Esa noche la tensión en la mansión era insoportable.
Estaba en la cocina cuando Adrián entró.
—No vuelvas a verlo.
—No puedes decirme eso.
—Claro que puedo.
—¿Por qué?
Adrián se acercó lentamente.
—Porque Lucas solo quiere usarte.
—¿Y tú no?
El silencio cayó como un golpe.
Adrián me miró fijamente.
—Eso es diferente.
—¿Por qué?
—Porque yo…
Se detuvo.
Respiró profundo.
—Porque yo no quiero hacerte daño.
—Entonces deja de actuar como si fueras mi dueño.
Sus ojos se oscurecieron.
—No actúo como tu dueño.
—Entonces ¿qué es esto?
Di un paso atrás.
Adrián avanzó.
—Es que no confío en él.
—Eso no te da derecho—
No terminé la frase.
Porque Adrián estaba demasiado cerca.
Podía sentir su respiración.
—¿Sabes qué es lo que realmente me molesta? —dijo en voz baja.
—¿Qué?
—Que te mira.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
—Muchas personas me miran.
—No así.
Su mano rozó mi cintura.
—Como si quisiera quitarme algo que es mío.
Mi respiración se detuvo.
—No soy tuya.
Adrián inclinó ligeramente la cabeza.
—Tal vez no.
Su voz bajó aún más.
—Pero me gusta pensar que sí.
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contrato de amor, millonario y chica comun, triángulo amoroso”
Editado: 16.03.2026