Conquistame

30. Victor

En el momento en que salimos de la habitación siento que debimos quedarnos otra media hora.

Y es que no hay suficiente tiempo en el mundo para compensar tantos años lejos de Lilith, mucho menos ahora que sé de buena fuente lo que nos hemos perdido juntos.

Un caballero no va por ahí contando, pero la palabra "indescriptible" es la única que me gusta para que alguien entienda mínimamente cómo me siento. Fue algo rápido, desordenado y torpe, más así tiende a ser la perfección.

Ninguna planificación con rosas y velas hubiera logrado mejor la conexión que Lilith y yo compartimos en mi vieja habitación, la pasión con la que nos entregamos el uno al otro. Simplemente, fue tan maravilloso como siempre supe que sería, incluso multiplicado por diez.

—¿Crees que hayan escuchado algo? — pregunta ella cuando llegamos al final de las escaleras.

Todavía se acomoda el vestido nerviosamente, aunque le dije varias veces que está perfecta.

—Aún si la casa no fuera del tamaño de Texas y las paredes no tuvieran el grosor de un tronco, a estos tipos solo les importa el sonido de su propia voz, tranquila.

No hubiera dejado que las cosas llegaran tan lejos de haber creído que esa gente la oiría gemir. Soy más egoísta de lo que hubiera creído en ese sentido. La dulce voz de Lilith en ese estado tan primitivo y descontrolada solo sería mía a partir de este momento.

Además, muchos de aquí saben bien cuáles son los negocios de mi padre con el señor Bricks, así que ven a Lilith como una acompañante cualquiera. No habría ayudado a nuestra causa que supieran lo que estuvimos haciendo a poca distancia de su distinguida cena.

El salón comedor ya está lleno de sus opulentos traseros ligeramente ébrios. Obviamente, nosotros tomamos lugar junto a mi querida hermana. Muevo la silla para que Lilith quede entre Liz y yo, cubierta por ambos flancos, por si acaso.

—Gracias — me sonríe.

—Un placer.

Una vez sentado, extiendo la mano para entrelazarla con la suya sobre la mesa, donde todo el mundo la vea. De alguna forma quisiera dejarle la seguridad de que no siento vergüenza por nada que esté relacionado a ella.

—Se tomaron su tiempo en el baño — se burla mi hermanita, quien a pesar de su tierna edad, parece saber más de las relaciones de lo que creía.

—No molestes, niña — le respondo.

—Deja que me divierta. Estos fósiles solo quieren asegurarse de que no me haga selfies en la cena.

—Entonces hazlo — la incita Lilith — Les explotará la vena de la frente a todos a la vez.

Los tres reímos pensando que algunos podría incluso irse de la cena si presencian un comportamiento menos que profesional por parte de una joven que no tiene porqué portarse como una de ellos.

Y todo está bien, hasta que una cuarta risa se suma a la nuestra.

—Que ocurrente — conozco esa voz, y está peligrosamente cerca cuando volteo para encontrarla a mi lado — Me agrada tu sentido del humor, querida.

—Gracias. Soy Lilith.

—Harley Bricks, es un placer.

Ella toma asiento a mi lado y se inclina sobre mí para estrechar la mano de mi novia. Mi novios real, por supuesto.

—¿Bricks? — se confunde Lilith — ¿Como...?

—En efecto, mi padre y el de Victor son viejos socios. Nos conocemos desde hace tiempo.

—Y aún así es una sorpresa verte aquí — le digo.

La mirada fríamente simpática de Harley dice más de lo que puedo descifrar. Lo importante es que no vino por su voluntad, y lo segundo es que le intriga saber qué hace Lilith aquí, con su padre de testigo.

—¿Qué puedo decir? — responde — Tu padre no es el único que presiona hasta ahorcar.

—No digas más — dice Lilith — El tuyo también debe ser una patada en el trasero.

Harley vuelve a reír con sinceridad aunque sin perder la compostura que la caracteriza.

—Realmente eres muy divertida, Lilith. Espero que podamos ser amigas.

—¿Quién sabe?

—Yo lo sé — digo firmemente — Y por el momento, Lilith tiene todos los amigos que necesita.

Pretendo ser cortés, incluso amigable, aunque no lo parezca. Mi prometida falsa y mi novia real no pueden pasar más tiempo juntas de lo que esta cena permite.

—Victor, no hables por mí — me reprende mi novia.

Solo entonces noto que actué como un novio posesivo, y no de la forma encantadora que a Lilith le gusta en sus libros. No debo creer que porque compartimos un momento íntimo único y ahora es realmente mía, tengo el derecho a dictar su vida. Nunca lo pensé así, y no comenzaré ahora.

—Conocidas amistosas, entonces — sentencia Harley — Y vemos cómo avanza. Creeme, me muero por saberlo.

Quisiera llevarme a Harley de la mesa para pedirle que se vaya. Como siempre, no tengo nada en contra de ella, hasta soy consiente de que no está aquí porque quiere. Pero entre ella y Lilith, siempre voy a elegir al amor de mi vida, aún si le debo mucho a Harley.




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