Eliza
Sabía que pasaría, sabía que existía la posibilidad de al volver a este país, a esta ciudad, que podía encontrarme con él, pero no pensé que fuera aquí, había escuchado que ya no corría o mejor dicho, hacía años que no escuchaba nada sobre él, tampoco lo busqué, estuve años alejada de las redes enfrascada solo en el estudio y al firmar un contrato con la escudería Velmont-Racing lo primero que hice fue buscar quienes eran los pilotos, busqué cada nombre de cada miembro del equipo y él no estaba, es más, estaba segura de que había dejado este mundo, pero ahora, ahora lo he encontrado aquí.
—No voy a trabajar junto a ese hombre —le dejo claro a Velmont mirándolo con rabia, pero este solo enciende un maldito cigarrillo.
—Llegamos a esta ciudad hermosa en donde la temporada comienza y la carrera es en una semana, ya todo está montado y mañana hablarán de estrategias y espero Eliza que no me falles —me señala como si no hubiera dicho nada —confío ciegamente en ti —aprieto los dientes.
—¿Me estás escuchando? —abro los brazos viéndolo dar una calada al cigarrillo —no voy a trabajar con Kilian —me niego alzando la voz y su mirada busca mis ojos.
—Tengo una curiosidad —suspira y le doy la espalda sintiendo dolor de cabeza —¿pretendes que tus hijos viajen a todas las ciudades a las que debes ir? Sé que están de vacaciones ahora, pero esas vacaciones solo duran dos meses así que
—Si él está aquí, yo me iré —pongo un ultimátum callando sus palabras.
—Dudo mucho que tengas dinero para pagar el incumplimiento de tu contrato Eliza —me tenso con esas palabras, él sabe que no, es más, sabe de sobra por qué acepté este trabajo, necesito el dinero.
—Mis hijos estarán estos dos meses conmigo —asiente sonriendo —mi madre los cuida y los cuidará cuando no puedan viajar, pero les encanta este mundo —abro los brazos —aman este deporte y están encantados con mi trabajo y con poder viajar —bajo los hombros agotada y tomo asiento sin poder aguantar más de pie —y yo también amo mi trabajo —susurro y entonces miro sus ojos —pero no quiero hacerlo junto a Kilian, será un maldito dolor de cabeza.
—Kilian es rebelde, lo sé pero…
—Es el padre de mis hijos —sus cejas se elevan cuando me escucha y se acomoda en su silla, sé que lo he dejado sin palabras y sí, por primera vez desde que conozco a Velmont eso sucede, ahora está callado y se pone de pie, aun incrédulo por lo que acabo de decir porque ya sabe que hay un pasado entre Kilian y yo y sabe que eso puede perjudicar toda la temporada y él ha invertido demasiado dinero como para que una tensión personal arruine todo.
—Maldita sea —gruñe pasando con furia las manos por su rostro —no es nada que no se pueda resolver —respira hondo aún incrédulo —solo es trabajo Eliza —mira mis ojos —¿acabaron en malos términos? —rio con eso.
—Kilian no sabe que es padre —su mandíbula se tensa y suelta una palabrota.
—Nadie puede saber sobre eso —dice sin mirarme.
—Verá a mis hijos y sabrá que estos —suspiro —bueno, puede que imagine si no es muy bruto, mi hijo es idéntico a él Velmont —no dice nada —y mi hija tiene su maldito mal carácter. —ríe.
—Pero ambos han firmado un contrato de confidencialidad —mira mis ojos —no pueden hablar con nadie sobre su vida privada Eliza —me señala —si se llegara a saber sobre una relación tensa y personal entre ustedes nos podrían quitar los fondos y claramente hasta yo me retiraría —se señala —maldición Eliza —masculla sacando otro cigarrillo y sale de la oficina dejándome sola por lo que solo cubro mi rostro con mis manos sin saber qué demonios hacer, no puedo irme y huir, tengo un contrato y debo seguir adelante y ahora comprendo que haber traído a mis hijos a esta ciudad ha sido un grave error, ellos verán a su padre y él los verá a ellos.
×××××
KILIAN
—¡NO VOY A TRABAJAR CON ESA MUJER! —grito echo una furia caminando de un lado al otro mientras Wyatt me mira en silencio.
—Pensé que ustedes ya se conocían de antes y
—Y por eso mismo lo digo —lo señalo con odio —la conozco y no trabajaré con ella, no pondré mi vida en sus manos.
—Kilian, Eliza es una excelente ingeniera que
—Me importa un bledo —gruño más que furioso deseando no haber vuelto, la velocidad es mi vida, pero prefiero estrellarme mil veces contra un muro a 300 km/h que trabajar junto a esta mujer.
—Kilian
—Firmé un contrato —me acerco a él —me pediste regresar y debiste decirme antes que ella estaría aquí
—No entiendo por qué —Wyatt se calla, el jefe de equipo hace silencio mirando atento mis ojos y ahora parece haber entendido todo, masculla una maldición alejándose de mí —Dime que no tuviste una relación con esa chica años atrás Kilian —pide aunque ya sabe la respuesta.
—Después de terminar con su hija —maldice nuevamente —fue algo corto, pero rápido, nos conocimos y todo fluyó —suspiro recordando —la mujer me abandonó cuando tuve mi accidente jefe —expreso mi frustración —es una interesada que cuando vio o bueno, cuando creyó que mi carrera había acabado se fue porque solo busca dinero y apuesto —rio sintiendo odio por mis pensamientos —apuesto a que ahora hace lo mismo con Velmont, pero esta vez si apuntó bien alto —pateo una silla con rabia —no la quiero en el equipo.
—Tendrás que aguantarla —esa voz me hace apretar los dientes con tanta fuerza que rechinan, entonces miro hacia la puerta en donde está el gran Lucas Velmont, nuestro principal patrocinador al cual todos obedecen con los ojos cerrados.
—O puedo irme —abro los brazos —la escudería Velmont no gana una carrera desde hace años —sonríe.
—Firmaste un contrato.
—Puedo pagar por la cancelación de este —me cruzo de brazos mientras lo desafío con la mirada —o ella o yo, ya sabrás a quién eliges.
—Esa chica estoy seguro de que me hará ganar millones —rio con eso —y tú eres un dolor de cabeza Kilian, ¿quieres irte? —suspira —te estamos dando una oportunidad que nadie más te dará luego de estar más de cinco años fuera —me tenso sabiendo que tiene razón —estás oxidado viejo —su sonrisa se amplía.