La habitación del hospital estaba en silencio.
El sonido del monitor marcaba cada segundo.
Adrián estaba pálido, con un vendaje en la cabeza, pero cuando entré a la habitación sus ojos se abrieron lentamente.
—Valeria…
Su voz era débil.
Sentí un nudo en la garganta.
—No deberías hablar.
—Pensé que… no vendrías.
Me quedé de pie cerca de la cama.
No sabía si acercarme más.
—Casi mueres.
Adrián dejó escapar una pequeña risa cansada.
—No sería la primera vez que alguien intenta destruirme.
—¿Sabes quién lo hizo?
Su expresión cambió.
—Tengo una idea.
—¿Quién?
Adrián dudó unos segundos.
—Lucas.
Sentí que el aire desaparecía.
—No digas eso.
—Valeria, escúchame.
Intentó incorporarse, pero hizo una mueca de dolor.
—Lucas no solo quiere mi empresa.
—¿Entonces qué quiere?
Adrián me miró fijamente.
—Quiere destruir mi vida.
—¿Por qué?
El silencio se volvió pesado.
—Porque su hermana murió… por mi culpa.
#4890 en Novela romántica
#1297 en Novela contemporánea
contrato de amor, millonario y chica comun, triángulo amoroso”
Editado: 16.03.2026