Esa noche no pude dormir.
Las palabras de Lucas se repetían en mi cabeza.
“Adrián sabía.”
“Adrián sabía.”
“Adrián sabía.”
A la mañana siguiente alguien tocó la puerta.
La abrí.
Adrián estaba ahí.
Parecía cansado.
Como si no hubiera dormido en días.
—Necesitamos hablar.
—No hay nada que hablar.
—Sí lo hay.
Intenté cerrar la puerta.
Pero él la sostuvo.
—Valeria, por favor.
—Vete.
—No hasta que escuches la verdad.
—Ya escuché suficiente.
Adrián respiró profundamente.
—No filtré el contrato.
—Pero sabías que podía pasar.
El silencio cayó entre nosotros.
—¿Lo sabías? —pregunté.
Adrián tardó demasiado en responder.
—Sí.
Sentí que algo dentro de mí se rompía.
—Entonces Lucas tenía razón.
—No es lo que parece.
—¿Ah no?
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
—Sabías que mi vida podía arruinarse.
Adrián dio un paso hacia mí.
—Pensé que podría detenerlo.
—Pero no lo hiciste.
El silencio fue insoportable.
—Te utilicé al principio —admitió finalmente.
Sus palabras fueron como un golpe.
—Pero ya no.
—Es demasiado tarde.
Adrián me miró con desesperación.
—Me enamoré de ti.
Negué con la cabeza.
—Eso ya no importa.
Cerré la puerta.
Y por primera vez desde que comenzó todo…
Adrián Castellanos se quedó solo.
#4890 en Novela romántica
#1297 en Novela contemporánea
contrato de amor, millonario y chica comun, triángulo amoroso”
Editado: 16.03.2026