Eliza
El corralito de prensa es el lugar más peligroso para un piloto que acaba de bajar del auto y es que todos se van sobre él, han pasado 20 minutos desde la carrera y aún sigo con mi corazón acelerado, observo a unos metros a Kilian que sonríe y se limpia el sudor y los restos de champán con una toalla húmeda y es normal que festeje, ha logrado el tercer puesto y eso es una victoria.
—¡Kilian! ¡Aquí! —grita un periodista de la televisión internacional, acercándole un micrófono —Un regreso espectacular, el primer podio tras seis años fuera —sonríe —Pero se escucharon tensiones por la radio con tu nueva ingeniera jefa, Eliza. Ella te ordenó retroceder y la ignoraste. ¿Es Velmont un equipo dividido? —Kilian aprieta la toalla y mira hacia mí, también puede ver al director del equipo que está a mi lado y sigue sonriendo aunque un poco tenso.
—Eliza es una ingeniera brillante —responde forzando una sonrisa profesional ante las cámaras y odio conocerlo tan bien —Ella ve los datos, pero yo siento el asfalto. A veces, para ganar en esta liga, tienes que confiar más en tu instinto que en una pantalla —niego con la cabeza —Fue un riesgo calculado.
—¿Calculado? —interrumpe el periodista —Casi pierdes el auto en la curva 17 —le recuerda —Eliza parecía bastante molesta.
—Ella se preocupa por el auto. Yo me preocupo por la meta —sentencia dando por terminada la entrevista y camina hacia nosotros.
—Instinto ¿eh? —suelto en un susurro mirándolo con ganas de estampar el trofeo en su cara —Casi destruyes la suspensión delantera izquierda por ese “instinto”. Si ese neumático hubiera estallado, no estarías sosteniendo un trofeo —aseguro —estarías en una unidad de cuidados intensivos.
—Pero no estalló, Eliza —Kilian da un paso más, invadiendo mi espacio personal, ignorando que todavía hay cámaras cerca —Conseguí el podio —sonríe —Les di lo que querían.
—A mí no me diste nada, Kilian —lo miro con una frialdad —Me diste tres infartos y la confirmación de que sigues siendo el mismo idiota egoísta que cree que el mundo termina en su alerón delantero.
—Lo hice por los pequeños —susurra —hoy han visto a su padre en el podio y
—No —lo corto rápido —Lo hiciste por tu ego —lo señalo —Mañana a primera hora quiero el reporte de daños del neumático —rueda los ojos —Y la próxima vez que me digas “cállate” por la radio, buscaré a alguien que sí sepa escuchar —miro sus ojos —esta vez salió bien Kilian, pero la próxima vez que ignores mis instrucciones puedes acabar con tu vida —hace una mueca como si no escuchara nada de lo que digo y camino con prisa hacia el garaje sintiéndome demasiado agotada y tan solo pensar que es el principio hace que la cabeza me quiera estallar, fue la primera carrera y ya demostró que no me escuchará y ahora debemos recoger todo y viajar a otro país para comenzar desde cero e intentar una vez más ganar el podio.
Luego de la carrera la fiesta es en grande, el club en el que estamos está lleno y solo he venido porque Velmont quería mi presencia aquí para presentarme ante todos, solo que estoy pendiente únicamente a mi reloj porque nada hará que deje de ir a cenar hoy con los gemelos y mi mirada se dirige a él, al piloto al que ahora todos saludan y felicitan por su gran regreso y doy un paso hacia este que prometió hoy ir a cenar con los gemelos, pero me detengo por completo al notar su compañía, es la misma chica a la que despidió hace años y la que ahora le sonríe encantada habiendo olvidado al parecer el pasado porque sonríe ante sus palabras y Kilian susurra cosas en su oído con esa sensualidad que tiene y esa sonrisa capaz de derretir a todos, aprieto el vaso de refresco en mi mano y cuando veo a Kilian alejarse voy hacia ella.
—Mari —me mira y me acerco más a ella para que el ruido deje que me escuche —¿tienes un minuto?
—¿Qué?
—Un minuto —alzo más la voz —para hablar —ella mira hacia todos lados y luego toma mi brazo, nos alejamos de las personas y un poco del ruido cuando salimos a uno de los balcones del lugar
—Habla rápido Eliza —dice sonriendo —Kilian volverá y me invitó a bailar, luego iremos a cenar juntos —suspiro y como lo temía, él olvidó a los gemelos.
—Debes alejarte de Kilian —mis palabras la hacen fruncir el ceño —el hombre hizo que te despidieran en el
—Ya pidió perdón —sigue sonriendo cuando me interrumpe —y dijo que había hecho muy bien mi trabajo durante la carrera, hasta me dio las gracias —habla con exceso de felicidad y respiro hondo.
—Kilian solo juega Mari —soy clara —aléjate de él, solo quiere demostrar que
—¿Estás celosa Eliza?
—¿Qué? —la miro incrédula
—La tensión entre ustedes es clara por la radio —ríe y me mira ahora con suficiencia —si Kilian no te elige no es mi culpa, déjame en paz —mi boca se abre sin poder procesar lo que dijo y ella solo se aleja, ¿es en serio? Fui yo quien le dijo a Velmont que buscara a la chica y le volviera a dar trabajo y estuve horas entrenando con ella para que fuera más rápida que antes, maldigo en voz alta negando con la cabeza, es tonta, solo esa es la explicación que encuentro y miro mi reloj sabiendo que ya debo irme porque los gemelos me esperan así que solo salgo de aquí y me muevo entre la gente, veo a Kilian que sonriendo se aleja con la chica y solo niego con la cabeza apretando mis puños, apuesto a que ya él olvidó a los gemelos y su cena con estos y solo salgo del club con la rabia contenida en mi cuerpo.
—Eliza, ¡Eliza! —escucho mi nombre y volteo, es Julián quien se acerca a mí con su sonrisa de siempre que logra ruborizar a cualquiera —quería felicitarte —añade —ganaste hoy un puesto en el podio con un coche que no funcionaba bien —me sonríe.
—Gracias Julián.
—La victoria es tuya —me señala —no del idiota que está dentro —añade y da otro paso hacia mí —¿Sabes? Hoy cuando venía camino hasta acá del hotel dos niños me llamaron desde lejos —cuenta —mi representante me dijo que eran tus hijos —sonrío.