Pijamada
Liam
Después de darle la pastilla y masajear con cuidado la rodilla de Tiana, Liam notó que el aire entre ellos cambió. Ya no hablaba. Y el silencio de Tiana nunca era un buen signo. Cuando callaba, era porque su mente estaba enredándose en algo, y eso lo preocupaba más que cualquier dolor físico.
—Te voy a programar un masaje con la fisio que trata mi espalda —dijo al fin, sin levantar demasiado la voz—. Es buena, te va a aliviar la presión. Y si después de eso no mejoras, vamos al hospital.
Ella solo asintió. Ni una palabra, ni una mirada.
Liam frunció el ceño. Eso no le gustaba nada.
Se limpió las manos con una toalla, observándola de reojo. Su respiración era lenta, como si intentara mantener el control, pero sus dedos apretaban la tela de la cama con fuerza.
—Háblame, por favor —pidió, más suave de lo que pretendía.
Ella no respondió enseguida. Cuando por fin lo hizo, su voz sonó baja, como si intentara distraerse con cualquier cosa que no fuera el dolor o el miedo.
—¿Qué es L1? —preguntó de pronto—. Luna lo dijo antes, y también mencionó a Leonardo como L2. ¿Qué significa?
Liam parpadeó, sorprendido por el cambio de tema.
—¿Eso? —sonrió, dejándose caer a su lado en la cama—. Fue una tontería que inventé de niño. Como todos tenemos nombres que empiezan con L, yo era L1, mi hermano L2 —explicó, haciendo un gesto con los dedos—. Y luego, cuando nació Louis, lo llamamos L3. Supongo que mis primos copiaron la idea en sus casas.
Tiana esbozó una sonrisa mínima.
—Suena como una agencia secreta —murmuró.
—Sí, “Operación Familia L” —bromeó él.
Ella soltó una risita que le aflojó el pecho. Liam la miró de reojo, más tranquilo al verla sonreír otra vez.
—Es lindo, en realidad. —Su voz se suavizó—. Como si se cuidaran entre sí.
—Nos cuidamos —asintió él—. Aunque Landon se pasa la mitad del tiempo intentando matarme.
Tiana giró la cabeza hacia él, divertida.
—Suena como una relación muy sana.
—Oh, totalmente. Amor fraternal, con dosis diarias de amenazas. —Su tono era ligero, pero sus ojos volvieron a su rodilla—. Aunque me gustaría que cuidaras de ti con la mitad del empeño con el que peleas conmigo.
Ella lo miró fijamente, como si sus palabras la hubieran tomado por sorpresa.
—No peleo contigo —murmuró.
—Claro que sí, Tiana. —Se inclinó un poco, tan cerca que el aire entre ellos se tensó—. Me retas cada vez que puedes. Hasta cuando te duele.
—Eso no es cierto.
—¿Ah, no? —Su sonrisa se ladeó apenas—. ¿Y lo de “no todos tienen la técnica para hacerlo, amore”?
Ella se sonrojó al instante, girando el rostro.
—Fue una broma.
—Claro. —Su voz bajó un tono, más grave, más íntima—. Pero te encantó provocarme.
Tiana lo miró de nuevo, y por un segundo, ninguno respiró. La tensión se volvió casi tangible. El calor subía desde donde su rodilla descansaba sobre su muslo hasta cada rincón de su cuerpo.
Liam rompió el contacto primero, limpiándose las manos una vez más aunque ya estaban limpias.
—Listo. —Su voz sonó más áspera de lo que pretendía—. Te va a ayudar con la inflamación.
Tiana asintió, sin atreverse a decir nada.
—Y si mañana no puedes caminar sin dolor, me avisas. Sin excusas.
Ella arqueó una ceja.
—¿Y si lo hago igual?
—Entonces te llevo cargada. —Sus ojos la desafiaron, pero había una sonrisa en sus labios.
Tiana rodó los ojos, pero el rubor en sus mejillas lo delató.
—No me vas a cargar.
—Ya lo he hecho antes —replicó, acercándose apenas—. Y no me quejé.
Liam dejó suavemente su pierna sobre el colchón, cuidando de no moverla demasiado, y se acostó a su lado. Desde ahí, la veía mejor. Su perfil estaba apenas iluminado por la luz cálida de la lámpara: la nariz respingada, los dos dientes delanteros ligeramente separados cuando mordía el labio inferior… y ese gesto, tan inconsciente, lo volvió loco.
Se moría por besarla.
Lo había pensado demasiadas veces, más de las que estaba dispuesto a admitir. Pero nunca sabía cómo reaccionaría Tiana. ¿Se apartaría? ¿Haría una broma y lo dejaría como un idiota? ¿O lo miraría con esa expresión que lo desarmaba sin remedio?
Se giró hacia ella, y justo entonces, sus narices chocaron. El golpe fue suave, pero el corazón de Liam se desbocó. La respiración de Tiana rozó su mejilla, cálida, dulce, peligrosa. Los ojos verdes de ella brillaban incluso en la penumbra, y por un segundo él estuvo a punto de decir algo, cualquier cosa, antes de perder el control.
Pero entonces ella habló.
—Malik y Apolo se gustan.
Liam parpadeó, procesando.
#5144 en Novela romántica
#1321 en Novela contemporánea
amigos verdaderos y un sueño por cumplir, amorverdadero amorcomplicado, romancedeportivo
Editado: 11.03.2026