Corazón en la meta

Capítulo 1: Un mal sueño

Eliza

Desde donde estoy se escucha perfectamente el potente sonido de la multitud que hay fuera, todos ya se preparan para la carrera y me muevo inquieta por el pasillo hasta llegar ahí, debo tomar aire varias veces antes de empujar la puerta y entrar al driver’s Room en donde está Kilian preparándose y sonríe cuando me ve, intento sonreír, claro que sí, estoy aquí para apoyarlo y sé que debería callar, pero no puedo hacerlo, si lo hago quizás luego de la carrera ya sea demasiado tarde así que cuando él se acerca a mí ya con su mono puesto abro la boca, pero no sale sonido alguno de esta, diablos.

—¿Todo bien cielo? —Kilian agarra mi cintura sonriendo —no sabes cuanto me alegra que hoy puedas estar aquí —sigue sonriendo —pero pareces más nerviosa que yo —él ríe antes de dejar un rápido beso en mis labios y luego se aleja, sigo tensa y entonces sé que ya debo hablar porque faltan minutos y

—Estoy embarazada Kilian —mi voz sale apenas en un susurro, pero uno que a pesar del ruido fuera él puede escuchar, ya que se detiene por completo y se tensa aun dándome la espalda.

—¿Qué... qué dijiste? —me mira y sus ojos azules traspasan la barrera haciendo que mis ojos se llenen de lágrimas.

—Estoy embarazada —vuelvo a decir —y mi padre me exige que el padre del bebé se haga cargo y ese eres tú, si no lo haces entonces él prometió que me sacaría del país y que me haría deshacerme del “error” —Kilian sigue mirando mis ojos, la tensión está en el aire, sé que no estaba en los planes y ni siquiera sé cómo ocurrió, ambos siempre nos cuidamos pero…

—¡Hora de salir fuera Kilian! —la gruesa voz del jefe de equipo y el toque en la puerta hace que deje de mirarme, él pasa las manos por su rostro y entonces se acerca a mí caminando tenso.

—Hablaremos luego de la carrera —son sus únicas palabras dejándome helada —en el hotel, ve allí y espérame Eliza —pasa por mi lado.

—Kilian…

—Ahora no —mis lágrimas salen cuando él se larga dejándome sola y es claro que ni siquiera me quiere aquí así que decido obedecer y salgo también para ir al hotel, después de todo, no tengo nada más que hacer aquí, nuestra relación siempre ha estado en secreto, según él no quiere que los medios interfieran aunque su reacción de hoy deja otras dudas en mi mente y subo a mi auto para volver a la habitación de hotel de donde no debí salir.

Me muevo inquieta por la habitación de hotel, el tiempo ha pasado y solo espero ver a Kilian cruzar la puerta, sé que lo hará sonriendo como siempre lo hace luego de una victoria y yo muevo mis manos nerviosa hasta que siento el sonido de la puerta y me detengo a mirar esta, pero no es Kilian quien entra, es su madre acompañada del hermano mayor de Kilian y ambos me miran haciéndome tragar en seco.

—¿Dónde está Kilian? —cuestiono y es ella quien se acerca.

—Kilian te envía esto —dice de forma simple y deja caer el sobre en una mesa, un sobre pesado y abultado —dinero suficiente para que te vayas lejos de él y te deshagas de tu embarazo —miro los ojos de la mujer, ni siquiera sabía que ellos conocían sobre nuestra relación.

—No me iré hasta no hablar con Kilian —soy rápida en decirlo y noto como el hermano de este ríe.

—Entiéndelo muchacha —su madre bufa —mi hijo no quiere verte y no se hará cargo del bastardo —mira mis ojos —él regresó con Anabelle —menciona a su ex —y el hecho de que estés embarazada solo es un contratiempo.

—No creo que —lanza varias fotografías al suelo y miro hacia este, no me muevo, pero mis piernas se debilitan, fotos de hoy, fotos antes de la carrera en donde se ven abrazados, fotos de días antes en donde aparecen besándose y las lágrimas comienzan a quemar mis ojos.

—En serio pensaste que mi hermano —escucho esa voz —el The Goat —sonríe llamando a su hermano como todos lo hacen —¿en serio creías que él iba a estar en serio con alguien como tú? —un nudo se forma en mi garganta sabiendo esa respuesta y luego escucho la puerta cerrarse cuando salen, solo me dejo caer al suelo y tomando mi teléfono envío varios mensajes a Kilian necesitando escucharlo de él, pero el mensaje que recibo de vuelta acaba con la leve esperanza que tenía, él no me quiere en su vida.

×××××××××

Kilian

Llego hasta mi auto, pero al escuchar un grito miro hacia ella y claro que está aquí y al ser la hija del jefe va a donde quiere sin seguir normas y ahora corre hacia mi posición como si nada, solo me quedo quieto sin deseos de huir de ella esta vez porque mi cabeza sencillamente no está aquí, se ha quedado con Eliza y su noticia de último momento.

—Quiero desearte suerte —sonríe ampliamente.

—Anabelle…

—Ganarás como siempre —me abraza sin darme tiempo a nada y aprieto mis dientes recordando que todos nos miran para no alejarla de mí.

—Gracias —refunfuño apartándola con cariño y ella sonríe para entonces alejarse, solo ruedo los ojos y me coloco el casco.

El semáforo se apaga y el rugido de los veinte motores vibra en el asfalto, pero para mí, el sonido llega amortiguado, como si estuviera bajo el agua. En mi casco, la voz del ingeniero de pista suena como una distracción molesta. En mi mente, solo se repite la imagen de ella en la penumbra del Driver’s Room, apenas unos minutos antes, con los ojos empañados y esa frase que me ha quitado el aire: “Estoy embarazada”, frase que ahora se repite una y otra vez en mi cabeza, tiene que ser una broma, eso creí al principio, pero no, es real y al acabar aquí debo ir con ella, ¡por dios!

Al entrar en la curva más rápida del circuito, mis manos no reaccionan con la precisión de siempre y por una fracción de segundo, mis ojos se desvían al retrovisor, solo que esta vez no cuido mi posición, es un reflejo de duda al sentir que algo en el auto no va bien y todo sucede demasiado rápido, tanto que esta vez no puedo controlarlo, sin aviso alguno el coche sale disparado hacia las protecciones a más de 280 km/h y el impacto es seco logrando que para mí todo sea silencio.




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