CorazÓn Restaurado

CAPÍTULO 6

—Bueno, yo necesito a un heredero y ahora también una esposa, con ustedes puedo matar dos pájaros de un solo  tiro, ¿qué dices? 

Lya se le quedó mirando como si a Lucien le hubiese crecido otra cabeza, pero hueca.

—¿Estás conciente de lo que estás pidiendo? —preguntó con una expresión de incredulidad, no podía creer, que después de procesar tanto odio por el engaño, pidiera eso, aunque un pensamiento le llegó —necesitas una esposa, y mi condición te favorece.

—Que bueno que seas inteligente, por lo menos por esa parte —dijo en tono burlón.

—¿Y qué gano yo con tu trato? —Lya se le mostró desafiante, una actitud que lo sorprendió, aunque no lo dió a entender, ya que no tenía ninguna expresión en su rostro o lo que mostraba de él —ya sé que mi familia está literalmente jodida, y que me estas practicamente salvando porque me necesitas, pero, ¿qué gano yo con este trato tuyo?

—Es muy sencillo, podrás estar con mi hijo —dijo con simpleza.

—¿Más nada? —el niño terminó de comer, votó sus gases y Lya con amor y paciencia lo acostó en su cunita, una que el mismo Lucien había mandado a llevar, también los colocó en una de las mejores habitaciones del hospital donde estaban —¿Y luego de que ya obtengas lo que necesitas y quieras deshacerte de mí? —ella se levantó acercándose más a él, no hablaba muy alto para no asustar al bebe.

—No mereces nada —su tono era de desprecio completamente, la odiaba, tanto por engañarlo como por hacer que el sintiera cosas que nunca creyó por ella, estaba dolido, pero no lo admitiría —da gracias que te elegí para convertirte en mi esposa, y no contraté a alguien más, que no es mala idea, esa persona podría hasta criar mejor a mi hijo y con la suma de dinero que le daría, seguro que no me traiciona —la expresión de la joven cambió a una pálida, al darse cuenta de que finalmente él puede cambiarla, que no podía tentar a su suerte, pero que tenía que ser inteligente y por lo menos no perder a su hijo, así que tomo una respiración para calmarse o intentarlo.

—Bien, tienes tu punto, pero me imagino que lo necesitas para rápido y con lo desconfiado que eres no querrás a cualquiera a tu lado, por eso me eliges a mi, asi que tengo una sola  condición —él la miró como si no debiera ni dar su opinión —es sencilla, quiero que este matrimonio tenga un limite de tiempo y que al final la custodia de NUESTRO HIJO sea compartida en partes iguales.

Lucien se quedó mirándola unos largos segundos, sopesando lo que le pedía, no es que no haya pensado en un tiempo límite para ese matrimonio por conveniencia, pero la custodia, ¿él estaba seguro de querer compartir la custodia?

—Ya el tiempo límite lo tengo pensado y está en el contrato —empezó a  hablar luego de que pareció haber pasado una eternidad —estaremos casados cinco años…

—No, es demasiado tiempo —lo interrumpió, mirándolo incrédula.

—No te hagas ilusiones, no es que quiera estar contigo, es que los primeros cinco años de un niño son los más importantes y mejor si está con sus padres unidos —explicó de forma neutral y sin darle importancia —todo es por el beneficio de Mi hijo.

—Nuestro hijo —lo corrigió —entiendo lo que dices y acepto los cinco años.

—Pero, en esos años no puedes trabajar ni estudiar, solo te dedicarás a cuidar a Mi hijo y puede que considere lo de la custodia, si lo cumples.

—¿Tengo tiempo para pensar en todo esto? —preguntó con enojo aunque en su interior se sentía triste e impotente.

—No —dijo seguro —debes tomar una decisión ahora mismo, no hay tiempo y hay que preparar todo para que la boda se realice más tardar a final de mes.

La joven se sentó en el mueble más cercano, colocó sus manos en la cabeza sopesando todo, allí se quedó por varios segundos preguntando si en verdad quería durar todo ese tiempo al lado de ese hombre, no es que a ella le cayera tan mal, porque en su interior, muy al fondo sentía algo de amor, pero cinco años era mucho tiempo.

Mientras la joven pensaba, Lucien se acercó a la cuna de su niño, el cual había empezado a moverse, así que sin dudarlo ni un segundo, lo tomó en sus grandes brazos, se sorprendió por tal instinto.

Observó a su niño Leo con adoración, era tan hermoso y pequeño, que su instinto de protección se activó, prometiendose que su hijo siempre será feliz y que le dará todo el amor que su padre, su ejemplo y guía, le proporcionó.

Lya levantó la cabeza cuando escucho al nene, pero quedó extasiada cuando vio a Lucien con el bebé en manos, era una imagen hermosa, tan perfecta, que quiso verla siempre, dándose cuenta que su hijo estaría mejor si está con los dos y ¿a quien iba engañar?, de una manera retorcida quería estar con Lucien.

—Esta bien, acepto tu matrimonio de cinco años y no trabajaré ni terminaré mi carrera, pospondre todo por ese tiempo, pero tengo una última condición —él pla miró con su particular mirada hostil, una que indicaba que podía seguir discutiendo si lo que dijera no le gustaba —En el tiempo que estemos casados, ninguno de nosotros puede tener a nadie y si eso sucede, esa persona perderá la custodia de nuestro hijo.

¿Aceptará Lucien?

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.