Elena Castellanos era exactamente como imaginé.
Elegante.
Perfecta.
Y completamente intimidante.
Estaba sentada en el enorme salón cuando entramos.
Sus ojos se posaron inmediatamente en mí.
—Así que tú eres Valeria.
—Mucho gusto.
Me observó durante varios segundos.
—¿A qué te dedicas?
—Estudio y trabajo.
—¿En qué trabajas?
—En una cafetería.
Hubo un pequeño silencio.
Adrián habló.
—Mamá…
Pero ella levantó la mano.
—Solo estoy conociendo a la novia de mi hijo.
Su mirada volvió a mí.
—¿Cómo se conocieron?
—Derramé café sobre él.
Por primera vez Elena sonrió ligeramente.
—Eso sí es inesperado.
Luego se levantó.
—Adrián, necesito hablar contigo.
Cuando se fueron al otro lado del salón escuché parte de la conversación.
—¿Crees que no lo sé? —dijo Elena.
—¿Saber qué?
—Que esta relación es una estrategia.
Mi corazón se detuvo un segundo.
—Te equivocas —respondió Adrián.
—¿De verdad?
Elena suspiró.
—Ten cuidado, Adrián.
—¿Por qué?
—Porque las mentiras siempre terminan saliendo a la luz.
#4890 en Novela romántica
#1297 en Novela contemporánea
contrato de amor, millonario y chica comun, triángulo amoroso”
Editado: 16.03.2026