veo—Movio su cabeza levemente—Pero no entiendo en que. No le suma nada a la protagonista, solo hace que la trama se retrase.—Tomó una pluma y una hoja, dibujando una linea y escribiendo mientras explicaba.—Como puede observar, en el primer apartado de la historia ella se cuestionaba gran parte de su vida.—Marco una division, interrumpiendo la linea.—Pero al llegar a la mitad de la narrativa, cuando ella ya había tomado la desición de avanzar, esta persona la hizo dudar nuevamente ¿Por qué? ya no tenia caso que eso pasara. Hubiera sido mejor que apareciera algo que interviniera en su desición, se veria mas realista. Dudar ahora no tendria sentido.
—Bueno, pensé que era normal que la protagonista dude sobre la desición que va a tomar.
—Si, en un inicio puede usted hacerla dudar lo que quiera, pero una vez que toma la desición no hay vuelta atras. Debe cambiar eso.—Ella apreto los labios y evadio la mirada.—Bueno, es una sugerencia, porsupuesto.
—Entiendo. Se lo agradezco mucho editor.
—Para eso estoy.
Sonrió pragmaticamente y volvio su atención a la pantalla, leyendo el resto de las paginas en absoluto silencio. Celia no se atrevió a volver a sacar el tema de Logan, pues aunque no creia que Andrés hablara encerio sobre llamarlo editor en el trabajo, resulto que si se tomaba muy encerio ese tema.
—Muy bien.—Se puso de pie al terminar.—Ya he leido los cambios que me ha mencionado, pero consideré que algunos no la estaban llevando al descenlace requerido para su historia, por lo que me tomé la libertad de marcarle con color rojo los cambios pertinentes, que sugiero revise.—Giró la laptop hacia ella y se puso detras de su silla mientras le explicaba.—También agregue notas, donde menciono algunas cosas a tomar en cuenta sobre los personajes, y las desiciones que perjudican la trama y la hacen mas lenta.
—Se lo agradezco editor—Repitió, sin tener alguna otra palabra con la cual dirigirse a el.
—Bueno—Miró su reloj—Mi trabajo aquí ha terminado, cualquier duda o aclaración no dude en enviarmela por correo.
—Así sera.
El acomodó su corbata y guardó su laptop en el maletín, despidiendose apresuradamente. Se alejó un par de pasos y giró sobre sus talones, dando la vuelta y caminando nuevamente hacia ella.
—Y en cuanto a lo que me mencionó, lo que deberia preguntarse es ¿Usted ama a su esposo?
Celia fruncio el ceño al escuchar su pregunta. Separó sus labios, pero no dijo ninguna palabra.
—Si me lo permite, en una relación debe de haber confianza y comunicación, y por lo que me cuenta con ustedes no la hay.—Sonrio amablemente y se alejo antes de que ella pudiera decirle algo.
—Eso no fué muy profesional de su parte—Hizo un puchero y cruzo los brazos.—No sabe lo que dice.
Cerro su laptop, deteniendose al ver la llamada entrante de su madre. Solto un suspiro y se acomodo en la silla, antes de deslizar el dedo y atender la llamada.
—¿Ya te encuentras mejor?—pregunto en un tono tranquilo.
—Si.—Su voz se apago por un breve instante—Sobre lo de ayer, las cosas no son lo que piensas ¿Podemos hablar?
—Depende, si vas a decirme mentiras guardalas para despues.—Celia intentó colgar, pero la voz de su madre la detuvo.
—Esta bien ¿Puedes venir al hotel?
—¿Estaran mis tías ahi?
—No. Devora y Rosa planearon ir de compras y al spa, regresaran tarde.
—¿Y no fuiste con ellas? ¿No se les hara eso extraño?
—No. Fingi tener dolor de cabeza toda la mañana, asi que no se les hizo raro que me negara a acompañarlas. ¿Vendras?
Despues de un momento de duda, por fin contesto;
—Esta bien, voy para haya.
Al llegar al hotel, Celia subio al elevador con el temor de encontrarse con algunas de sus tías, pero para su fortuna, su madre tenía razón, no se encontraba ninguna de ellas rondado por los pasillos, aunque le quedo la leve incertidumbre de que podrían haber regresado antes de que ella llegara al hotel. Tocó suavente la puerta con el número correspondiente a la habitacion donde se seguian hospedando, pues esa estancia se estaba protongando cada vez mas, y la promesa de irse, habia quedado muy lejana.
La puerta de abrió lentamente, apareciendo su madre. Su cabello esta hecho un desastre, bajo sus ojos había una coloración oscura que había aparecido por la falta de sueño. Aún traia puesta la bata de baño.
—Pasale. Estas en tu casa.—Caminó hacia la mesita que estaba ubicada en la sala, tomando asiento y sirviendose una copa de vino tinto.
—Madre—Cerró la puerta.—Ya deja de tomar.
—Este trago lo voy a necesitar.Toma asiento.—Le indicó con la mano la silla que estaba ubicada frente a ella.
—Como gustes.—Colocó la mochila en el suelo y se acomodó en la silla.—¿Y bien?—Cruzo los brazos esperando a que hablara.