Contrato con el heredero

Capítulo 27 - el final

La tensión en la habitación era insoportable.

Lucas dio un paso hacia nosotros.

—¿Le contaste todo, Adrián?

—Lo suficiente.

Lucas soltó una pequeña risa.

—No lo creo.

Sus ojos se movieron hacia mí.

—¿Sabes qué es lo más gracioso, Valeria?

No respondí.

Lucas continuó.

—Que ninguno de los dos te dijo la verdad completa.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Qué quieres decir?

Lucas metió la mano en su bolsillo y sacó algo.

Un pequeño control.

Adrián se puso pálido.

—Lucas…

—Tranquilo —dijo él.

—Solo quiero terminar lo que empezó hace años.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

—¿De qué hablas?

Lucas me miró.

Sus ojos estaban llenos de algo oscuro.

—Ese accidente no fue el primero.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué?

Lucas señaló a Adrián.

—¿Nunca te preguntaste por qué siempre se culpa por todo?

Miré a Adrián.

Su rostro estaba lleno de tensión.

—Lucas, no hagas esto.

Lucas sonrió.

—Claro que lo haré.

Se acercó más.

—La verdad es simple, Valeria.

Su voz se volvió fría.

—Ese día yo sí manipulé los frenos.

Mi respiración se detuvo.

—Pero no para asustarla.

El silencio se volvió mortal.

—Lo hice porque quería matarlo a él.

Miré a Adrián.

Lucas continuó.

—Mi hermana no debía estar en ese coche.

Sentí que el mundo se rompía.

—Entonces… todo esto…

—Es culpa mía —dijo Lucas con calma.

Adrián apretó los puños.

—Necesitas ayuda.

Lucas soltó una risa amarga.

—No.

Sus ojos volvieron a mí.

—Solo necesitaba que él sufriera.

—¿Por eso el accidente reciente?

—Sí.

El silencio duró varios segundos.

Entonces Lucas suspiró.

—Pero ya no importa.

Dejó el control sobre la mesa.

—La policía viene en camino.

—¿Qué?

Lucas sonrió ligeramente.

—Confesé todo.

Sentí que el aire volvía a mis pulmones.

—¿Por qué?

Lucas miró hacia la ventana.

—Porque la venganza nunca trae paz.

El silencio llenó la habitación.

Unos minutos después se escucharon sirenas.

Lucas caminó hacia la puerta.

Pero antes de salir se detuvo frente a mí.

—Cuídalo.

Miró a Adrián.

—No merece otra tragedia.

Y luego se fue.

Los policías entraron poco después.

Y Lucas desapareció de nuestra vida.

Para siempre.

El silencio volvió a la habitación.

Miré a Adrián.

—¿Todo terminó?

Adrián me miró con algo que no veía en sus ojos desde hacía mucho tiempo.

Esperanza.

—Solo si tú quieres.

Mi corazón latía fuerte.

Caminé lentamente hacia él.

—Este empezó como un contrato.

—Lo sé.

—Pero lo que siento ahora no lo es.

Adrián tomó mi mano.

—Yo tampoco puedo fingir más.

Sonreí ligeramente.

—Entonces… tal vez podamos empezar de nuevo.

Adrián me miró como si fuera la única persona en el mundo.

—Esta vez sin contrato.

—Esta vez de verdad.

Y por primera vez desde que todo empezó…

sentí que el futuro no daba miedo.

Porque esta vez…

la historia apenas comenzaba.




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