Corazón en la meta

Capítulo 13: Corazón en la meta

Eliza

Definitivamente, todo esto es demasiado para mí, ha sido el segundo gran premio y hemos quedado fuera del podio aunque eso es en lo que menos pienso, mi mente repite el beso de Kilian una y otra vez sin saber como fue a ocurrir, solo pasó y me fue imposible apartarlo de mí hasta que logré dominar mi cuerpo y darle un empujón, ¿celos? No entiendo que demonios le pasa, fue él quien echó a perder todo en el pasado y cuando nos vimos luego de años solo vi odio en sus ojos, ¿y ahora dice que siente celos?

—Acabas de besar al piloto estrella Eliza —gruñe Lucas y entonces lo miro, perfecto, los regaños me los llevo yo cuando técnicamente no tengo culpa de nada —¿cómo quieres que esté? —abre sus brazos —Hemos tenido que hablar con cada persona que los vio para hacerlos callar maldita sea —pone sus manos sobre su escritorio y sigo mirándole.

—Lo lamento

—Primero una bofetada y ahora esto —escupe con rabia alejándose de mí —y eso sin hablar de la horrible tensión por radio y de la desastrosa carrera de hoy, por dios voy a volverme loco —lo veo pasar las manos por su rostro.

—Lucas aún podemos ganar.

—Sí, si podemos —sonrío —pero no si tú y Kilian tienen una relación de amor-odio imposible de aguantar —sus ojos buscan los míos.

—No tenemos una

—No, no la tienen y no la pueden tener Eliza —habla mirándome fijamente —una relación entre ustedes no cabe en la escudería así que vas a darme tu palabra —me señala.

—No hace falta —soy clara —odio a Kilian

—Pues eso no pareció cuando se besaban —se cruza de brazos y suspiro sintiendo mi rostro rojo por la vergüenza, maldito Kilian —dame tu palabra, porque si tienen una relación acabaría afectando todo Eliza —miro mis manos y su voz se suaviza —esta tensión ya es insoportable y no quiero más de eso así que decide, tu trabajo o Kilian —levanto la cabeza como un resorte para mirarlo.

—No hablas en serio.

—Ya te he ayudado demasiado a permanecer aquí Eliza, te he dado mi voto, mi confianza y te defiendo ante todos, es hora de que me pagues eso y significa, no traer vida personal al equipo, ¿puedes hacer eso? —aprieto mis dientes con fuerza.

—Jamás tendría una relación con Kilian, solo los niños nos unen.

—Perfecto, mantén el corazón en la meta Eliza o tu trabajo acaba y eso no es bueno para nadie.

—Lo sé Lucas —él asiente y se acerca.

—Ahora a trabajar, el descanso aún no llega y en Barcelona quiero el podio, haz lo que haga falta para obtener eso y si Kilian es un estorbo se reemplaza, pero quiero puntos ahí Eliza —me pongo de pie —aunque —él me toma de los hombros —vete ahora y descansa para el viaje de mañana, en España necesito a la Eliza que conocí —respiro hondo y entonces voy hacia la puerta.

Siento que al pasar por el garaje todos me miran, pero eso no impide que siga caminando, mi cabeza está a punto de explotar y mientras unos festejan, nuestro equipo lleva la cabeza gacha y me niego a que vuelva a pasar, pero Kilian siempre actúa por su cuenta. Al llegar al hotel voy directo al ascensor y solo quiero estar con mis hijos aunque estos seguramente han visto todo y quedó demostrado que no solo su padre es un fracaso, respiro hondo cuando salgo del ascensor y mis pasos se vuelven lentos al ver a Kilian ahí sentado frente a mi puerta en el suelo.

—Eliza —es rápido en ponerse de pie y mirar mis ojos, yo solo me quedo en silencio mirando los suyos, esos ojos que amé tanto y que mis hijos heredaron, mi mirada baja un poco a sus labios y ha sido una tortura después de tantos años haberlos probado.

—Si quieres ver a los niños debiste llamar —me recompongo y me acerco a la puerta aunque me detengo al ver que él no se mueve —¿vas a cenar con ellos? —lo veo tragar con pesadez.

—Bueno, es domingo —sonríe un poco —aunque hoy quería verte a ti.

—¿Porque sabes que tus hijos dentro están decepcionados? —señalo la puerta y respira hondo —han visto hoy el coche de su padre prenderse en candela, han visto como hemos perdido el podio y todo por qué —bufo —por tu maldito orgullo Kilian y

—Y mis celos Eliza, dilo, siento celos

—Celos —rio con eso —¿de qué hablas Kilian? ¿Que celos? —le miro desconcertada —¿celos a estas alturas? —él cambia la mirada —eres quien menos puede sentir celos porque fuiste tú quien arruinó todo Kilian.

—Eliza tú me abandonaste cuando

—Cuando vi fotos tuyas con Anabelle —suelto cargada de una rabia contenida que pensé que ya no existía —y sí, hablo de la mujer con la que duermes y con la que siempre has estado, aquella que era tu ex cuando estábamos juntos y vi fotos Kilian, fotos en donde la besabas y ella

—Estás loca —mis ojos se abren en demasía con sus palabras cuando me interrumpe —yo nunca te fui infiel Eliza, yo nunca

—El día de la carrera que te dije que estaba embarazada —mascullo con odio —tu madre fue al hotel, a la habitación que compartíamos y me enseñó las fotos —lo veo apretar su mandíbula —y además de eso —rio —me dio dinero, dinero que enviaste para que me deshiciera de mi embarazo —Kilian da un paso atrás y luego otro hasta darme la espalda quedando tenso a pasos de mí —habías enviado el dinero y ni siquiera me habías dado la cara, te llamé Kilian —sigo con lágrimas en mis ojos recordando todo —y solo recibí un mensaje frío de tu parte corroborando todo y me fui —noto mis lágrimas salir y él no me mira, quizás siente vergüenza aunque ya poco me importa todo —estuve sola y luego de eso estuve dos semanas intentando volver a comunicarme contigo porque pensé que no podía sola y en esas dos semanas recibí los mismos mensajes en donde decías que no querías verme y que me olvidara de ti.

—¿Te escribí dos semanas después de esa carrera? —él se gira y mira mis ojos y su pregunta me parece bastante ridícula, aun así asiento lentamente y trato como puedo de limpiar mis lágrimas, mis manos tiemblan, mi corazón duele y quiero echarme a llorar, pero sé que él no lo merece por lo que rápido voy a mi puerta y abro esta queriendo huir y cierro con fuerza dejándole fuera, después de todo, él parecía incrédulo como si hubiera olvidado el maldito pasado y corro a mi cuarto sin querer que los niños me vean, una vez ahí dejo salir todas esas lágrimas que llevan demasiado tiempo oprimiendo mi pecho y la mirada de Kilian cargada de duda, desconcierto y un toque de inocencia da vueltas en mi cabeza.




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