Los días siguientes fueron extraños.
Demasiadas mentiras.
Demasiadas verdades.
Una tarde decidí volver al hospital.
Adrián estaba despierto.
Cuando me vio entrar, su expresión cambió.
—Sabía que regresarías.
—Necesito saber la verdad.
—¿Sobre Lucas?
—Sobre todo.
Adrián respiró profundamente.
—Sí, su hermana murió en un accidente.
—Pero dijiste que fue por tu culpa.
Adrián cerró los ojos un momento.
—Porque yo estaba conduciendo.
Sentí que el mundo se detenía.
—¿Qué?
—Esa noche discutimos.
—¿Con ella?
—Sí.
Su voz estaba llena de culpa.
—Ella estaba muy alterada.
—¿Y el accidente?
Adrián miró el techo.
—El coche perdió el control.
—¿Fue tu culpa?
Adrián tardó demasiado en responder.
—No lo sé.
Ese silencio decía más que cualquier respuesta.
#4890 en Novela romántica
#1297 en Novela contemporánea
contrato de amor, millonario y chica comun, triángulo amoroso”
Editado: 16.03.2026