Conquistame

27. Victor

Mi forma de ver la vida siempre fue sencilla a pesar de los obstáculos que se me han presentado.

Por ejemplo, mi hermana estaba enferma, necesitaba un médico, yo se lo proporcioné con mucho gusto.

O como cuando necesitaba ayuda con la organización de mi agenda. Hice una entrevista, seleccioné a los mejores, y ahora son como mini mis que me facilitan la vida laboral.

Simple.

Sin complicaciones.

Así que ahora, cuando mi novia me cuenta que tuvo un novio que la quería y trataba como una reina, y que ella no sabía cómo dejarlo más allá de engañarlo voluntariamente con su mejor amigo, pienso... de esto están hechas las telenovelas.

Admito que al momento de recibir la noticia, quedé paralizado de algo muy parecido a la ira. Un sentimiento que jamás pensé que dirigiría a mi amada Lilith. Pero no pude evitarlo.

Y no, no fue por el hecho de que haya tenido el autoproclamado descaro de serle infiel a un novio, sino porque tuvo en efecto una pareja seria mientras no estaba yo en su vida.

Seré todo lo irrazonable que ella quiera pero nada me quita el mal sabor de boca de ese conocimiento repulsivo.

Es por esto mismo que nunca quise saber nada de su vida amorosa todos estos años. Lo evité completamente en los informes de investigación, y aún así recibo esta patada como si la hubiera buscado.

Luego de masticarlo y procesarlo como un adulto, acabé entendiendo que la ira era solo la máscara de algo menos doloroso. Aceptación. Lilith tuvo una vida mientras no estábamos juntos, así como yo.

Tal vez en mi caso, la pena de no tenerla cerca me guió hacia ciertas acciones mientras ella seguía otro camino. Pero eso no me da ningún derecho a cuestionar nada de su pasado como juez, jurado y verdugo. Sin mencionar que soy físicamente incapaz de odiar a mi ángel ya sea por infidelidad o por asesinato.

Haga lo que haga, me rompa el corazón las veces que sean, Lilith es mi adoración.

Por eso mismo, preparo su desayuno con una sonrisa en el rostro y una canción en el aire. Quiero sorprenderla con este gesto de cariño ya que la conozco y sé que debe haber pasado una noche horrible recordando aquella etapa oscura de su vida.

Lleno la bandeja con delicias propias de este maravilloso país, pero también con cosas sencillas que Lilith devora cual agujero negro cada vez que tiene enfrente. Por ejemplo, galletas de chocolate o jugo de manzana.

Cargo todo hacia su habitación con sumo cuidado, y me tomo la osadía de entrar sin llamar. Para mi suerte, sigue en la cama, con sus preciosos ojos cerrados que se arrugan cuando muevo la cortina y dejo entrar la luz del sol.

—Buenos días — la saludo.

Tomo asiento a su lado con la bandeja entre nosotros. Ella se despierta y lo primero que no to es la prueba de que estaba en lo cierto. Ha llorado a causa de los recuerdo, y lamentablemente ese es un dolor que no puedo arreglar, no importa la cantidad de dinero que poseen.

—¿Qué es todo ésto? — pregunta confundida.

—Lo mismo que ayer. Vi que te gustó mucho y me pareció que podrías disfrutarlo antes de que volvamos. Además, estas son tus galletas y jugo favorito.

—Hablo de... ¿qué haces aquí? ¿Por qué sonríes? ¿Ya olvidaste todo lo que te dije ayer?

Quisiera decirle que no, que de hecho cada palabra que acompañó su melodiosa voz, se quedó grabada a fuego en mi canal auditivo. Y posiblemente no lo olvide en mi vida. Pero eso solo la haría sentir peor, y está lejos de mis deseos provocarle una sensación así.

Dile toda la verdad, entonces.

Es un mal momento para que intervenga mi conciencia, así que la ignoro y me concentro en Lilith.

—Voy a dejarte algo muy claro en este momento, Lilith. Lo que hayas vivido con cualquier otro hombre que no fuera yo, me importa un carajo. Elegí no investigar al respecto por una razón, y a menos que tú quieras contarme, solo porque consideras que debo saberlo, todo lo que hayas tenido con ellos es parte del pasado.

Soy honesto, de verdad.

Cada gramo de envidia o curiosidad, no tienen lugar en esta conversación, más en el fondo de mi lado más cavernícola. Y ahí es justo donde se van a quedar.

Pero la mirada al borde de un nuevo llanto de Lilith me hace difícil no actuar protector con ella.

—Yo engañé a un buen hombre solo porque no pude decirle que no lo amaba — me recuerda — Lo hice para que él me dejara y no tuviera que ser yo la que lo hiciera.

—Y fue un error humano del pasado.

—Que se puede repetir en el futuro si sigues insistiendo en que lo nuestro es serio.

—No va a ser así.

—¿Cómo estás tan seguro?

Porque yo no me rindo fácil. Porque te conozco y no cometes el mismo error dos veces. Porque lo nuestro está escrito en las estrellas a lo largo y ancho de todo el universo. Porque... simplemente porque somos el uno para el otro.

No importa lo bien que suene todo eso en mi cabeza, lo que en realidad respondo es...

—¿Alguna vez hablaste de esto con ese tal Felix? ¿Le dijiste por qué no le respondiste cuando se declaró?




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