Conquistame

2. Victor

—Es un gusto conocerlo, señor Saint — dice ella mientras extiende la mano para que le corresponda.

—Por favor, solo Victor.

Lo último que quiero en esta vida es que la mujer con la que llevo obsesionado toda la vida me llame "señor".

Al acercarme a ella tengo la pequeña duda de si estrechar su mano como un caballero o ceder al deseo que siempre he tenido y besarla.

En el momento que toco su suave piel, toda inseguridad se desvanece. Alzo su mano hacia mis labios y cedo al placer de ese mínimo contacto. Es más increíble que todas mis fantasías juntas. Ella es más impresionante de lo que recordaba.

Bueno, en realidad, de lo que la he visto en fotos e informes.

Lamentablemente, es la primera vez en años que estamos juntos en el mismo lugar, al mismo tiempo. Y aún así, sé varias cosas de ella. Cosas que leí de los investigadores privados que contraté para estar al tanto de todo sobre Lilith.

Estudió varios años administración de empresas, pero nunca terminó la carrera.

Es alérgica a los camarones pero el olor le fascina.

Se emociona siempre que inicia un nuevo deporte, solo para practicarlo solo un par de semanas.

Ha trabajado de varias cosas diferentes, según ella, para mantenerse activa y aprender de la vida.

Cuida de su padre como la madre que extraña día.

Sin novios. Me aseguré de que los investigadores detallaran cada detalle de su vida amorosa, por lo que estoy seguro que está soltera.

Odia tratar con la gente, pero adora su trabajo en la cafetería.

Sus mejores amigos son Bricia y su novio Zev. También me aseguré de que fueran personas honestas y cariñosas con ella.

Toca la guitarra como un juego, mientras escucha música para relajarse.

La lista podría seguir infinitamente y nunca me cansaría de leerla. Pero la verdad es que espero el día en que pueda aprender más de Lilith en vivo y en directo, de su propia boca y a su lado.

Pensar que ese día podría estar más cerca que nunca me da fuerzas.

—Tiene usted una hija preciosa, señor Giovanni — le digo al padre en el momento exacto en que me veo obligado a soltar la mano de Lilith.

Siento una gran satisfacción al percibir un ligero rubor en sus mejillas. Parece que los años no han pasado y sigo teniendo ese efecto en ella.

—Si, ¿verdad? — responde el señor — Es igual de bella que su madre.

—E igual de testaruda que mi padre — agrega ella mientras lo abraza de costado.

Es una hermosa imagen. Me hace desear tener un padre así de atento y amoroso. Cosas que nunca van a ocurrirme, al menos en esta vida.

—Ser testadura es una buena cualidad — digo — Significa que sabes lo que quieres y luchas por ello.

—Él lo entiende — responde ella dirigiéndose a su padre con gracia.

Solo llevo solo un par de minutos en su presencia y ya soy adicto a esa sonrisa tierna que también destella seguridad.

En cuanto vuelve la mirada hacia mi, de inmediato asumo una postura más recta, más profesional. Es fácil relajarse con ella delante pero no puedo olvidar que muy a mi pesar todavía no me reconoce y ahora mismo solo un extraño que vino a hablar con su padre de negocios.

Eso mismo la hace mirarme con tanta admiración como con desconfianza. Es normal, es la "primera vez" que nos encontramos y ella es una leona cuidando su territorio a su anciano cachorro.

—No quiero sonar indiscreta — dice con una sonrisa ensayada mientras se cruza de brazos — Pero ¿qué lo trae a nuestra casa exactamente?

—Tengo asuntos que discutir con tu padre — una respuesta sencilla, honesta. Aunque sé que eso no la va a satisfacer.

—¿Qué asunto sería ese?

—Algo laboral que todavía es muy nuevo pero espero que se asiente pronto.

—Si, eso no suena nada sospechoso.

—Hija — la "regaña" su padre.

—¿Qué? Un hombre de traje muy elegante se aparece de la nada para hablar contigo ¿y tengo que fingir que no es raro?

La entiendo, de verdad. Si yo tuviera una relación tan sana con mis padres, tampoco querría que un desconocido se apareciera de la nada sin dar más explicaciones. Podría querer estafar a su padre o engatusar en algo ilegal.

Aunque obviamente no es el caso, no es mi trabajo en este momento tranquilizar a Lilith. Eso ya lo hará su padre cuando decida qué contarle sobre nuestra charla.

—Tal vez lo hayas olvidado pero aquí yo soy el padre y tu la niña — le recuerda el señor Giovanni.

—Mujer adulta con responsabilidades — corrige ella.

Y yo agregaría "hermosa" en alguna parte de toda esa afirmación.

—Eso no me quita la paternidad. Así que puedo hablar con quien quiera, cuando quiera.

Con un resoplido cansado, Lilith da por olvidada la discusión. O al menos eso nos quiere hacer creer pues todavía me mira con recelo, esperando que mi misterios se desvanezca en un segundo y ella entienda quién soy y qué hago aquí.




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