Salí del hospital confundida.
Las palabras de Adrián no dejaban de repetirse en mi cabeza.
“Su hermana murió por mi culpa.”
Esa misma noche Lucas apareció otra vez frente a mi edificio.
Como si supiera que necesitaba respuestas.
—¿Fuiste al hospital? —preguntó.
—Sí.
Lucas suspiró.
—Sabía que irías.
—Adrián dice que intentaste matarlo.
Lucas soltó una pequeña risa.
—Claro que diría eso.
—También dijo algo más.
Lucas dejó de sonreír.
—¿Qué?
—Que tu hermana murió por su culpa.
El silencio cayó entre nosotros.
Lucas apretó la mandíbula.
—Así que finalmente te lo contó.
Sentí un escalofrío.
—Entonces es verdad.
Lucas miró hacia la calle.
—Mi hermana… estaba enamorada de él.
—¿Qué?
—Pero para Adrián todo era un juego.
Mi corazón empezó a latir más rápido.
—¿Qué pasó?
Lucas habló con voz baja.
—La dejó.
—La humilló frente a todos.
Respiró profundamente.
—Y una semana después… ella murió en un accidente.
Sentí un nudo en el estómago.
—Lo siento.
Lucas me miró.
Sus ojos estaban llenos de algo oscuro.
—Yo no.
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Editado: 16.03.2026